Interna política y poco trabajo tensionan a la Uocra

Interna política y poco trabajo tensionan a la Uocra
Obreros ocuparon la delegación de Viedma. El oficialismo amenazó: "Podemos encontrarlos".
La ocupación de la delegación de la Uocra concentró tensión durante más de tres horas ayer en Viedma.

El origen se explica en la interna gremial y la desocupación del sector.

Esta toma sindical finalizó con la presencia y la negociación del juez penal Guillermo Bustamante.

Más allá de la pretensión de que se los incorpore a la bolsa de trabajo, la mayor motivación se concentró en las disputas previas a las elecciones de diciembre.

La presente conducción es liderada por Damián Miller, que ayer estaba en Buenos Aires. Cerca de las 8, cinco desocupados forzaron el ingreso de la sede, ubicada en Rivadavia y 7 de Marzo, con amenazas a los empleados, que dejaron después el lugar.

Algunos palos y un bidón con combustible fueron usados en la operación, incluso fue rociado Rolando Gutiérrez, un empleado de la Uocra que denunció la existencia de armas de fuego por parte de los ocupantes.

Rápidamente, dirigentes, delegados y trabajadores de distintas obras llegaron al lugar y exigieron la restitución de la sede gremial. Ambos bandos cruzaron consignas amenazantes.

Desde el interior, se arrojaron en un momento objetos a las calles, que después se supo eran gorritas de la campaña de Barbeito Gobernador 2011.

Bustamante llegó al lugar cerca de las 10, acompañado por el secretario Walter Calvo. A esa hora, la docena de efectivos policiales, a cargo del jefe regional, Carlos Pazos, ya era ampliamente superada por la manifestación de trabajadores de la construcción.

Los ocupantes rechazaron la posibilidad de que el magistrado ingresara con uniformados. Entonces Bustamante lo hizo sólo con su secretario.

La negociación se extendió por una hora. Después, el juez explicaría que era "gente que necesitaba que la escucharan. Tenían un reclamo gremial para hacer y consistía en ser escuchados sobre derechos gremiales". Expresó que no pudo constatar la existencia de armas, aunque admitió olor a combustible en la sede sindical. Aseguró que "no existió ninguna condición para dejar el lugar" pero manifestó que el requerimiento se orientó "en ser incorporados a la bolsa de trabajo que funciona en la Secretaría laboral que les permita ser convocados en las obras de construcción".

El magistrado informó que los jóvenes fueron retirados en una combi policial para garantizar su integridad, pero aclaró que actualmente no existía imputación contra ellos, más allá del delito existente. Expresó que la prioridad fue recuperar la paz. "Se necesitaba bajar los ánimos porque estaban un poco nerviosos, por la presencia de un grupo antagónico de la Uocra. Era un grupo menor frente a otro mayor en la calle. No había gente alcoholizada, sí exaltada por la situación", resaltó.

La finalización de la ocupación de la víspera fue tranquila, pero quedaron asuntos pendientes. Bustamante y Pazos solicitaron a la conducción gremial presente y los trabajadores que se alejaran del frente de la delegación para permitir el retiro de los ocupantes. El adjunto Edgardo Cancino asumió esa misión y arengó con ese propósito a los manifestantes, algunos de los cuales querían vengarse frente ante la ocupación de la Uocra. "Muchachos, ya sabemos quiénes son y los podemos encontrar a la vuelta de la esquina", fue la alternativa de Cancino. El proceso sigue pendiente.

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