Inflación: los gremios quieren más de un ajuste salarial anual

Inflación: los gremios quieren más de un ajuste salarial anual
Las centrales opositoras estiman que la suba de precios oscilará el 30%; por eso demandan reabrir las paritarias en la segunda mitad del año
Convencidos de que el Gobierno no modificará su política de negar el aumento generalizado de precios y de que la inflación rondará este año el 30 por ciento, los gremios opositores presionarán para no firmar acuerdos salariales anuales y conseguir actualizarlos en el segundo semestre.

En las tres centrales sindicales enfrentadas con la Casa Rosada, la CGT que lidera Hugo Moyano , la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo, y la CTA que encabeza Pablo Micheli , hay coincidencia en que la evolución de los precios será un condicionante ineludible de la negociación paritaria, que para la mayoría de los gremios comenzará en marzo.

"Para resolver salarios, primero hay que resolver precios", sentenció el diputado y secretario de Prensa y Comunicación de la central moyanista, Omar Plaini. "Quisiéramos firmar por un año, como lo hicimos siempre, pero habrá que ver cómo se comportan los formadores de precios, sobre todo en rubros como alimentos y transporte, que son de mucho peso para los trabajadores", añadió en diálogo con LA NACION.

En el mismo sentido se expresó Micheli, quien dijo: "Nuestro cálculo es que la inflación no va a ser menor a 30%, así que la disputa por la reapertura [de las paritarias] va a ser muy fuerte. Lo mejor sería firmar sin poner fechas límite. Tenemos que garantizar que el salario no quede desfasado respecto de los precios".

Este planteo se contrapone con la posición del Gobierno, que no sólo pretende que las paritarias no superen el 20%, sino que ya adelantó que no reconocerá negociaciones por menos de un año de vigencia.

Sin embargo, los primeros acuerdos salariales de 2013 demostraron que ambos objetivos serán difíciles de cumplir. Por ejemplo, los bancarios negociaron una suba salarial de cerca de 25%, por sólo tres meses.

La preocupación por la inflación es uno de los puntos centrales del último informe del Observatorio del Derecho Social de la CTA.

En el documento se consigna que, según los trabajadores del Indec enrolados en ATE y enfrentados con la intervención oficial, la canasta básica ascendía en diciembre pasado a $ 6997 para una familia de cuatro integrantes. La central se basa en ese dato para afirmar que el salario mínimo, hoy en 2875 pesos, "ha quedado totalmente desactualizado".

Sobre este punto, Micheli insistió en que el salario mínimo debería ser de $ 5000. "No podemos perder de vista que el cálculo de la inflación es un promedio. En rubros sensibles para el trabajador, como alimentos, bebida, vestimenta y canasta escolar hay subas mucho más altas que el 25%", añadió.

Desde el barrionuevismo, Carlos Acuña, secretario general del gremio de trabajadores de estaciones de servicio, coincidió en que acordar subas por única vez a principio de año "sería una locura". "Nosotros siempre firmamos por un año, pero de acuerdo a como están las cosas, ¿dónde dice que tenemos que mantenerlo así? Al paso que vamos, estamos segurísimos de que la inflación va a bordear el 30 por ciento", advirtió en diálogo con LA NACION. "Si no hubiera inflación no tendríamos que pedir reapertura [de paritarias]. Nadie come vidrio", completó.

La pretensión de las centrales obreras opositoras de revisar la pauta salarial durante la segunda mitad del año choca de frente con la presión del Gobierno para limitar tanto el porcentaje de los aumentos (en torno al 20%) como los plazos de los convenios.

En esa línea se inscribe la convocatoria del Ministerio de Trabajo al gremio de los bancarios para revisar el pago de un anticipo hasta marzo que el sindicato acordó el jueves con las cuatro cámaras del sector. La Casa Rosada no quiere que ese convenio trimestral quede sentado como precedente.

"El Gobierno se llenó la boca diciendo que las paritarias son libres, pero con lo de los bancarios queda clarísimo que no lo son. El Estado no puede impedir la reapertura", advirtió Acuña.

También Micheli apuntó contra lo que consideró la "intromisión innecesaria" del Estado en la negociación paritaria. Advirtió incluso que el Ministerio de Trabajo "abusará" de su potestad de homologar o no los acuerdos a los que lleguen sindicatos y empresas.

Más allá de la disputa que avizoran entre el Gobierno y los bancarios, que tendrá su primer capítulo en la reunión convocada para mañana en Trabajo, los gremios opositores no pierden de vista que éste es un año electoral y esperan que esa circunstancia les juegue a favor si finalmente logran reabrir las paritarias.

También apuestan a beneficiarse de la coincidencia entre sus reclamos y los de la CGT y la CTA oficialistas, que esta semana quedó plasmada con claridad después de que ambas centrales fijaran el piso de las paritarias en 25%.

En la agenda del universo gremial opositor la preocupación por la inflación y la falta de actualización del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias (que paga el 25% de los trabajadores registrados) se suma al impacto de los aumentos en el cobro de las asignaciones familiares.

La última reforma del sistema produjo desequilibrios que el Gobierno no corrigió, pese a que se había comprometido a hacerlo. Por eso las centrales antikirchneristas coinciden en que habría que universalizar el beneficio.

Tras el cierre de las primeras paritarias del año, de los trabajadores no docentes de colegios y universidades privadas y de los cosechadores de fruta, ambas por 25 por ciento, la atención está centrada en lo que ocurra con los docentes. Los maestros bonaerenses están en plena negociación y el debate en el nivel nacional se iniciará esta semana.

APRONTES PARA UN AÑO CALIENTE

Los gremios opositores preparan la discusión salarial con demandas que el Gobierno rechaza

Reuniones preliminares

En la semana que termina se reunieron las dos centrales oficialistas con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Tanto la CGT como la CTA aliadas plantearon fijar las paritarias en el orden del 25%, 5 puntos por encima de lo pretendido por el Gobierno

Los primeros acuerdos

En la semana también se conocieron las primeras negociaciones por rubros, que cerraron en torno del 25%. Fue el caso de los bancarios, los trabajadores frutihortícolas y los no docentes de universidades y colegios privados

La demanda opositora

El moyanismo, la CGT de Barrionuevo y la CTA de Micheli plantearon que en base a sus previsiones habría que negociar acuerdos salariales de hasta un 35%

El desdoblamiento

Como estiman que habrá una inflación anual de cerca del 30%, los gremios opositores anticiparon que no podrán hacer acuerdos salariales anuales y que demandarán reabrir paritarias en la segunda mitad del año, en función de los aumentos de precios

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