Inquieta a Caló la falta de señales

La CGT oficialista espera definiciones urgentes del Gobierno sobre Ganancias
Por Lucrecia Bullrich |

La luna de miel podría no durar demasiado. En su primer encuentro formal posterior a la reunión con la presidenta Cristina Kirchner, la CGT oficialista no ocultó su preocupación por la falta de señales del Gobierno respecto de dos de sus principales reclamos: la actualización del impuesto a las ganancias y el futuro de las obras sociales sindicales.

"Se analizó la reunión que mantuvimos con la Presidenta y se encomendó hacer los pedidos de audiencias para articular los temas", dijo Héctor Daer, secretario de Prensa de la CGT y vocero de la reunión que se realizó ayer en la sede del sindicato de taxistas.

Aludió así al esquema de trabajo que los gremialistas acordaron la semana pasada con Cristina Kirchner y que consiste en que los temas pendientes se traten por áreas y con el ministro que corresponda.

La actualización del mínimo no imponible es la cuestión que más urge a la nueva CGT. Aunque la semana pasada había trascendido que antes de fin de año se anunciaría un aumento de entre 20 y 22%, la central no recibió confirmación o precisión alguna.

"Por ahora son todos comentarios. Queremos reunirnos con ministros para empezar a tener certezas", dijo uno de los asistentes a la reunión.

Como para que no quedaran dudas del ánimo con el que se sigue ese reclamo, completó: "El tema Ganancias se va a tratar en todas las reuniones hasta que se resuelva. No es para fin de año ni para el que viene. Es para ayer".

La otra cuestión que se debatió en la reunión de ayer, que tuvo asistencia casi perfecta (sólo faltó José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias), fue la puesta en marcha del nuevo sistema de reintegros a las obras sociales sindicales que el Gobierno creó a principios del mes pasado.

El malestar surge de una resolución de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), oficializada la semana pasada, en la que se establece en detalle cómo se harán los reintegros y que, según este sector de la CGT, "perjudica" a las prestadoras.

"La resolución tiene puntos bastante equivocados y varias inconsistencias que provocan el desfinanciamiento automático del sistema de obras sociales", advirtió Daer.

Parte de las quejas, reconocían ayer por lo bajo varios gremialistas, tienen que ver con que, afirman, Cristina Kirchner no los consultó ni les avisó de la resolución.

"El martes estuvimos con la Presidenta, quedamos en hablar de todos los temas y al otro día nos encontramos con esto que atenta contra las obras sociales", respondió uno de ellos ante la consulta de LA NACION.

A los reparos por el nuevo sistema de reintegros se suma el reclamo de la mayoría de los gremios que integran la CGT oficialista por la deuda que el Estado mantiene con sus respectivas prestadoras médicas por el retraso de los pagos de la Administración de Programas Especiales (APE) y por los aportes retenidos en el Fondo de Redistribución Social (FRS).

Además, la CGT de Caló pretende volver a ocupar espacios en el PAMI y la SSS, donde Hugo Moyano supo ubicar a hombres de su confianza, luego desplazados. Sin embargo, fuentes del organismo descartaron cualquier tipo de nombramiento.

En la reunión de ayer también se habló de la sede de la nueva central, que, con Moyano y sus hombres afincados en Azopardo, sigue siendo un misterio. Quedó descartada del todo la opción de alquilar un edificio en la avenida Belgrano al 600 por los altos costos del alquiler y se evalúan otras alternativas.

Daer evitó confrontar con Moyano tras el durísimo cruce que el camionero tuvo con su ahora ex asesor, Héctor Recalde. Sin embargo, deslizó: "Hay quienes pueden decir. Nosotros tenemos que hacer"..

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