La interna del SUTE malhirió a la conducción gremial y su alianza con el Gobierno de Pérez

La marcha convocada por el gremio docente se convirtió en el escenario perfecto para el despliegue de la oposición al sector de Gustavo Maure y el secretario general Javier Guevara. Acusaron a la cúpula sindical de "traición" y denunciaron un "contubernio" con el gobierno, que ahora no le perdona a los líderes del SUTE la medida de fuerza que impidió el inicio de las clases.
“¿Y el SUTE dónde está…?” El grito de guerra lo entonaba un grupo apreciable de docentes antes, durante y después del discurso de Javier Guevara, secretario general del gremio de los maestros, en el final de la multitudinaria marcha que terminó en la Casa de Gobierno. Fue la primera gran protesta que soportó Paco Pérez como gobernador y una gran puesta en escena pública del alto grado de rechazo que tiene en las bases y en las agrupaciones opositoras del SUTE la alianza política que la conducción sindical ha mantenido con el oficialismo, tanto en la Provincia como en la Nación.

“Están arreglando con el Gobierno a espaldas de los trabajadores”, le facturó Nora Depoleris, del grupo de autoconvocados que se sumó a las dos líneas opositoras a la Celeste que conduce Gustavo Maure y sostiene a Guevara en la cúspide del SUTE. La irrupción de los denominados autoconvocados como nuevo grupo organizado dentro de la interna del gremio fue determinante para que el desenlace de la paritaria cacheteara la relación de la conducción del SUTE con el gobierno de Pérez.

El gremio de los docentes tejió una buena relación con el oficialismo provincial desde el inicio del gobierno de Celso Jaque. Maure caminó la campaña con Paco Pérez y acompañó la designación de María Inés Abrile de Völlmer al frente de la DGE. Pero hoy la buena relación entre la administración y el sindicato docente deambula aturdida por los efectos explosivos que tuvo la disputa salarial.

El martes en la mañana el gobernador estuvo furioso en su despacho de la Casa de Gobierno tratando de ponerse de acuerdo con parte de su gabinete en los términos de una nueva propuesta para destrabar el conflicto, mientras el clima en el exterior del palacio se calentaba hasta ebullir con el arribo de más de 7.000 maestros. Guevara padeció insultos y cuestionamientos desde el corazón de la movilización y decidió desaparecer de la escena no bien pronunció un crítico discurso.

Hace dos semanas, cuando empezó la paritaria, el gobernador no se imaginó que un gremio considerado amigo, como el SUTE, iba a dejarlo sin discurso de inauguración de las clases y a movilizarle más de 7.000 personas hasta la Casa de Gobierno cuatro días antes de la Fiesta de la Vendimia. Tampoco lo planeó así la conducción del sindicato, que militó la conveniencia de aceptar la oferta oficial de llevar el sueldo mínimo a $2.840 hasta horas antes de conocerse la aplastante mayoría que obtuvo el rechazo a esa propuesta en las escuelas de la provincia.

La interna del SUTE lo arrastró a Guevara a convocar a un paro y movilización contra el gobierno cuando no estaba en sus planes esa acción. Al finalizar el paro la conducción del titular del gremio quedó malherida y la hegemonía del sector celeste amenazada por el crecimiento de la oposición fortalecido por el creciente malestar en las escuelas contra la política de la agrupación que controla la entidad gremial desde hace más de 15 años.

Al término de la marcha organizada por el SUTE frente a la Casa de Gobierno por calle Peltier, los militantes opositores organizados se trasladaron a la explanada de la entrada principal del palacio gubernamental a manifestarse por igual en contra del gobierno y de la conducción del gremio, entre denuncias de contubernios entre ambos que perjudican a los trabajadores de la educación. “Durante años hemos estado luchando contra la burocracia celeste y, bueno, ahora el enojo se ha generalizado”, tradujo Depoleris a los cientos que cuestionaban a viva al poder del sindicato.

En la explanada se reunieron sectores que no comulgan en cuanto al proyecto político pero comparten las acusaciones a la conducción. En una punta está la lista lila, que agrupa a celestes que rompieron con Maure y el año pasado perdieron por 200 votos las elecciones del gremio frente a Guevara, y en la otra se anota la Marrón, en la que se encolumnan grupos de izquierda, como el PTS y el MIR.

Las dos estuvieron en la explanada, junto a la Agrupación 4 de abril, identificada con el PCR, el conjunto Tribuna Docente, ligado al Partido Obrero, y la Corriente Obrera Revolucionaria (COR). Entre todas armaron un plan alternativo al de la conducción del SUTE y convocaron a una asamblea para el miércoles en la sede del gremio de la calle Coronel Plaza, en la que promoverán un plenario para el jueves.

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