Una huelga de cuellos blancos

Una huelga de cuellos blancos

El gremio reclama un aumento del 30 por ciento. Las cámaras bancarias todavía no presentaron una propuesta, pero afirman que no ofrecerán más de 25 por ciento. Desconocen la conciliación.

Los trabajadores bancarios realizarán hoy un paro durante toda la jornada. La medida de fuerza fue decidida por el sindicato en medio de una estancada negociación paritaria. El gremio reclama una mejora salarial de 30 por ciento. Las cámaras bancarias todavía no presentaron una propuesta. Las cifras barajadas entre los bancos públicos no superan el 25 por ciento de aumento. El Ministerio de Trabajo dictó ayer la conciliación obligatoria, pero La Bancaria rechazó acatarla. Se trata de una actividad que nuclea a más de cien mil trabajadores. También sostiene su medida de fuerza por tiempo indeterminado iniciada la semana pasada el gremio de trabajadores aceiteros. Ayer se reunieron en Trabajo con las empresas del sector para acercar posiciones.

“Hace 131 días que terminó nuestro acuerdo salarial y aún no hay ninguna propuesta de la banca pública ni de la privada”, expresó ayer el secretario general de La Bancaria, Sergio Palazzo. “La inflación del año pasado superó el 30 por ciento, y en ese orden tendrá que estar el acuerdo salarial”, sostuvo el dirigente sindical durante una entrevista radial. “No exigimos ese número para desestabilizar la economía, sino para recuperar lo que el año anterior se perdió por la inflación y el tributo a las Ganancias”, insistió el gremialista. Como la mayoría de los sindicalistas, Palazzo acusó al Gobierno de intentar marcar un “techo” para las subas salariales de 2015, consigna que fue rechazada desde el equipo económico. “Como sucede desde que se reactivaron las paritarias: no hay ningún techo, solo pedimos razonabilidad”, expresan desde la cartera laboral.

Junto con la advertencia sobre la dinámica de precios, en cada paritaria el gremio también legitima sus reclamos destacando que los bancos exhiben los niveles de rentabilidad más elevados de la economía argentina. “Los empresarios tienen la billetera para satisfacer las demandas de los trabajadores. Los salarios no generan inflación y, menos, en el sector privado. Lo único que hacen los empresarios es transferir parte de sus ganancias al personal que, luego, la vuelca al consumo”, expresó Palazzo.

“Las patronales boicotearon la instancia institucional, agraviando a todos los trabajadores bancarios y vuelven a demostrar su habitual cinismo”, sostuvo ayer La Bancaria. El comunicado fue emitido ayer al finalizar una frustrada reunión en la cartera laboral con las cámaras empresarias. Los representantes de Abappra (asociación que nuclea a los bancos públicos del país) y los directivos de ABA (entidad que reúne a la banca privada de capitales extranjeros) llegaron tarde al encuentro, mientras que los miembros de Adeba (banca privada nacional) no presentaron ninguna propuesta.

Con ese escenario, el sindicato decidió retirarse y confirmar su paro de 24 horas. Lo hizo a pesar de la conciliación obligatoria dictada por Trabajo. “No tiene legitimidad si el sector empresario no ha hecho una propuesta”, expresó ayer Palazzo, un argumento que fue cuestionado por los equipos técnicos de la cartera laboral. Gremio y empresarios fueron citados para una nueva audiencia en las oficinas de la cartera laboral el próximo martes.

El año pasado el aumento salarial de los trabajadores bancarios fue de 29 por ciento. Además de la mejora acordada en la paritaria, La Bancaria consiguió sumas no remunerativas por única vez por 7100 pesos: una compensación de 1600 a principio de año y el pago de una bonificación de 5500 pesos durante la celebración del día del trabajador bancario en noviembre. La actividad está entre las primeras en comenzar a negociar, ya que su convenio rige entre enero y diciembre. Luego de acordar un anticipo a cuenta de futuros aumentos para los primeros cuatro meses de 2015, las conversaciones entre el gremio y las cámaras empresarias se estancaron. La especulación durante el año electoral llevó a muchos sindicatos a postergar el inicio de sus respectivas negociaciones.

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