Con la idea de la unificación

Con la idea de la unificación

La perspectiva de un triunfo de Daniel Scioli anima a los gremios de las tres CGT a buscar la unidad. El candidato del FpV quiere una sola central sindical. La idea es concretar la reunificación entre las elecciones generales y la asunción del nuevo presidente.

“El anhelo del peronismo fue siempre la unidad del movimiento obrero. A veces no se puede, y durante algunos años hay dos o más facciones. Pero a la larga todo siempre tiende a la unidad.” El diagnóstico salió de boca del secretario general de un gremio de la CGT que encabeza Antonio Caló pero, palabras más o menos, es unívoco en casi todo el sindicalismo peronista, que ve en el recambio electoral las chances de barajar y dar de nuevo. La perspectiva de una victoria de Daniel Scioli, un dirigente que cultiva el diálogo, estimula la diplomacia, que en las últimas semanas se intensificó.

Ayer, en un acto en Chubut, el gobernador bonaerense fue explícito: “Felicitaciones a los trabajadores y las organizaciones por haber logrado la unidad sindical, que es el camino al desarrollo”, dijo en relación con la situación del sindicalismo en esa provincia. Pero esta semana hubo una señal más clara: el candidato se reunió con una veintena de dirigentes para el lanzamiento de la mesa sindical que respaldará su postulación, convocada por Caló. Lo llamativo fue que en el almuerzo, que tuvo lugar en la sede porteña del Banco Provincia, donde Scioli montó su centro de campaña, participaron referentes de gremios que forman parte de la CGT moyanista y también de la Celeste y Blanca que encabeza Luis Barrionuevo.

De esa reunión participaron, por la CGT oficial, Andrés Rodríguez (estatales), Víctor Santa María (encargados de edificios), Omar Suárez (marítimos), Oscar Romero (mecánicos), Omar Viviani (taxistas) y Norberto Di Próspero (Personal Legislativo), entre otros; desde el moyanismo Omar Plaini (canillitas) y Amadeo Genta (trabajadores municipales porteños). También estuvo presente Ricardo Cirielli (técnicos aeronáuticos), alineado con la Celeste y Blanca. Y el ministro de Trabajo bonaerense, Oscar Cuartango, encargado de la relación del candidato con los gremios. Allí llegaron a un principio de acuerdo, basado en el mutuo interés.

El sindicalismo quiere acrecentar su porción en la torta de poder, que se achicó en los últimos cuatro años, y para eso necesita negociar desde una posición de fortaleza. El candidato quiere, en caso de ganar, asumir con una sola central gremial fuerte y disciplinada como interlocutor a la hora de afrontar el debate económico para el año próximo. Los engranajes para avanzar hacia un pacto están en marcha; sin embargo, no habrá novedades hasta después del 25 de octubre. La idea es concretar la reunificación entre las elecciones generales y la asunción del nuevo presidente.

Así lo manifestó ayer Rodríguez, que en una entrevista radial fue contundente: “Es una obligación moral de los gremialistas buscar la unidad”, dijo el secretario general de UPCN, que insistió en la necesidad de “reconstruir un poder que les otorgue beneficios a los trabajadores”. Para el sindicalista, la unificación “hay que generarla con un debate profundo” pero, aseguró, existe un “camino del reencuentro” que “está más allá de los acontecimientos políticos”.

No faltan, de todas formas, obstáculos en el camino a ese santo grial obrero. “La palabra unidad es muy linda y todos la queremos. Pero lo que no se puede perder de vista es que cuando decimos ‘unidad’ implica elegir a uno que la encabece y represente a todos. Ahí es cuando es más difícil ponerse de acuerdo”, reflexiona el experimentado dirigente sindical. Hasta ahora, no aparece ninguna figura que reúna el consenso para contener bajo su paraguas a todo el movimiento obrero, aunque hay varios que están anotados para cuando sea el momento de elegir a uno.

Caló, titular de la UOM y actual cabeza de la CGT oficial, llega en pole position en esa carrera. Encabeza, hoy, la central obrera más numerosa de las cinco que tallan en el mapa gremial; proviene del sector metalúrgico, uno de los de mayor tradición en la conducción cegetista. También, y no es menor, es uno de los que mejor relación tienen con Scioli. Además de ser el responsable de la mesa sindical que impulsa su campaña, este jueves, en la cena que encabezó junto a su candidato a vice, Carlos Zannini, le reservó a Caló un lugar de privilegio en la mesa central.

Sin embargo, su compromiso con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner durante los últimos años despertó recelos entre los dirigentes de los gremios que saltaron a la oposición, quienes no estarían dispuestos a aceptar de buenas a primeras su conducción. “De todas formas, todo se puede charlar”, observan desde el peronismo, donde confían que la palabra de un presidente entrante puede ayudar a ordenar el cuadro. Otro que, con sutileza, teje para fomentar la unidad sindical es el mismo papa Francisco, que con frecuencia recibe a dirigentes cegetistas en el Vaticano. Los nombres que suenan como alternativa son los de Rodríguez, el metalmecánico Ricardo Pignanelli y Rodolfo Daer, de Alimentación.

Del otro lado, aparece la figura de Hugo Moyano. Actualmente a la cabeza de la CGT opositora, quien fuera el principal aliado del kirchnerismo en el movimiento obrero sabe que en un pacto pancegetista él quedará necesariamente relegado, pero también que sin su visto bueno ningún acuerdo de este tipo es posible. Por ahora, a través de su hijo Pablo, dice en los medios que la unidad no es posible. Pero al mismo tiempo, negocia por lo bajo para vender caro su paso al costado: de máxima, su objetivo es vetar a Caló (con el que tiene varias cuitas pendientes) y promover el nombre de uno de sus dirigentes de más confianza: Juan Carlos Schmid, de Dragado y Balizamiento.

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