La larga marcha de Caló

La larga marcha de Caló
El secretario general de Smata salió a desvirtuar las versiones que lo volvían a mostrar como el mejor posicionado para conducir la nueva CGT. Sostuvo que Caló seguía firme y contaba con “todo nuestro apoyo”.

Por Julián Bruschtein

“(Antonio) Caló tiene todo el apoyo nuestro. Siempre se dice que hay internas en los gremios”, aseguró el titular del sindicato de los mecánicos, Ricardo Pignanelli, ratificando su apoyo al secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) para conducir la CGT. La interna de los gremios de la CGT que no reconocen la reelección del camionero Hugo Moyano sigue con sus altas y bajas. El nombre de Pignanelli había comenzado a sonar fuerte la semana pasada para reemplazar a Caló como candidato.

“Para mí, sigue Caló. Va a tener el apoyo nuestro. Sabemos que son tiempos en los que hay que endurecer el cuerpo y aguantar un montón de cosas”, destacó el titular de Smata, anticipando las posiciones que habrán de tomar frente a la crisis internacional que afecta al sector industrial. El mecánico fue uno de los primeros en salir a ratificar a Caló como el candidato de consenso del espacio sindical que quedó en la CGT una vez que Moyano decidió seguir adelante con su reelección a pesar de la anulación que dictó el Ministerio de Trabajo ante la presentación realizada por los gremios que solicitaron la nulidad por “falta de quórum” en la reunión en la que se concretó el llamado. Fue la segunda vez que el metalúrgico debió enfrentar rumores sobre su renuncia.

El camino elegido por los dirigentes cegetistas hacia la institucionalización de la central obrera va acortando los tiempos. Con el Comité Central Confederal (CCC) convocado para el 5 de septiembre, los gremialistas deben ir afinando el lápiz para limar las diferencias internas y evitar fisuras. Por ello la necesidad de confluir detrás de un solo candidato es preponderante para llegar al congreso en el que elegirán autoridades el 3 de octubre con el mayor grado de acuerdo posible. Los moyanistas hacen su jugada e influyen en la interna y presionan para desacreditar el armado que podría dejarlos sin la personería gremial.

“Para cualquier gremialista ser titular de la CGT es un orgullo, pero yo asumí en mi gremio en marzo. Tengo muchos sueños por cumplir dentro de mi gremio. Hoy quiero cumplir con los compañeros”, agregó Pignanelli descartando las versiones que lo ponían en el centro de la escena como posible reemplazante de Caló en la CGT. La ausencia de Caló en la reunión que mantuvieron con la presidenta Cristina Kirchner unas semanas atrás y el rumor de la renuncia por problemas en su salud va haciendo mella entre sus aliados. A pesar de ello, Pignanelli, también titular de la Confederación de Sindicatos Industriales, además de ratificar su apoyo dejó una puerta abierta a un futuro reencuentro con los moyanistas al señalar que “en algún momento nos vamos a tener que juntar todos. Porque si agarrás un fósforo lo quebrás fácil. Agarrá una caja e intentá quebrar una caja de fósforos: por ahí los quebrás, pero te va a costar un montón. Unidos es mejor”.

De cara al CCC, la mesa chica de conducción se reunirá hoy en la sede de la Uocra para bajar las tensiones creadas por los rumores y evaluar los pasos siguientes hacia la normalización de la central. Allí se encontrarán nuevamente los integrantes de los Gordos –gremios de servicios vinculados con los años ’90 como Luz y Fuerza, Sanidad y Comercio–, los Independientes –UPCN, Obras Sanitarias y la Uocra– y los no alineados como Smata y la UOM, junto a los ex moyanistas como el gremio de los taxistas, los colectiveros de la UTA, La Fraternidad de los ferroviarios y los docentes privados de Sadop, entre otros. Sucede que el jueves concentrarán a los secretarios generales de todos los gremios en la sede de Smata para comenzar a desandar el camino hacia el CCC. Allí tendrán una primera parada, a la que no quieren llegar con cuestionamientos internos entre los sindicatos.

Con la institucionalización entre ceja y ceja, los gremialistas se reunirán esta semana con Liliana Korenfeld, titular de la Superintendencia de Servicios de Salud, a quien le llevarán el reclamo por la deuda que mantiene el Estado nacional con las obras sociales sindicales.

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