Los gremios del transporte ahora proponen dos paros generales de 24 horas

Maturano y Fernández quieren que sean en septiembre y octubre. Hay conversaciones para sumar a la CGT oficial. Se agrava la pelea con el Gobierno.
Luego del fracaso de la reunión que mantuvo ayer Jorge Capitanich con Antonio Caló y la cúpula de la CGT oficialista y ante la casi segura negativa de la Casa Rosada para disponer cambios en el Impuesto a las Ganancias, los gremios del transporte ya proponen la realización de dos paros generales de 24 horas en septiembre y octubre.

Los impulsores de esta modalidad de protesta son los titulares de La Fraternidad, Omar Maturano, y de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández. Se trata de los dos gremialistas que pueden garantizar que el paro sea total, por lo que su opinión es determinante al interior de la CGT de Hugo Moyano.

Maturano y Fernández fueron los verdaderos artífices del paro general de abril ya que paralizaron los trenes, colectivos y subtes, impidiendo la llegada al trabajo de los trabajadores de gremios que no se plegaron. Pero hasta ahora venían manteniendo una posición cautelosa respecto a una nueva protesta y hasta aceptaron cerrar las paritarias con números cercanos a los que pretendía la Casa Rosada. Incluso el colectivero le había dicho a LPO que no creía que fuera momento para un paro.

Pero tras el fracaso de la reunión entre Caló y Capitanich, los sindicalistas definieron su propuesta de realizar un paro en septiembre y otro en octubre, según pudo confirmar LPO. De esa forma, descartaron una medida de 36 o 48 horas como proponían sectores de la central de Moyano y la CTA opositora de Pablo Micheli. Esos mismos sectores son los que impulsan la huelga para agosto.

Maturano y Fernández plantearán esa posibilidad en las reuniones que mantendrán con Moyano, Luis Barrionuevo y los gremialistas más fuertes de ese sector. Pero la idea no es sólo juntar a los gremios opositores sino también a los que responden a Caló. Es por eso que el “Momo” Venegas ya inició charlas con los sindicatos oficialistas para tantear las voluntades de sumarse a la huelga.

La implosión de la CGT oficialista

El fracaso de la gestión de Caló ante la Casa Rosada parece haber definido el fracaso definitivo de la CGT oficialista. Así lo entendieron incluso en la UOM. Una fuente de ese gremio le dijo anoche a LPO que el silencio de Caló revela su furia. “Si se fue así es porque no va a pasar nada y habrá quilombo. Se va al carajo la CGT oficial. Nos están forreando”, afirmó.

Otras voces del mundo gremial coinciden en que Caló está furioso. Pero el metalúrgico insiste que su gremio no puede plegarse a un paro porque ante la crisis del sector automotriz no haría otra que hacerle un favor a los empresarios, que ya suspendieron a unos diez mil trabajadores en lo que va del año. Lo mismo piensa el titular de Smata, Ricardo Pignanelli, que tiene otros tantos suspendidos y despedidos.

Pero el clima en el sindicalismo oficialista definitivamente cambió. Las declaraciones de esta mañana del estatal Andrés Rodríguez son una muestra más evidente. El jefe de UPCN es uno de los más fieles aliados a la Rosada, pero no dudó en advertir que si no tienen una “respuesta positiva” a la brevedad, realizarán " medidas de acción directa". En el mismo sentido, el titular de Alimentación, Rodolfo Daer, no descartó un paro o movilización.

Olfateando ese clima, los gremialistas opositores creen que el paro debe ser total. “Tiene que ser con todas las organizaciones gremiales, como debería haber sido siempre”, afirmó Venegas al portal Infocielo. “Cuando vayamos a reclamar tenemos que hacerlo todos juntos”, insistió el Momo, quien también alentó la unidad de las CGT.

Sin embargo, en ambas centrales creen que la posibilidad de unificar la CGT es muy difícil de concretar al menos hasta el próximo gobierno. La apuesta actual es tratar de alinearse en reclamos concretos, lograr la unidad en acciones.

Bronca con Cristina por el aguinaldo

La furia de la CGT oficialista con la Presidenta se debe exclusivamente a que ni siquiera accedió a exceptuar el medio aguinaldo del impuesto a las Ganancias, algo que había hecho a mediados del año pasado y a fines de 2012. Ese era el reclamo mínimo ya que el impacto fue durísimo. El propio Caló reconoció la semana pasada que "a los compañeros le sacaron casi el aguinaldo completo".

El cálculo que hacen en los gremios que tienen los mejores sueldos es que con este esquema los trabajadores terminarán el año cobrando once de los trece sueldos que les corresponden. Estiman que les desaparecerá el salario anual complementario y los descuentos mensuales les comerán el equivalente al sueldo de un mes.

LPO había adelantado que esa decisión de Cristina la había dejado al borde de la ruptura con Caló y la CTA de Hugo Yasky. Los gremios lo esperaban como un gesto tras haber aceptado cerrar paritarias en torno al 30 por ciento. Incluso el ministro Carlos Tomada había logrado en la paritaria controlar a Fernández, que ahora está decidido a ir de vuelta al paro.

Es por eso que cerca de Caló no le encuentran explicación a la falta de reacción de Cristina. No entienden por qué la mandataria dejó que explote este tema y prácticamente metió en un callejón sin salida a la central oficialista, que le fue fiel hasta en ocasiones insostenibles. Además, consideran que el impacto económico de la exención del aguinaldo no era para nada complejo para las arcas nacionales.

Esta situación ha dejado varios heridos pero sin dudas el más afectado es Omar Viviani. El taxista fue uno de los principales impulsores de la constitución de la CGT oficialista y ya había sido golpeado con la rebelión de los gremios del transporte, a los que había logrado alinear a la Rosada. Viviani se la jugó rompiendo a Moyano y ahora siente que el Gobierno le arruinó su carrera sindical. Esa ruptura le está costando ahora que el moyanismo le pase factura a él y no a Caló por la falta de respuestas de Cristina.

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