El juego de las cinco centrales sindicales

Se abre una etapa de negociaciones entre los distintos sectores
Cuando el miércoles se concrete la formación de la nueva CGT, más afín al Gobierno, habrá oficialmente cinco centrales sindicales en el país. Pero esa inusual división no interrumpirá los contactos y hasta las acciones comunes entre los distintos sectores, sobre todo, entre los que se enfrentan al kirchnerismo.

La primera señal la darán la CGT de Hugo Moyano y el sector de la CTA que conduce el antikirchnerista Pablo Micheli cuando marchen juntos a la Plaza de Mayo, el miércoles 10, para reclamar principalmente por el impuesto a las ganancias y el salario familiar.

Aunque mantiene su distancia de Moyano, Luis Barrionuevo y su CGT Azul y Blanca comparten los reclamos opositores y no descartan, en algún momento, sumarse a las protestas moyanistas.

Desde el sindicalismo más cercano a la Casa Rosada hay mucho movimiento. No sólo por el acto de designación de su jefatura, previsto para este miércoles -complicado por las internas-, sino también porque ninguno de sus dirigentes principales se convence de cortar el diálogo con los sindicalistas opositores.

La creciente inflación y las señales de una baja de popularidad del Gobierno los convencen de mantener abiertas las puertas a un diálogo y a una eventual reunificación futura. Lo que hoy parece imposible, puede ser natural en pocos meses, como marca la historia del sindicalismo peronista. Se sabe, además, que los dos sectores comparten muchos de los reclamos.

El otro fragmento sindical ligado al oficialismo es la CTA que lidera Hugo Yasky, un dirigente de los docentes que supo construir una relación cordial con Moyano cuando éste era un pilar del kirchnerismo. Actualmente prefiere mantener distancia con la CGT oficialista, sobre todo con "los Gordos" de los grandes gremios a los que su central siempre enfrentó. El sector de Yasky es el más cercano ideológicamente a la Casa Rosada y tiene intenciones de sumarse al armado electoral oficialista de 2013..

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