Por la ineficacia en Emsa, Ferreyra y Pretto a punto de ser removidos

Por la ineficacia en Emsa, Ferreyra y Pretto a punto de ser removidos
Mucho antes de que el termómetro marcara los 40 grados de temperatura a las 17.30, con una sensación térmica de 49,7º, parte de las redes de Emsa en el departamento capital ya habían colapsado y tres ciudades volvieron a quedarse sin energía.
El panorama era de mucha incertidumbre, porque desde la compañía eléctrica se limitaron a informar que estaban paliando la situación con “maniobras de emergencia” y que, otra vez, como el miércoles, volvían a echar mano de los “cortes rotativos”.

A mediados de semana, gran parte de Garupá, Candelaria y Santa Ana pasaron más de 16 horas sin servicio. Sucedió en uno de los días más calientes del año en curso.

Ayer, las altas temperaturas volvieron a demostrar cuan endeble es el sistema energético provincial. A las 11.30 quedó fuera de servicio la línea de 33 kV Posadas-San Ignacio y las tres localidades mencionadas más arriba volvieron a quedar sin energía eléctrica. “La falla fue inmediatamente detectada y ya se encuentra personal técnico de la empresa abocado a la solución del inconveniente, el que estimamos en función de la gravedad del mismo estará reestablecido el suministro de energía a partir de las 15, aproximadamente”, informó Emsa. Pero se hicieron las 15, las 16, las 17 y la luz no volvía.

A las 18.30, la compañía volvió a informar a los usuarios: “Nos encontramos trabajando sobre las fallas, dado la envergadura de las mismas estimamos que el servicio será repuesto aproximadamente a las 22.

Los hechos ocurridos son imposibles de prever, pedimos disculpas a los vecinos de las zonas afectadas por estos imponderables, sí sepan que todo nuestro personal está atento y dispuesto a acudir en forma inmediata cuando se producen este tipo de situaciones consecuencia de factores climáticos que nos superan.”

Para entonces, la provincia era un horno. Y el ánimo de los usuarios afectados igual. Pasa que están hartos de un servicio malo y caro. Y saben que si bien el calor tiene incidencia, los años de falta de inversión configuran la matriz del asunto. Así lo hicieron saber los cientos que se comunicaron con este diario para protestar.

Pero la historia siguió. Pasadas las 19, Emsa volvió a mostrar el cuadro de situación: “Si bien la línea de 33 kV (Posadas-San Ignacio) está fuera de servicio como informáramos en el comunicado anterior, se están realizando maniobras de emergencia con el objetivo de abastecer, no en forma total, a San Ignacio, Santa Ana, Candelaria y Garupá.

A través de la línea de 33 kV que parte de Puerto Leoni hacia el sur se está alimentando a San Ignacio y Santa Ana en forma parcial y con cortes rotativos.

Utilizando la línea de 33kV (Garita) se está alimentando, también en forma parcial, a Garupá y Candelaria, teniendo como objetivo mantener los servicios esenciales y para el resto con cortes rotativos. En ambos casos los cortes no superan las dos horas”.

La información estuvo lejos de calmar a los damnificados, que iban viendo cómo perdían mercaderías perecederas y rezaban por la vida de sus electrodomésticos, que en distintos momentos del día se encendieron y apagaron al ritmo de los apagones. “La potencia máxima requerida en lo que va del día se produjo a las 15, con 380 MW”, detalló Emsa. Y adelanto que habría otro pico. Fue otra jornada de furia para los sufridos usuarios.

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