Gremios K, con ventaja para negociar salarios

Gremios K, con ventaja para negociar salarios
Para los amigos, salariazo , pero para los enemigos, salarito . Ese es el esquema que planteó el Gobierno para las paritarias de este año. Presionó y apuró a los gremios oficialistas para que, a mediados de mayo, firmaran sus convenios sin superar el tope del 24% y aceptando la inclusión de sumas fijas no remunerativas.
Hoy, la realidad es otra: los sindicatos opositores o independientes que aún no llegaron a un acuerdo tienen sus negociaciones empantanadas. Por un lado, porque reclaman alrededor del 30%, por encima del techo que pretende la Casa Rosada, y, por el otro, porque el Ministerio de Trabajo está anunciando informalmente que ya no homologará los pagos no remunerativos.

La decisión oficial se adoptó luego del fallo de la Corte Suprema de la semana pasada, que declaró inconstitucional la inclusión de las sumas no remunerativas en los convenios, un recurso que se había generalizado desde hace diez años con la excusa de la crisis económica, y que le permitía a las empresas pactar mejoras en las paritarias sin pagar las correspondientes cargas sociales.

Pero las sospechas sobre una presunta intencionalidad política del Gobierno están a la orden del día: “Es evidente que el ministro Tomada sabía que la Corte estaba por fallar en ese sentido y por eso apuró a los gremios amigos para que firmaran rápido y apelando a los pagos no remunerativos. Ahora, nos cuesta mucho convencer a los empresarios de poner el dinero para aumentos que se noten en el bolsillo. El Gobierno nos quiere complicar la vida”, deslizó un dirigente muy desconfiado.

Del pelotón de gremios K que acordaron sus paritarias en mayo, el Sindicato de Comercio, que conduce Armando Cavalieri, firmó por un 24% que se abonará en dos cuotas, como sumas no remunerativas. La UOM pactó un 24% y dos sumas fijas no remunerativas de 680 pesos cada una. La Construcción un 24% y una suma fija para abril y para mayo, con un piso que ronda los 650 pesos. Y los bancarios, sorpresivamente alejados del moyanismo, aceptaron el 24% y negociaron una suma fija de 3.500 pesos por el Día del Bancario y otros 1.488 pesos en concepto de guardería. En todos los casos, gracias al impacto de esas sumas fijas lograron elevar en dos o tres puntos el beneficio real del aumento.

Ese efecto es lo que se perderán gremios independientes como Alimentación, que negociaba con las cámaras una suma fija de $ 1.000, además de un porcentaje que sigue en discusión: el gremio pide un 27,5%, pero las empresas ofrecen 26%, dividido en 24% para 2013 y el restante 2% para enero de 2014. Las negociaciones seguirán mañana, luego de paros que se hicieron sentir en la industria, pero ahora desapareció la posibilidad del pago de 1.000 pesos.

La sumas fijas también hubieran ayudado a Luis Barrionuevo, enrolado en las filas anti-K, que esta semana, luego de acordar un 28% con una de las cuatro cámaras empresariales, que beneficiará a 35.000 de sus 300.000 afiliados, tratará de cerrar con las restantes un acuerdo cercano al 30% de aumento. El líder de la CGT Azul y Blanca no quiere aflojar un milímetro: en agosto pondrá en juego su poder durante las elecciones del gremio gastronómico, donde no se presentaría ninguna lista opositora.

El ejemplo más caliente de las paritarias aún sin cerrar es el de los camioneros, la nave insignia del sindicalismo opositor: un plenario de delegados de todo el país decidirá hoy un plan de lucha que incluirá paros sorpresivos y movilizaciones luego de que se frenaron las tratativas con el sector empresarial. En este caso, el gremio de Hugo Moyano no pedía ninguna suma fija, pero sí un impactante 34% de incremento.

Este será apenas uno de los desafíos que afrontará esta semana el líder cegetista, aunque hay otro que tampoco le resultará sencillo: hoy presentará en La Plata, el frente con el que debutará en las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, aun cuando intuye que su alianza con Francisco de Narváez puede derrumbarse en las urnas si Sergio Massa finalmente se lanza con lista propia.

En la otra vereda, la CGT Balcarce sigue desorientada en materia política. Algunos, como “los Gordos”, apuestan a Massa, otros le prenden una vela a Daniel Scioli y los kirchneristas más acérrimos no logran que el propio Gobierno los ayude a contener a la tropa más díscola. En última reunión del consejo directivo, el miércoles pasado, hubo dirigentes preocupados por la falta de respuesta oficial a la propuesta de sumar a las listas de candidatos K a Andrés Rodríguez, Oscar Romero y Víctor Santa María. La solución consensuada para tratar de ganar bancas sindicales estuvo lejos de cualquier estrategia de presión: se resolvió insistir ante la Casa Rosada, pero “sin exigencias”.

De la misma forma, causó escalofríos la sanción de la ley de fertilización asistida porque los gremialistas, que manejan obras sociales deficitarias y condicionadas por la plata que les gira el Gobierno en dosis homeopáticas, saben que estas entidades deberán hacer frente a los tratamientos sin ninguna ayuda. Por eso resolvieron hacer rápidas gestiones para que el tema se pueda solucionar en el decreto reglamentario de la norma.

Por estas actitudes tibias ante la indiferencia de Cristina ya hay dirigentes, como Oscar Lescano, de Luz y Fuerza, que están dejando de ir a algunas reuniones de la CGT oficialista y piensan designar a algún dirigente que los represente para no afrontar el costo político de romper con una central obrera tan complaciente.

Todas cuestiones decisivas, pero que tendrán un paréntesis obligado: muchos sindicalistas K están más preocupados por hacer las valijas para viajar a Ginebra, Suiza, con el fin de participar de la conferencia anual de la OIT. La comitiva de la CGT oficialista es de 14 dirigentes, pero la mayoría llegará justo en el último tramo de la asamblea internacional, donde prácticamente no hay actividad.

Entre el salariazo y el salarito de Cristina, por lo visto, quedan argentinos con euros para tirar al techo.

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