Julio Carrizo: “para nosotros, está Dios y después Moyano”

El dirigente camionero y adjunto de la CGT local cargó contra los opositores a Hugo Moyano, y se mostró a favor de su reelección. “Si Tosco viviera, qué patada les pegaría a más de un dirigente sindical”, definió. Además, se refirió a las tensiones en la regional y, aunque admitió que quiere ser candidato a secretario general, adelantó que “si mi candidatura no sirve para la unidad del movimiento obrero, yo ya estoy renunciando”.
En las paredes de la CGT regional Lomas-Almirante Brown, Juan Domingo Perón y Hugo Moyano “pelean” por cada espacio libre, en una decoración que define pasado y presente del movimiento obrero argentino. En su oficina, Julio Carrizo mantiene la estética. Le agrega, sobre su cabeza, un lugar a los colores de sus pasiones futbolísticas: Racing Club y San Martín de Burzaco, club en el que intentó incluso ser dirigente (“espero que les vaya bien, por ahí retomo la idea en un tiempo”, avisa). “Para nosotros, viene Dios y después Moyano”, define Carrizo, detrás de su escritorio cargado del merchandising de camioneros: mates, tasas, banderines y hasta una singular botella de vino “edición limitada” con la cara del secretario general de la CGT. Todo allí habla de ese hombre que el 12 de julio buscará ser reelegido en la más grande central obrera del país. “No puede haber otro secretario general en la CGT que no sea Hugo Moyano”, se juega en diálogo con Diario del Sur el GBA el secretario adjunto de la regional, y le agrega el futuro al repaso temporal por las paredes del salón.

¿Cómo está viendo el proceso electoral de la CGT, con una fractura que parece a esta altura casi inevitable?

—La CGT siempre estuvo quebrada, siempre hubo dos o tres sectores. Los llamados gordos nunca estuvieron en la CGT, están formalmente. No pueden estar en su base algunos muchachos, no creo que puedan estar en la CGT. El otro día leía cosas de Agustín Tosco, y pensaba: si Tosco viviera qué patada les pegaría a más de un dirigente sindical. Hay algunos que no son queridos en su propio gremio, y quieren ir por la conducción de la CGT. Los trapos sucios se lavan en casa, primero tenés que asistir al confederal, y después ver si tenés los delegados para ganar. Hoy el candidato más firme que tiene el movimiento obrero en la Argentina es Hugo Antonio Moyano.

Una de las críticas más fuertes hacia Moyano es que la CGT tiene que tener un diálogo con el gobierno, y que hoy eso no pasa. ¿Qué dice al respecto?

—Te lo paso al terreno local: si yo no me puedo reunir con Darío Giustozzi, por ejemplo, buscaría la forma, pero si el intendente me cierra la puerta no puedo hacer nada. Bueno, Moyano buscó ese diálogo, pero no lo atendieron. Ahora, nosotros somos los representantes de los trabajadores; como dice Facundo Moyano, el Estado no puede ir directamente sobre los trabajadores, porque ellos tienen un dirigente, una estructura gremial. Eso tienen que entender, el movimiento obrero trabajó para ese 54 por ciento, tienen que mejorar las formas y no, como dice (Amado) Boudou, “ir por los trabajadores”. No, el vicepresidente y el gobierno tienen que entender que la relación se da orgánicamente, el movimiento obrero es orgánico. Eso en la política no existe, cualquiera sale a decir cualquier cosa.

La sensación que da es que, pese a todo, Moyano tiene el apoyo y los votos para ser reelegido.

—Hugo tiene la mayoría en todos lados, que se presenten si tienen los votos. En la historia gremial, esto ya pasó. Ellos (los opositores) siempre ponen una excusa, pero nunca se presentan, y se los van a “llevar puestos a todos”. Yo tengo un gran respeto por el compañero Omar Viviani, ojalá que sus bases no se lo lleven puesto. Lamentablemente, estos señores juegan a ser mejores, la pregunta es para quién. Para un sector que les está dando vida, y desplazar a una dirigencia que tiene atrás a toda la dirigencia argentina. Hay una realidad que te indica que en la Argentina no puede haber otro secretario general en la CGT que no sea Hugo Moyano. Para nosotros, está Dios y después Moyano, porque me da tranquilidad en todo, no sólo lo económico. Los trabajadores pueden mandar a sus hijos a estudiar, hasta pueden ir a la universidad. Yo quiero las herramientas para eso, para que mis hijas puedan ir a la facultad, para mí es un orgullo, y para eso necesito de alguien que me defienda los derechos, y esos derechos hoy me los está defendiendo Moyano.

Tensiones locales

Carrizo es un hombre de confianza del gremio Camionero, incluso unido a Pablo Moyano por un vínculo familiar. En un reciente acto en Adrogué, Facundo Moyano deslizó su supuesta candidatura a conducir la regional, hoy en manos de Sergio Oyhamburú. Esto generó algunos cruces mediáticos, que Carrizo intenta suavizar.

¿Quiere ser el próximo secretario general de la seccional Lomas de la CGT?

—De querer, todo el mundo quiere, pero hay que ser respetuoso. Hay un secretario general que es el compañero Oyhamburú, cuyo mandato termina a fin de año. Después nos sentaremos y veremos a qué compañero podemos poner al frente. Ahora, si mi candidatura no sirve para la unidad del movimiento obrero, yo ya estoy renunciando. Pero no estoy trabajando como candidato, estoy haciendo lo que todo dirigente hace cuando tiene el aval de su gremio: trabajar para sus afiliados.

Hubo un cruce de declaraciones con el propio Oyhamburú, versiones en los medios, incluso se habló de alguna declaración ofensiva hacia su persona.

—Yo hablé con él personalmente, sabe que tengo los mismos códigos de siempre. Si dije que es un desagradecido, cualquier persona lo habría dicho. Si tengo que retroceder el tiempo para decirle disculpame, lo hago, pero también le digo lo que pienso. Creo que la única manera en que nos podemos llegar a entender es respetarnos como personas. Es verdad que algunos medios hacen de la noticia lo que quieren, pero nosotros tenemos que estar a la altura de la circunstancia, no dejarnos “calentar el oído”.

En medio de esta situación hubo versiones de que algunos quieren dividir la seccional, dejando por un lado Lomas de Zamora y por otro el resto. ¿Existe la idea o son solo versiones?

—Hay una realidad, para separar la seccional por localidades hay que tener el aval de la CGT nacional, que decide cómo organizar la estructura. Lo que sí decimos es que es muy grande la CGT regional, no podemos llegar hasta Lobos, es imposible llegar hasta Cañuelas, cómo llegamos más allá de San Vicente. En lo personal, pienso que le daría mucho más fuerza y trabajo si se divide, después cómo lo definirá la conducción nacional. “El que mucho abarca poco aprieta”, como dice el dicho, pero es una decisión que debe tomar la CGT nacional.

Boleto obrero y plan de viviendas

Más allá de estas diferencias, ¿como está trabajando la regional, como sigue la actividad en este contexto?

—En esta regional se reúnen casi diariamente 20 0 25 gremios, siempre con temas diversos. Hace poco estuvimos impulsando la iniciativa del boleto obrero, un logro que por suerte salió para beneficio de los trabajadores del parque Industrial Burzaco. Hoy estamos trabajando junto a la Unión Industrial local y el sector político local la forma de que los trabajadores accedan a su vivienda propia, a través de un crédito que será descontado en los recibos de sueldos, hay que buscarle la forma, hoy estamos enfocados en este plan de viviendas.

¿En este proyecto están involucrados los empresarios y la Municipalidad, como sucedió con el tema del boleto obrero?

—Nosotros tenemos la suerte de contar con Cristian Oliva en el Concejo Deliberante de Almirante Brown, y tenemos al compañero Daniel Bolettieri, colaborador directo del intendente Darío Giustozzi. A través de cualquiera de los dos empezamos a trabajar conjuntamente. Es imposible conseguir algo si en una mesa no te sentás con todos los sectores, por eso unificamos todo, y conseguimos las cosas, que no son de la UIA, del municipio o de la CGT regional, son de los trabajadores.

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