La CGT insiste con su agenda

El diputado Omar Plaini, cercano a Hugo Moyano, aseguró que la CGT sostendrá sus reclamos para subir el mínimo no imponible para Ganancias y distribuir los dividendos de las empresas entre los trabajadores, entre otros puntos.
La relación entre la Confederación General del Trabajo (CGT) y el gobierno nacional continúa distante. El diputado Omar Plaini –integrante del círculo íntimo del líder cegetista, Hugo Moyano– aseguró ayer que la central obrera va “a insistir con la agenda planteada” hasta el momento y que generó algunos cortocircuitos con Balcarce 50. Igualmente destacó que, “pese a las diferencias”, esto no implicaba que “no estemos comprometidos con el proyecto iniciado en 2003”.

“Creemos que los sectores concentrados de la economía son los que tendrían que hacer el gran aporte. Esperamos que el Gobierno lo haga porque profundizar el modelo significa más igualdad, equidad y empoderar a la clase trabajadora”, señaló el titular del gremio de los canillitas, aludiendo a la etapa que se inició con el segundo mandato de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La cúpula cegetista mantiene firme el reclamo de la suba del mínimo no imponible de Ganancias, el aumento de las asignaciones familiares y una ley que establezca el reparto de las ganancias de las empresas con los trabajadores.

La relación entre la CGT y el gobierno nacional se fue desgastando en los últimos tiempos. Más que con la CGT fue con el secretario general de los camioneros, Hugo Moyano, que a la par lanzó su propio proyecto político, generando resquemores en el kirchnerismo. El distanciamiento entre la Presidenta y el gremialista se acrecentó a la hora de cerrar las listas de candidatos a diputados para las últimas elecciones, donde los seguidores de Moyano tuvieron una magra participación: sólo el secretario general de los trabajadores de peajes y líder de la Juventud Sindical, Facundo Moyano, fue incluido en el listado de la provincia de Buenos Aires. El punto más alto del entredicho fue el acto del día del camionero en la cancha de Huracán, el 15 de diciembre pasado, donde Moyano renunció a sus cargos en el Partido Justicialista y destacó en su discurso que “los trabajadores no extorsionamos, no chantajeamos, sólo reclamamos lo que nos corresponde”, respondiendo a la Presidenta que, en su mensaje al asumir su segundo mandato, había hecho referencia a las formas de negociación y de reclamo de sindicatos y empresarios.

El derrotero entre gremialistas y Gobierno también tiene de fondo las negociaciones paritarias que este año aparecen más difíciles de encarar. El líder de la CGT “no puede llegar golpeado ni disminuido a las paritarias. El gobierno envió muchos mensajes al empresariado, y se muestra distante de los trabajadores”, señaló a Página/12 un dirigente gremial. A esto se suma que en junio vence el mandato de Moyano al frente de la CGT y las internas dentro de la central obrera están a la orden del día, promovidas por el sector de “los Gordos” que aprovechan la situación para atacar al camionero.

“La relación con Moyano sigue en el mismo lugar que donde estaba, con poco movimiento por ahora”, confió a este diario una fuente de Casa Rosada. El contacto entre ambos sectores es escaso y por vías alternativas y extraoficiales; además, la recuperación de Fernández de Kirchner de la operación de tiroides dejó en stand by el entuerto. Plaini reconoció que la CGT “ha tenido miradas distintas y diferencias” con algunas decisiones tomadas por el Gobierno “en muchos aspectos”, pero aclaró que eso no quería decir que “no tengamos un compromiso con este proyecto que comenzó en 2003” durante la presidencia de Néstor Kirchner.

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