Gremios paralizaron Brasil con cortes de rutas

Gremios paralizaron Brasil con cortes de rutas
Decenas de miles de manifestantes bloquearon caminos y provocaron caos vial el jueves en varias ciudades brasileñas, en una huelga de un día que buscó aprovechar el impulso de las enormes protestas que ocurrieron en el país el mes pasado.
Las paralizaciones, en su mayoría pacíficas salvo por enfrentamientos aislados entre la policía y los manifestantes en algunas pocas ciudades, fueron limitadas en comparación con las masivas marchas de junio, que atrajeron a más de un millón de personas a las mayores protestas de Brasil en dos décadas.

En la tarde del jueves, la policía de Río de Janeiro disparó gas lacrimógeno y utilizó bastones para dispersar a un grupo de manifestantes violentos, algunos de ellos con el rostro cubierto, quienes intentaron aprovechar la marcha de los trabajadores sindicalizados para crear disturbios. Los manifestantes también intentaron alejar a algunos de las personas más agresivas.

Conductores de colectivos, trabajadores siderúrgicos, estibadores y cajeros bancarios estaban entre los trabajadores sindicalizados que salieron a las calles el jueves para poner los derechos de los empleados entre los principales temas del debate nacional.

La inesperada ola de manifestaciones previa se ha tranquilizado en las últimas semanas, tras generar repercusiones en el escenario político y llevó a la presidenta Dilma Rousseff a prometer reformas y más inversión en servicios públicos.

Grupos sindicales jugaron un papel marginal en esas protestas, que fueron motivadas por la ira por las altas tarifas del transporte público y llevaron a demandas de mejores servicios públicos, el fin de la corrupción política y más inversión en salud y educación.

Los sindicatos quedaron al margen de las manifestaciones de junio, pero ahora intentan afirmar su liderazgo y dar dirección a lo que fue un movimiento de protesta diverso y sin líderes.

Los manifestantes del jueves exigieron más derechos laborales, mientras que reiteraron los llamados del mes pasado por una mayor inversión en salud pública, educación y transporte. Los mayores sindicatos de Brasil representan a cerca de un décimo de la fuerza laboral formal.

Los líderes del mayor grupo sindical de Brasil, conocido como CUT, que respalda al izquierdista Partido de los Trabajadores de Rousseff, buscó canalizar el descontento popular y contrarrestar la idea de que llegaron tarde al movimiento.

"No llegamos tarde, siempre hemos estado aquí. Estamos aquí para exigir que Dilma cumpla sus promesas", dijo Adriana Magalhães, empleada bancaria y coordinadora de la CUT en San Pablo.

Las mayores reuniones palidecieron al compararlas con las protestas del mes pasado, que llenaron las grandes avenidas.

La mayor manifestación sindical de San Pablo atrajo algunos miles de asistentes en su mayor convocatoria, cubriendo cuatro cuadras de la Avenida Paulista, la principal de la ciudad. La policía cerró el área y desvió el tráfico para permitir el desarrollo de la marcha.

El oficinista Hermes Pereira observaba escéptico desde el borde la manifestación. "Las protestas del mes pasado plantearon demandas sin una plataforma política, sin un partido. Hoy ellos están exigiendo las mismas cosas del mes pasado, pero sin la misma fuerza", comentó.

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