Hubo tensión en la calle por los piquetes

La izquierda activó cortes en los accesos a la ciudad; fuerte malestar de los automovilistas

Piquetes, quejas, calles vacías por un lado y caos vehicular por el otro. Eso es lo que dejó ayer el paro nacional, el quinto convocado por el sindicalismo opositor.

"Parece 1° de enero a las diez de la mañana, pero en invierno", dijo en declaraciones radiales el secretario general de la CTA opositora, Pablo Micheli. Es que los cortes en la ciudad y sus accesos, desde la madrugada, dejaron postales vacías de autos.

La jornada de protesta comenzó antes de que saliera el sol, cerca de las 5, cuando militantes de izquierda y organizaciones sociales bloquearon el tránsito en el puente Pueyrredón, Puente La Noria, Acceso Oeste y en dos puntos de la autopista Panamericana. Aunque los cortes se extendieron hasta apenas pasadas las 10 y alcanzaron para generar serias demoras a los automovilistas, a los que bastaba con leerles los labios detrás de las ventanas de sus autos para imaginarse un diccionario de insultos.

"Hace una hora y media que estoy acá. Perdí el día", dijo entre bronca y resignación Daniel Barrionuevo, taxista, antes de desviarse de la autopista. "No entiendo los cortes. Si no trabajo ¿de qué vivo?" Detrás de él, una mujer gritó a los manifestantes desde su auto: "¡Gracias por parar!".

La medida se llevó a cabo a pesar del pedido de la CGT opositora de no movilizarse. "Venimos con una perspectiva independiente del oficialismo y los sectores que representan [Hugo] Moyano y [Luis] Barrionuevo", dijo a LA NACION el diputado nacional por el Frente de Izquierda Nicolás del Caño, entre banderas, mates, bombos y militantes recostados en el pavimento de la autopista.

Si bien las primeras horas de la mañana transcurrieron con tranquilidad, en el corte del kilómetro 23 de la Panamericana se vivió un momento de tensión cuando los manifestantes trataron de bloquear el paso en la colectora, hasta entonces liberada. Tras la intervención de la Gendarmería, el paso volvió a abrirse.

Pasadas las 10, con un cielo que dejó de amenazar para dar lugar a una llovizna tímida, los manifestantes acordaron levantar los piquetes no sin antes lanzar duras críticas al Gobierno. "Parece que muchos trabajadores son invisibles para Aníbal Fernández, que tiene historia en ocultar la realidad", dijo Del Caño en respuesta a la frase "lo esencial es invisible a los troskos" del jefe de Gabinete en contra de las medidas de fuerza.

Al mediodía, los militantes se aglomeraron en el Obelisco y en la intersección de las avenidas Corrientes y Callao. Encabezados por el dirigente de la izquierda Jorge Altamira, los manifestantes marcharon hacia el Ministerio de Trabajo, donde hicieron un acto que duró hasta pasadas las 17. En diálogo con LA NACION, el precandidato presidencial del Partido Obrero se mostró sorprendido por "las cuatro cuadras de manifestación hacia el Ministerio de Trabajo" que reflejaron "un gran crecimiento en la inquietud política y social"..

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