La izquierda sindical se sumará al paro con cortes y piquetes

También bloqueará el acceso a las fábricas controladas por gremios oficialistas

Rumbo al paro nacional del jueves próximo, convocado por los gremios opositores, el pragmatismo empujó a la Coordinadora Sindical Clasista a unificar sus fuerzas con el gremialismo clásico y peronista que se encarna en laCGT. La alianza esconde cierta ambigüedad porque los referentes cegetistas suelen ser todavía blanco de las críticas más feroces de las agrupaciones de izquierda.

Como sucedió en la primera huelga nacional activada por las CGT de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, la izquierda volverá a tener un rol activo y determinante. Activará piquetes y cortes de rutas en los accesos a las grandes urbes, tal como lo hizo el 20 de noviembre de 2012. Pero el acuerdo con sus laderos cegetistas esta vez es mucho más amplio: los militantes bloquearán el acceso a las fábricas donde manden sindicatos afines a la Casa Rosada enrolados en las centrales de Antonio Caló y Hugo Yasky. La estrategia fue reconocida por Néstor Pitrola, líder del Partido Obrero (PO) y gremialista de la industria gráfica.

"Vamos a obligar parar a los gremios que no paran. Nosotros [por el PO] tenemos gente en las cinco centrales obreras. Vamos a impedir los ingresos en las plantas de Lear, Donnelly, Emfer, Tatsa, entre otras", dijo Pitrola a LA NACION. Y agregó: "Estaremos luchando por el paro general en el Smata, gráficos y metalúrgicos, cuyas burocracias sindicales no adhieren a la medida. Haremos lo mismo en el subte, con los docentes y con los telefónicos".

La Coordinadora Sindical Clasista mantiene un acuerdo con la CTA disidente, que encabeza Pablo Micheli, quien también forma parte de la organización del paro. Ambos sectores prevén una movilización de protesta al Congreso y a la Plaza de Mayo para el día anterior a la huelga.

"Vamos a convertir el paro matero y dominguero de la CGT en una gran jornada de lucha de 36 horas", pronosticó Pitrola, que, además, es diputado nacional por el Frente de Izquierda de los Trabajadores.

La conflictividad que propone la izquierda se da en un contexto de alta tensión. Sucede apenas una semana después de que la comisión interna de la autopartista Lear, en la que hay militantes activos del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y del PO, haya sido desplazada por una asamblea del Smata avalada por las autoridades de la empresa y por los ministerios de Trabajo de la Nación y de la provincia de Buenos Aires.

Así como las vertientes opositoras de la CGT divulgaron un documento sobre las razones de la convocatoria al paro, en el que pusieron énfasis en la "caída del empleo, la inflación, los jubilados y el impuesto a las ganancias", la Coordinadora Sindical Clasista elaboró su propio petitorio, en el que hay algunas coincidencias con el de las centrales de Moyano y Barrionuevo.

Estas coincidencias radican en los reclamos salariales y en el pedido para un aumento a los jubilados. La izquierda se diferencia con el impulso de un proyecto de ley para prohibir despidos y suspensiones por un año.

También la Corriente Sindical del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) se sumará "con fuerza", según afirmó, al paro nacional. Guillermo Pacagnini, coordinador de la corriente e integrante del secretariado nacional de la CTA, señaló que "este paro es una gran oportunidad para fortalecer y unificar los múltiples conflictos contra el ajuste y la recesión impuestos por el Gobierno".

El dirigente cuestionó sin embargo a Moyano al señalar que "la CGT es responsable de que esta medida nacional llegue tarde y no se le haya dado continuidad al paro de abril".

ADHESIÓN DE MÉDICOS Y BANCARIOS

Los trabajadores de la salud de la provincia de Buenos Aires anunciaron que se sumarán al paro que organizó la CGT opositora. El gremio hará una medida de fuerza de 48 horas que comenzará el miércoles, un día antes de la convocatoria del sindicalismo de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo.En tanto, hoy podría definir su plan de acción la Asociación Bancaria, que aún no decidió si se sumará o no al paro. De concretarse, sería el octavo que emprenden en lo que va del año.El éxito de la protesta, de todas maneras, dependerá de si se pliega finalmente la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que agrupa el servicio de colectivos. La entidad que conduce Roberto Fernández se había distanciado de la Casa Rosada y se había sumado al anterior paro nacional. Pero ahora negocia con el Gobierno una suba de los subsidios al sector que podría mantenerla al margen de la huelga.

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