INFORME ESPECIAL: Por la peor caída del salario real desde 2001, todas las paritarias quedaron a la baja

 INFORME ESPECIAL: Por la peor caída del salario real desde 2001, todas las paritarias quedaron a la baja

Los acuerdos salariales de este año se desdibujan a la velocidad de la inflación. Por eso, cada vez más gremios reclaman una revisión, cuando no la reapertura.  La caída es del 13,1 por ciento, y podría ser mayor en sectores informales. En medio de la “rosca” interna, se espera la reacción de la CGT después del 22 de agosto. Sin novedades en el tema Ganancias.

Por Diego Lanese

Ante el que sería uno de sus último gabinetes, el entonces presidente Fernando de la Rúa aseguraba que el descuento del 13 por ciento a estatales y jubilados, además de otras medidas de recorte de los gastos del Estado “no es un ajuste”, sino “la distribución de lo que tenemos”. “Tengamos memoria. Así nos aseguraremos de no volver a cometer los errores del pasado”, dijo el mandatario aquel día de julio de 2001, sin saber que menos de cinco meses después abandonaría la Casa Rosada en Helicóptero. en estos días, 15 años después, algunos de los discursos que se escuchan tiene casi el mismo tono, y si bien la coyuntura parece un poco distinta, algunos indicadores empiezan a parecerse demasiado al de esos tensos días. Uno, en particular. Como aquella medida del gobierno de la Alianza, en 2016 el salario real de los argentinos perdió unos 13 puntos, esta vez no por un descuento compulsivo, sino por efectos de la inflación, lo que hace que todas las paritarias firmadas en el año esté a la baja, algo que no sucedía hace muchos años.

La alarma la encendió un informe de la CTA de los Trabajadores, que se apoya en otras cifras aportadas por gremios, consultoras e incluso números oficiales, que el nuevo INDEC va dando a cuenta gotas.  Esto, sumado a la pérdida de empleo y la conflictividad creciente, configura un panorama preocupante, que pone en alerta a sectores sindicales. “Esto está digitado”, empiezan a decir algunos dirigentes, que entienden que la política económica no está acomodándose, como quieren convencerlos algunos funcionarios, sino todo lo contrario: va en la dirección que se quiere, y las consecuencias están a la vista.

Con la CGT en pleno proceso de unidad y la CTA y la izquierda movilizada, lo que se espera con estos indicadores es una situación de conflicto, de la mano de un deterioro del tejido social. La marcha a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, es un símbolo fuerte de esta realidad, que genera postales que hace años no se veían.

Números en rojo

Con una inflación proyectada que supera el 40 por ciento –dependiendo de quién lo mida –las paritarias cerradas comenzaron a crujir ante la caída del salario real. Y las que están abiertas se complican, porque el gobierno mantiene la presión sobre ese techo ahora idílico del 25 por ciento. En concreto, la pérdida registrada por los trabajadores es del 13,1 por ciento, según un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), entidad vinculada a la CTA de los Trabadores. Según este espacio, “la contracción de los salarios reales de los trabajadores registrados del sector privado alcanzó el 12,1 por ciento en el mes de junio respecto a diciembre de 2015”. “La caída sería superior si se considerara el nivel salarial de los trabajadores no registrados y del sector público”, agrega el trabajo, al que tuvo acceso Política del Sur.

Si se toma en cuenta la fecha de asunción de Mauricio Macri, la cifra del descenso alcanza el 13,1 por ciento, y si se retrocede a noviembre cuando Cambiemos ganó la elección, la retracción sube dos décimas (13,3 por ciento).

El informe además agrega datos poco optimistas para la evolución de año. En el escenario mínimo de inflación estimada se prevé que el salario real se reduzca 4,3 por ciento en diciembre de 2016 respecto al mismo mes del año anterior. En tanto, si se evalúa el escenario de mayor inflación el salario real puede descender hasta 7,1 por ciento en el mismo período”, advierte CIFRA. En este contexto, el trabajo de los economistas Pablo Manzanelli, Nicolás Arceo y Mariano Barrera remarca que “no se advierte que haya una recuperación del consumo privado en el segundo semestre”.

Los números pusieron a la dirigencia sindical en alerta, en medio de las discusiones sobre el prometido –y luego postergado –segundo semestre, y las razones de la actual situación, que muestra indicadores similares a los que desataron el desastre aliancista.

“La inflación no está descontrolada, como algunos dicen. Es la que ellos (por el gobierno) quieren, la digitan cada día. Lo que están haciendo es licuar el salario real”, le dijo a Política del Sur un dirigente sindical en estricto off. Esta idea comenzó a circular fuerte en los últimos tiempos entre la dirigencia gremial y política, que  empiezan a ver señales de que el plan económico del macrismo apunta a la “vieja receta ortodoxa”.  “Vienen por todo, en serio”, agregó la misma fuente, que reclamó que el tema sea un eje central del próximo confederal de la CGT.

Paritarias que no alcanzan

El coctel de inflación alta y caída del salario real dejó a muchas de las paritarias firmadas a principio del año desactualizadas. “Ninguno de los convenios colectivos acordados por los sindicatos alcanzó la inflación anual estimada. De hecho, durante el primer semestre la reducción del salario real de los trabajadores registrados del sector privado alcanzó al 12 por ciento, lo cual permite asumir que el impacto en los ingresos de los asalariados no registrados fue significativamente mayor”, analiza CIFRA.

Esta idea es compartida por el Observatorio del Derecho Social, otra entidad que estudia la realidad económica y laboral del país, en este caso bajo el ala de la CTA Autónoma. Para el organismo, el mes de mayo de 2016 fue el de mayor caída del salario real, con un preocupante 7,4 por ciento.

Un repaso por los convenios colectivos firmados este año marca que pese a los esfuerzos, todos quedaron por debajo de las proyecciones, por lo que crece la presión para reabrir la discusión. La firma de convenios por semestre fue una alternativa, que hace que se proyecte una alta conflictividad para este mes, cuando se reinicie la discusión. Por eso, el observatorio de la CTA que lidera Pablo Micheli detectó que los convenios del primer semestre cayeron “un 37,5 por ciento respecto al año anterior”.

En la tabla de aumentos, en el primer semestre están los trabajadores aceiteros, con una suba del 38 por ciento en una cuota, químicos (37,5 en dos cuotas), transporte de cargas (37 en cuatro cuotas), los bancarios (33 por ciento y participación en ganancias, que los deja cerca del 36), alimentación (36,5 en dos cuotas), UOM (35 en tres cuotas),  y Sanidad (35 en tres cuotas). En los peores lugares se encuentras los afiliados de la UTA con un acuerdo anual del 29 por ciento.

En el segundo semestre, se debe sumar a los trabajadores de la carne, con una paritaria del 42 por ciento en dos cuotas, hasta ahora la más alta de las negociaciones. Pero incluso este acuerdo parece no superar la inflación, y perder ante la suba general de precios.

El caso de la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne es particular, ya que los puntos extra que se lograron –luego de la amenaza de un paro por tiempo indeterminado –los terminarían pagando los consumidores, ya que las versiones indican que unos 5 puntos al menos del convenio salarial se trasladarían al valor del kilo de carne en carnicerías. Ante esto, el gremio rechazó cualquier incremento derivada de lo que gana un trabajador del sector. “Es una avivada, parte de las especulaciones que hace ciertos grupos que se agarran de cualquier cosa para subir el precio de la carne. Lo mismo dijeron cuando subió la tarifa de luz”, explicó Aldo Luque, secretario de Prensa de la federación. En diálogo con Política del Sur el dirigente subrayó que “nuestro sueldo representa el 7 por ciento del costo de los frigoríficos, demasiado poco para que se traslade al precio final”, y agregó que para las carnicerías minoristas, ese valor “ya está incluido en la media res, y no deberían tener un nuevo incremento”.

Pero buenas subas en el primer semestre no garantizan el fin de la discusión. La paritaria estatal docente en la provincia de Buenos Aires parece mostrar eso. Con un acuerdo promedio del 35 por ciento firmado en marzo, se pensó en un logro, pero en estas horas ya hubo un paro para pedir por la reapertura, ya que cuando se cobre la cuota de septiembre se habrá licuado por la inflación. Los docentes tenían un acuerdo de palabra de rever el tema si se disparaban los precios, algo que los funcionarios niegan. Por eso se reúnen pero no hace ofertas. Distinta es la situación de los docentes universitarios, que tienen firmado una evaluación para fines de septiembre. En su último plenario nacional, la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) aprobó reclamar que se adelante “de manera urgente” esa fecha, y ya se comience a discutir la posibilidad de un nuevo aumento. “En marzo el acuerdo de los docentes de secundario era bueno, en mayo cuando nosotros negociamos no. Ahora lo que firmamos en mayo parecía bueno, pero hoy ya no lo es. Esperemos que este espiral se detenga”, dijo Daniel Ricci, titular de FEDUN.

¿Y la CGT?

“En La Matanza, estamos viendo cosas muy complicadas, el clima es mal. Estamos conteniendo un estallido”, se sinceró un dirigente sindical consultado por Política del Sur, que además de ser de ese populoso partido del conurbano tiene trabajo social en los barrios más vulnerables del distrito. El deterior de los salarios, la baja del consumo y la pérdida de empleo están minando las zonas más vulnerables del país, que comenzó a recurrir a herramientas que hasta hace poco tiempo parecían de otro tiempo, como los comedores comunitarios o los escolares.

Con las dos CTA, los movimientos sociales y otros espacios movilizados, la gran pregunta que se hacen muchos es dónde está la CGT. en pleno proceso de reunificación, las tres versiones de la central parecen más concentrados en la “rosca” interna que en lo que sucede con el salario de los trabajadores.

Para intentar matizar esta idea, en el último plenario antes del congreso normalizador del 22 de agosto, se emitió un comunicado donde criticó la situación del país. “De mal en peor” tuvo un tono duro, y pareció la respuesta a esta realidad, en la misma semana que se anunció un reintegro de fondos para las obras sociales sindicales, apuntado como una forma de “frenar” cualquier protesta cegetista.

Lo cierto es que desde hace tiempo entre la dirigencia se sabe que hasta el 22 de agosto no habrá una respuesta concreta a estos problemas, muchos menos un paro. En este punto, entre los gremios parece que hay dos posturas: quienes quieren presionar a la dirigencia desde adentro para que se enfrente a las medidas de Macri, y quienes aseguran que es necesario negociar sin salir a la calle. Entre los primeros están los integrantes de la Corriente Sindical federal, encabezados por el núcleo del ex MTA y Sergio Palazzo el líder de la Bancaria.  “Hay que crear una única central para enfrentar el plan de gobierno, hay que trabajar para un paro activo contra el ajuste”, adelantó en diálogo con Política del Sur un dirigente de este espacio.

En el entorno de Hugo Moyano, apuntado como uno de los que frena las medidas de fuerza, afirman que luego del congreso del 22 “se verá la cara más opositora de la CGT”. Los antecedentes no son los mejores, en este sentido. Luego de la multitudinaria marcha del 29 de abril, y el reclamo de una ley que frene los despidos, Macri vetó la norma, y la reacción sindical fue nula. Para colmo, Gerónimo Venegas milita gremios para una “CGT paralela”, con la excusa de no aceptar el triunvirato propuesto, por su cercanía con Sergio Massa. En el fondo, el titular de UATRE no quiere subirse a una central que pueda volverse opositora en el corto plazo, cuando su apoyo al gobierno y al frente cambiemos es abierto y explícito.

“En el marco de la reducción o eliminación de los impuestos de los sectores de mayores ingresos (como las retenciones, bienes personales y a los autos de alta gama, etc.), las protestas sociales frenaron el aumento indiscriminado de las tarifas de los servicios públicos. Ello demoró el ajuste prolongando su implementación, lo cual es un escollo para el gobierno en vistas a las elecciones de 2017”, concluye CIFRA, que pone el tema electoral en el escenario, que puede ser muy adverso si alguno de estos indicadores se repite. Algo que De la Rúa puede dar fe, cuando a los pocos meses de anunciar el recorte a los salarios, perdió los comicios intermedios con el “voto mortadela”.

RECUADRO

Ganancias, sin novedades

Una de las promesas de Mauricio Macri durante la campaña fue eliminar el Impuesto a las Ganancias, una forma de ganar votos en el sector sindical. Piedra angular del enfrentamiento de una parte de la dirigencia con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, desde la asunción de la nueva gestión no sólo no se dio respuesta, sino que se trabó cualquier que se pueda dar desde el poder legislativo, donde hay muchos proyectos para modificar la alícuota, incluyendo reformas a la cuarta categoría y suba automática del Mínimo no Imponible.

El mes pasado, en medio de versiones de una reforma impositiva, se volvió a decir que el oficialismo estaba dispuesta a dar ese paso. Julio fue el mes que la mayoría cobra el aguinaldo, que genera fuertes ingresos en ese impuesto. Pero la semana pasada, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, reiteró que este año “no habrá modificaciones” en las escalas del impuesto a las Ganancias, aunque aseguró que ya empezaron los análisis y debates sobre el tema. “Sin duda este año tiene que aprobarse una ley para modificar el año próximo las escalas”, aseguró el ministro coordinador. Esto clausuró la discusión, y quitó un elemento que muchos gremios usan para mejorar los ingresos.

Algunos sectores sindicales están bastante enojados con los diputados que presentaron proyectos, pero que “no los militan”. “Es muy fácil presentar un proyecto que sabés que no se va a tratar. Para aprobar lo que les piden los gobernadores están siempre listos, pero para esto no, incluso algunos diputados de extracción sindical”, relató un dirigente consultado por Política del Sur sobre el enojo que existe en muchos sectores, que creían que las promesas del gobierno podrían cristalizarse este año.

No sólo se resolvió el tema, sino que se profundizó. Desde que asumió la Presidencia Mauricio Macri se triplicó la cantidad de trabajadores y trabajadoras de la educación que ven mermados sus ingresos por haber sido incluidos en las liquidaciones de Ganancias. De esta manera ya son más de 20 mil los docentes que tributan ese impuesto. “Con solo ver los recibos de haberes de los docentes que ingresaron a la masa que tributa Ganancias podemos ver que los 600 pesos del Fondo Nacional de Incentivo Docente fueron absorbidos por el descuento del impuesto”, sostuvo el Secretario general de UTE-CTERA Eduardo López.

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