Un incentivo estatal para ayudar a capear el temporal

Un incentivo estatal para ayudar a capear el temporal

El objetivo del Gobierno es evitar los despidos y dar opciones laborales a jóvenes y adultos mayores en situación de vulnerabilidad. El aporte estatal busca comprometer a los empresarios con las distintas iniciativas.

Con el objetivo de preservar los puestos de trabajo registrados y promover la inserción laboral de jóvenes y adultos, el Gobierno acaba de presentar el programa Proemplear. La iniciativa incluye el relanzamiento con más recursos del Programa de Recuperación Productiva (Repro), un subsidio estatal destinado a las empresas para afrontar parte del salario de sus trabajadores y evitar así despidos en una coyuntura difícil, y la articulación y modificación de distintas políticas laborales ya existentes para hacer frente a problemas estructurales como el desempleo juvenil y la exclusión laboral de los adultos. Página/12 detalla las características centrales de estas acciones y explica qué pasos deben cumplir aquellas personas interesadas en acceder a los beneficios.

El Repro

El Programa de Recuperación Productiva (Repro) elevó de 1500 a 2000 pesos el subsidio estatal que se destina para afrontar el salario de cada trabajador de empresa privada que se encuentra en dificultades. Además, el Ministerio de Trabajo que conduce Carlos Tomada comunicó que el plazo de este beneficio se extendió hasta los 12 meses. El Repro llegó a tener 145 mil beneficiarios en su momento de máxima expansión, en la crisis de 2008/09. Luego esa cifra fue disminuyendo, a medida que la actividad económica se recuperó, y en la actualidad el número de trabajadores alcanzados por ese subsidio es de 35 mil. Sin embargo, la recesión de los últimos meses ha vuelto a poner en riesgo los puestos de trabajo en algunos sectores. Por lo tanto, esta ayuda empezará a crecer nuevamente.

El mayor impacto a nivel de empleo se registra actualmente en la industria automotriz y se traslada a toda la cadena metalúrgica. También está afectado el sector de trasporte de larga distancia y otros rubros por cuestiones climáticas o de contracción de la demanda de mercados a los que se exporta, como el caso de los limones en Tucumán. Además, hay situaciones particulares, como el caso de frigoríficos y sectores vinculados a la salud. La intención oficial es concentrarse primero en atender esos problemas, para poder volver a garantizar el crecimiento del empleo, la competitividad de las empresas y la sustitución de importaciones, puntos considerados clave para favorecer la formación de los trabajadores. “Si en 2009 se hubiese roto ese vínculo laboral, el crecimiento de 2010 y 2011 hubiera sido más difícil, porque una vez que se despide a un trabajador capacitado es muy difícil encontrar otro”, aseguró a Página/12 el secretario de Empleo del Ministerio de Trabajo, Matías Barroetaveña.

El escenario más delicado hasta ahora se observó en las autopartistas y automotrices. “Cuando uno analiza los datos en la industria automotriz se ven suspensiones con cobro de una parte importante del salario. Y lo que se produce en algunos casos es la no renovación de contratos y el no reemplazo por contratos nuevos. También hay que tener noción de que el crecimiento del mercado interno tiene un punto de estabilidad, porque los argentinos no van a cambiar el auto permanentemente. En la medida en que la demanda de Brasil cayó, hay que poder atender las repercusiones”, dijo Barroetaveña.

–¿Cómo accede una empresa al Repro? –le preguntó este diario.

–Hemos mejorado mucho en términos de inteligencia en la aplicación de las medidas. El Estado argentino tenía hasta los ’60 una fuerte intervención en las cadenas de valor, conocía lo que pasaba en cada sector. Brasil nos copió muchas cosas y nosotros durante treinta años nos ocupamos de destruir gran parte de eso. Hoy con Economía y con Industria podemos saber los sectores de qué cadena de valor están afectados. Eso nos permite una intervención inteligente. Hace poco tuvimos una reunión en Jefatura de Gabinete citando caso por caso las principales empresas donde veíamos dificultades. La evaluación de los pedidos de Repro pasa por una comisión interministerial, para que no haya vivos que pretendan aprovechar esa herramienta sin necesitarla.

Empleo joven

El objetivo oficial es incentivar la inserción social y laboral de jóvenes en situación de vulnerabilidad. Por eso el 22 de enero de este año se creó el Progresar, un plan a través del cual se les otorga una prestación económica de 600 pesos a jóvenes de entre 18 y 24 años para que retomen o inicien sus estudios. En la actualidad hay cerca de 500 mil beneficiarios de ese plan y una parte de ese universo ahora podrá realizar prácticas remuneradas en empresas elevando el monto del beneficio de 600 a 2000 pesos, con ciertos requisitos que los empresarios deberán respetar. “La jornada tendrá una extensión máxima de cuatro horas, no puede ser durante el fin de semana ni en horario nocturno y tampoco puede suplantar labores estacionales. Si el joven es luego contratado, el Estado subsidia durante un año con 2700 pesos el salario mínimo de convenio”, aseguró Barroetaveña. Esos beneficios también estarán disponibles para adultos desocupados de sectores vulnerables.

–¿Cuál es la situación laboral de los jóvenes? –le consultó Página/12.

–Venimos de un nivel de desempleo juvenil del 34 por ciento en el inicio de la década, ahora estamos en el 17 por ciento, el doble que el valor general de la economía. Los jóvenes de los sectores vulnerables tienen dificultades, muchas veces no terminan la escuela y se les pide secundario completo, tampoco tienen la práctica suficiente. Y en general carecen de los contactos, a diferencia de los jóvenes de los sectores medios y medios altos, que muchas veces consiguen trabajo por el padre de un amigo o por alguien que conocen. Todas las políticas públicas tienen que ver con resolver eso.

En el Ministerio de Trabajo afirman que en la actualidad hay entre 25 mil y 30 mil jóvenes y adultos que vienen realizando estas prácticas y el objetivo es fortalecer esa línea con los jóvenes del Progresar. Los interesados deberán acercarse a la oficina de empleo más cercana, que es la encargada de trazar el vínculo con los empresarios. “Tenemos 500 oficinas de empleo desplegadas en los municipios. La idea es que el joven que no tiene contactos de empleo o que es discriminado por el barrio donde vive tenga una institución estatal que lo ayude a hacer el currículum, a conocer sus derechos laborales, a terminar la escuela y que después lo vincule a alguna empresa. Pensemos que muchos son jóvenes que se criaron en los ’90, que vieron la destrucción de la familia, del empleo, que no vieron al padre que se levantaba e iba a trabajar. Revertir esa dinámica cuesta. También el beneficio económico del entrenamiento y de la formación está destinado a adultos de sectores vulnerables”, remarcó Barroetaveña.

El Ministerio de Trabajo firmó convenios con todas las cámaras empresarias para facilitar el acceso a la información del programa. Los funcionarios están convencidos de la buena predisposición de los jóvenes, pero apelan a un mayor compromiso de los empresarios. “Muchas veces se habla de los jóvenes ni-ni, que ni estudian ni trabajan. Nosotros estamos totalmente en contra de ese concepto, porque pareciera que es una decisión de los jóvenes que no quieren superarse. Preferimos hablar de los empresarios ni-ni, que ni invierten, cuando deberían tener confianza en este modelo después de doce años, ni registran, lo que reproduce círculos viciosos en los jóvenes, que al conseguir sólo trabajos precarios no logran una estabilidad. Cuando a los jóvenes se les da una oportunidad, multiplican por tres o cuatro las 

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