Gremios reaccionaron con bronca y ya alertan que profundizarán protestas

En la CGT de Caló admitieron como un error haber presionado públicamente por la rebaja del impuesto. Gremios del transporte advierten que la decisión cayó mal

Poco duró el optimismo sindical por la posibilidad de que el Gobierno exceptúe el medio aguinaldo de diciembre del pago del impuesto a las Ganancias. En su primera aparición pública tras casi un mes fuera de la actividad por sus problemas de salud, la presidenta Cristina Fernández les pinchó el globo y rechazó cambios en el polémico tributo. “¿Cómo hacemos para financiar obra pública si no cobramos impuestos?”, advirtió la mandataria para desilusión de toda la dirigencia gremial que aguardaba ansiosa por una respuesta positiva a su reclamo. Para colmo el pedido presidencial de “comprensión” a los trabajadores cosechó entre algunos dirigentes ciertos calificativos subidos de tono.

Un fuerte malestar fue el denominador común de la reacción tanto del sindicalismo más afín con la Casa Rosada como del frente gremial opositor ante los dichos de Cristina. Sin embargo, esa bronca no se tradujo de la misma forma en la práctica. Desde la CGT oficial, que lidera el metalúrgico Antonio Caló, rechazaron que la situación vaya a derivar en la adopción por parte de la central de un endurecimiento en su relación con el Ejecutivo. Entre algunos gremialistas admitieron como un error la presión pública que ejerció la entidad en los últimos días para forzar cambios en el impuesto y otros referentes se preguntaron sobre la conveniencia de insistir en el pedido de audiencia con la mandataria.

La mayoría recordaba las declaraciones del jefe de la Uocra, Gerardo Martínez, quien había anticipado que esperaba que ayer mismo Cristina anunciara la excepción impositiva del aguinaldo. Finalmente ocurrió todo lo contrario. 

A su vez, desde la CTA oficialista, que encabeza Hugo Yasky, ratificaron la necesidad de cambios para reducir la carga de Ganancias sobre los salarios y dijeron no entender las razones de la resistencia del Gobierno a instrumentarlos. “Genera incomprensión esto porque no hay explicación razonable de por qué tienen una posición tan rígida con este tema. No hay justificativos para que no se modifique el impuesto”, dijo a este diario el número dos de esa central, Pedro Wasiejko.

Desde el gremialismo opositor la reacción fue más crítica e involucra la amenaza de profundizar las medidas de fuerza si el Ejecutivo mantiene su negativa a rebajar la carga del tributo.

“Esto explica la falta de sentido común del Gobierno y profundiza el malestar de los trabajadores”, alertó el dirigente Juan Carlos Schmid (dragado), uno de los referente del frente de gremios del transporte que realizará mañana un paro parcial en reclamo de la baja de Ganancias. Schmid, incluso, que la reducción de ese tributo podría ser compensada con recursos “del juego, la renta financiera, la minería y el impuesto a los bienes personales, que pagan menos de 500 mil personas, lo que es una verdadera joda”.

Similar opinión compartió Omar Maturano, de La Fraternidad, otro de los gremios convocantes de la protesta de mañana. “Esto cae muy muy mal entre los trabajadores. Les pedimos comprensión a los funcionarios, que saquen la plata del juego o de donde quieran, pero no del bolsillo de los trabajadores”, se quejó.

Antes del discurso presidencial, el líder de la CGT disidente y titular del sindicato de Camioneros, Hugo Moyano, sostuvo que “el Gobierno tendría que tener presente que está cometiendo una injusticia muy gran de” con Ganancias, y advirtió que el paro de tres horas de mañana se prolongará más tiempo y complicará toda la actividad del transporte.

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