Los gremios y una tregua para la paz social de alcance limitado

Los gremios y una tregua para la paz social de alcance limitado

Tras el anuncio oficial por la devolución de fondos a las obras sociales, el sindicalismo negó un pacto con el Gobierno. Crece la presión de Moyano para apurar una confrontación con Macri

Apenas unas horas aguardaron los referentes del sindicalismo peronista para salir a marcar límites concretos a la tregua que el Gobierno interpreta haber obtenido de los gremios a partir del anuncio de la implementación de un mecanismo de devolución de $ 30 mil millones adeudados a las obras sociales.

El clima que rodea el plenario que mañana compartirán las tres vertientes de la CGT, en un paso previo a sellar la unidad el 22 de agosto, y especialmente el espíritu del pronunciamiento del encuentro, que ahondará en la crítica por los efectos del deterioro económico sobre los trabajadores y los sectores más vulnerables, y abrirá la puerta a un horizonte de conflictos en el tramo final del año, alimentan las sospechas en torno a un verdadero compromiso sindical con la paz social.

Son múltiples y variados los elementos que lo anticipan. Por una parte, el impacto real del anuncio de Mauricio Macri en la caja que administran las prestadoras médicas sindicales. "Es un caramelo que no existe. Mucho costo público para poco resultado", se sinceró un dirigente. Se refería a que la decisión del Ejecutivo solo garantiza a los gremios la devolución constante y sonante de $ 2704 millones, apenas el 10% de la histórica deuda que reclaman desde hace más de una década. Y advierte, con preocupación, sobre la creación del fondo de emergencias ante catástrofes o epidemias, que administrará una caja de $ 4500 millones, cuyo reparto entre las obras sociales estará sujeto a la discrecionalidad de las autoridades de salud. "Será una herramienta para disciplinarnos", se quejó otro gremialista.

La creciente postura confrontativa de Hugo Moyano conforma otro de los motivos que ceba las dudas sobre la sustentabilidad de una tregua con la nueva CGT de unidad. El líder camionero, el gran ausente en el acto del martes en la Casa Rosada, presiona para pasar a la ofensiva en el enfrentamiento con la administración macrista, ya sea con una marcha o un paro nacional, convencido que ya expiró el período de gracia que merecía el nuevo gobierno. "No hay pacto, no hay tregua, Macri no compró ninguna paz social", replican en su tropa. La bronca moyanista por la intervención presidencial en el mundo del fútbol sustenta en buena medida el tono de las críticas.

En ese aspecto también se enfocan los sectores sindicales de la CGT oficial que apuestan a sostener el diálogo abierto con el Gobierno como estrategia para hacerse de respuestas concretas a sus reclamos. "¿Y después de un paro qué?", advierten en un intento por desarticular las opciones más confrontativas. Pero el tarifazo y la suba de precios, el estancamiento del empleo y la falta de definiciones sobre otros reclamos, como la rebaja de la carga de Ganancias sobre los salarios, golpean fuerte sobre ese discurso y consolidan el temor de un desenlace de creciente conflictividad.

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