“Guido no navegó ni por internet”

“Guido no navegó ni por internet”
Los cruces entre el sector costero y el jefe local de la Prefectura Naval Argentina suman un nuevo capítulo. Con esta frase el presidente de la asociación empresaria que los nuclea, Mariano Retivi, desacreditó al Prefecto Walter Guido. Las justificaciones técnicas las dio su asesor, el ingeniero Fuster.
Las declaraciones del Prefecto Walter Guido sobre la violación a la Ordenanza de la PNA 5/03 que regula el límite de sobreinmersión de los buques, generó la rápida reacción del presidente de la Asociación de Buques de Pesca Costera de Mar del Plata, Mariano Retrivi, quien buscando desacreditar las acusaciones de la autoridad marítima local afirmó que “se nota que Guido no navegó ni por internet”. El ingeniero Marcelo Fuster, formador de capitanes en la Escuela Nacional de Pesca y consultor naval, fue el encargado de precisar las apreciaciones técnicas que buscan refutar lo enunciado por Guido.

Walter Guido había dicho a REVISTA PUERTO que “hay intereses que priorizan lo económico por sobre la vida de las personas”, imputación que daba respuesta al señalamiento que los armadores hacían sobre un fin recaudatorio de los sumarios labrados por sobrepasar los niveles de sobreinmersión. Desde el sector costero creen que carece de sentido multar a un barco por llegar a puerto con la línea de flotación sumergida, cuando la marea se ha realizado en menor tiempo del previsto; y piden se revea esta situación. “Tiene errores técnicos que no se pueden creer, hablan de su profundo desconocimiento”, señala Retrivi.

Marcelo Fuster es el ingeniero, especializado en temas relacionados con la flotabilidad de los buques, que está asesorando a la Asociación y trabaja en la presentación que ésta realizará ante las máximas autoridades marítimas a nivel nacional, sobre lo que han dado a llamar “media marea”. Se trata de situaciones en las que las embarcaciones completan la marea en menor tiempo y vuelven con la carga completa, más el excedente de combustible que no han llegado a consumir, lo que modificaría inevitablemente el nivel de flotación de las embarcaciones, según afirman.

“La PNA ha asumido que estos buques poseen características particulares, toda vez que las ordenanzas marítimas que rigen las condiciones técnicas, que deben ser tenidas en cuenta a la hora de analizar las condiciones de estabilidad y flotabilidad de las embarcaciones, reconocen para buques con esloras entre 15 y 24 metros requisitos, asignaciones y metodología de cálculo distintivas”, señaló Fuster en una nota que fue remitida al Prefecto General Monzón y al Subprefecto Cingolani.

La asignación de “Criterios Adicionales de Estabilidad” para estos barcos quedó establecida en la Disposición 2/07, a través de la cual la Fuerza consideró que podrían modificarse las exigencias, “acorde a las características constructivas y geométricas, servicio y navegación del buque”. Una de las situaciones que se encontrarían enmarcadas por esta excepción, entiende el Ingeniero, sería la de la “media marea”.

La propuesta que el Prefecto Mayor Monzón prometió analizar, señala que cuando la marea se completa en un tiempo menor del previsto, las condiciones se modifican y el barco regresa a puerto con las siguientes características: “Bajo consumo de combustible, no superado generalmente del 30 al 40% de lo disponible, teniendo en cuenta que un 20% debe ser obligatoriamente dispuesto como reserva; máxima carga en bodega y bajo consumo de agua”. En esta situación el buque “cuenta con un desplazamiento superior al estimado” y sostienen que esto genera “algunos aspectos positivos y negativos”.

Los positivos estarían dados por un aumento del GM, es decir la altura metacéntrica, la medida de capacidad de estabilidad que tiene el barco, “lo que mejoraría la seguridad de la unidad al aumentar su capacidad incrementando el valor del alcance de estabilidad”. Los negativos estarían dados por un incremento del desplazamiento que “supone una pérdida del francobordo”, disminuyéndose en este caso “el valor del alcance de estabilidad”.

Al realizar una marea en menor tiempo plantean, entonces, que se favorecería y perjudicaría la estabilidad, sin que se pueda determinar “de manera generalizada el resultado final de estas alteraciones”. Por esta razón y “a los efectos de poder favorecer la actividad, sin perder de vista la seguridad de la vida humana en el mar”, concluye el ingeniero Fuster, sería criterioso crear “una condición de media marea” que se traduzca en “modificaciones y/o adecuaciones de los criterios ya existentes”.

En comunicación con este medio, Marcelo Fuster no escondió su enojo con el Prefecto Guido a quién calificó de “desubicado” por relativizar la capacidad de los capitanes; y dijo que “cuando descalifica a los capitanes está descalificando a la Escuela de Pesca y esto no lo podemos permitir”. Por otra parte señaló que la Prefectura Naval Argentina está abierta a la discusión técnica, a diferencia del Jefe local: “Creo que la PNA no actúa como Guido, acepta consultas técnicas. Creo incluso que los controles deben ser mayores, siempre lo he dicho, deben ejercer su función procurando mayor seguridad pero definitivamente la forma no es la de Guido. Hay una actitud muy extraña”, remató.

Para dar fin a las intrigas, acusaciones cruzadas y dudas sobre la aplicación de sanciones por no respetar los límites establecidos para garantizar la flotabilidad de los buques, sería interesante que se conformarse una mesa de discusión en la que todos los actores involucrados puedan participar, tal como han sugerido desde el sector empresario. Según Fuster sería fundamental que de ella participasen “los empresarios con sus representantes técnicos, la Prefectura Naval Argentina, el Centro de Profesionales de Ingeniería Naval y Universidades”. Se presenta esta como una buena oportunidad de generar nuevas herramientas para alcanzar con éxito el fin que se persigue: “la preservación de la vida de las tripulaciones”.

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