Hacia la no representación sindical

Hacia la no representación sindical
Si hay algo que ha sido modelo en el mundo, ha provocado la envidia del sindicalismo a nivel internacional, ha sido criticado por las “grandes corporaciones”, es el modelo sindical argentino.
La unidad hace la fuerza, dice el proverbio. Hacia el año 2003 existían mil trescientos (1300) sindicatos, desde aquel año a la fecha se crearon unos mil setecientos (1700) más. Las centrales sindicales son cinco: 1) la CGT A (azopardo); 2) CGT B (los gordos); 3) CGT C (celeste), 4) CTA - D (disidente) y 5) CTA K (kirchnerista).

En esta multiplicidad, las representaciones carecen de legitimación. Lo que el consejo del salario firmó hace una semana no tiene valor. Provoca asimismo que la negociación de las paritarias, por ejemplo la de docentes de la Ciudad de Buenos Aires, ocurra en una asamblea en cuya mesa se sientan 17 sindicatos docentes (cabe aclarar que coexisten dos modelos, uno en el sector público y otro en el sector privado).

La industria del sindicalismo es como la inflación, nada tiene valor. El modelo sindical argentino, pensado por Juan Domingo Perón empezó a agonizar con este gobierno, el que no respeta la suficiente representación de la organización mayoritaria.

También hay que hablar de la falta de democracia en muchos gremios, situación que genera impotencia y violencia, y que afecta también la representatividad. El ejemplo paradigmático es la UTA, con un estatuto que hace imposible ser delegado. Si uno no pertenece a una lista nacional, debe tener dos mil trescientos (2300) cargos cubiertos para ser electo en la línea 45 de Adrogue.

Esto generó en la creación de los “metro-delegados”, y en el oportunismo de partidos políticos, facciones que utilizan el conflicto de representación para sus posicionamientos electorales.

También se ve reflejado de la Unión Ferroviaria, donde tiene el mismo valor como delegación Plaza Once con miles de trabajadores que una estación de Santiago del Estero con veinte (20). El que controla las delegaciones, con el diez por ciento (10%) de los trabajadores, controla todo la U.F. Viva la democracia.

Es por todo esto que surge la necesidad que los mismos gremios replanteen sus estatutos, porque de estos surgen los fundamentos políticos y jurídicos para atacarlos. Y también surge la necesidad en la decisión política de restituir un modelo sindical, con gremios representativos desde sus bases para que concurran a la participación que la sociedad le demanda.

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