Hasta un censo laboral afronta trabas del Suoem

Mestre no logra que empleados respondan un formulario para actualizar sus legajos. Los interrogan sobre capacitación, horarios y condiciones de trabajo.

Básico. El censo pide los datos mínimos que un empleador requiere de su personal.

No sabe, no contesta. Así se resume la respuesta que los empleados municipales de Córdoba le han dado al requerimiento que les hizo el Departamento Ejecutivo, en su calidad de empleador, para censarlos y conocer qué funciones cumplen, qué nivel de formación tienen y qué capacitaciones demandan.

Esa encuesta interna –que está a cargo de la subsecretaria de Capacitación, Laura Sesma–forma parte de un tridente de acciones que el intendente Ramón Mestre lanzó en febrero para intentar replantear la política de recursos humanos.

El combo se completaba con el anuncio del llamado a concursos públicos para entrar a planta permanente; y con la posibilidad de flexibilizar horarios de trabajo de los agentes. Las tres iniciativas chocan con fuerte resistencia del Suoem.

El censo parece ser una cuestión tabú e inaccesible. Los empleados eludieron las preguntas con un afán digno de quien pretende ocultar información que no sólo debería estar al alcance de los funcionarios que toman decisiones de gestión, sino de toda la ciudadanía.

Cuando Mestre lanzó la iniciativa, el propio Daniele la calificó de “golpe bajo”, aunque dijo que estaba “a disposición” porque no había “nada para ocultar”. Sin embargo, cuando llegó la hora de la verdad, la respuesta fue el silencio.

¿Qué tan comprometedor era el cuestionario del censo?

Un primer tramo está orientado a los funcionarios, y luego hay otro para los empleados, con el objeto de actualizar los legajos laborales individuales.

El primer capítulo apunta a datos personales de rigor (identificación, domicilio, estado civil, teléfonos) y continúa con el nivel de instrucción educativa. Luego pone el foco en la situación laboral, con interrogantes sobre área de trabajo, fecha de ingreso, tipo de relación laboral y tarea que desempeña.

También hay una pregunta específica respecto de la existencia de familiares que trabajen en el municipio. No es una cuestión menor, atento al peso que históricamente tuvo el nepotismo – y también la filiación política – a la hora de nombrar personal en el municipio.

El censo pretende indagar, además, en el horario laboral preciso de cada agente y si cobra bonificación, prolongación de jornada, designación interina o transferencia transitoria o en comisión a otra repartición. En todos los casos, se pide el número de decreto que respalda esas situaciones.

Desorden interno

Cualquier empleador organizado dispone de datos precisos sobre su personal, menos el municipio. La falta de legajos ordenados generó, por caso, atrasos de seis meses en el pago de sueldos a contratados

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