Lagomarsino apelará para que la causa no pase al fuero federal

Lagomarsino apelará para que la causa no pase al fuero federal

El técnico informático que le prestó el arma al exfiscal presentará un escrito para impugnar la decisión de la jueza Fabiana Palmaghini.

Diego Lagomarsino, el técnico informático de la UFI-AMIA que le prestó el arma a Alberto Nisman apelará el próximo lunes la resolución emitida por la jueza Fabiana Palmaghini para que el expediente pase al fuero federal.

Allegados a la defensa de Lagomarsino, a cargo del abogado Gabriel Palmeiro, revelaron que el lunes a primera hora se presentará un escrito ante el juzgado de Palmaghini para impugnar la decisión que tomó la jueza el pasado martes, luego de escuchar durante más de 14 horas el testimonio del espía Antonio "Jaime" Stiuso.

Con la apelación de Lagomarsino se abren otros tiempos judiciales y se demora la eventual llegada de la causa a los tribunales de Comodoro Py 2002, en Retiro. La Cámara del Crimen porteña deberá fijar una nueva fecha de audiencia para tratar el tema y luego decidir si revoca el fallo de Palmaghini o si avala la incompetencia.

Para el 18 de marzo, la Sala VI de la Cámara, integrada por los jueces Rodolfo Pociello Argerich, Marcelo Lucini y Mario Filozof, tenía previsto una audiencia para analizar el pedido de las querellas de que el caso fuera considerado un homicidio en función de la labor del fiscal y pase a la Justicia Federal. Sin embargo, la resolución de Palmaghini sacudió el tablero de la causa cuando se declaró incompetente.

La fiscal Viviana Fein, quien estuvo a cargo de la instrucción durante casi un año y fue denunciada penalmente por la jueza Palmaghini tras los dichos del exagente, también está en condiciones de apelar, aunque voceros señalaron a DyN que no lo haría porque su superior en Cámara, Ricardo Sáenz, no la iba a respaldar, ya que considerá que la muerte se trató de un homicidio.

Lagomarsino es el único imputado en la causa por haberle prestado una pistola a Nisman: él contó que el sábado 17 de enero de 2015 el fiscal para el que trabajaba lo llamó para pedirle un arma para seguridad de sus hijas, a raíz de la repercusión que había generado la acusación contra la ex presidente Cristina Fernández y su entorno por encubrimiento a Irán en el atentado a la AMIA

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