Lejos de Azopardo, la CGT de Caló ya tiene su propia sede

Lejos de Azopardo, la CGT de Caló ya tiene su propia sede
Alquilará a más de $ 100.000 mensuales un edificio en el barrio de Once, hasta que la Justicia resuelva la disputa con Moyano
Por Nicolás Balinotti |

La batalla por la legítima posesión de la histórica sede de la CGT de Azopardo 802 se dirimirá en la Justicia. Mientras tanto, la central alineada con el Gobierno definió recientemente alquilar un edificio de 11 pisos en el barrio porteño de Once hasta que se resuelva la disputa con Hugo Moyano.

Después de varios meses de rastrillaje, la CGT que encabeza Antonio Caló está próxima a cerrar el contrato de un inmueble a estrenar que está ubicado en la avenida Corrientes, casi esquina Boulogne Sur Mer. El alquiler mensual rondaría entre los 130.000 pesos, aunque un dirigente de peso está negociando una rebaja.

Los gastos serán afrontados por los casi 90 gremios que integran la central. Se decidió, además, que no haya empleados en relación de dependencia a cargo de la central. El personal será aportado por los sindicatos.

No está prevista todavía una fecha para la inauguración. Todavía no se aprobó en comisión directiva la firma del contrato de alquiler, además de que el edificio necesitará de algunas refacciones pese a ser nuevo.

Se prevén reformas para construir un salón para las reuniones de consejo. También es necesaria la construcción de algunos baños más en el edificio. En una zona de tránsito caótico, el edificio tiene una gran ventaja: cuenta con 24 cocheras propias.

Tras oficializarse la fractura con Moyano, la CGT oficialista de Caló había mantenido sus reuniones semanales en sedes itinerantes. De hecho, hoy habrá una reunión de la mesa chica en el gremio de La Fraternidad. Puramente por necesidad y operatividad, la central sindical había fijado un domicilio legal en Alsina 485, donde está la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

Durante los últimos meses de 2012 se había intensificado la búsqueda de un sitio para establecerse. Estuvo a punto de alquilarse un edificio en la avenida Belgrano, cerca del gremio de los mecánicos del Smata, pero el locatario exigió que el pago fuera en dólares. Imposible. También se evaluó un edificio en el barrio de Constitución, pero el costo era demasiado elevado. Hasta se rechazó el préstamo de tres pisos en las oficinas ferroviarias que el Estado posee en la estación de Retiro. "Si aceptábamos eso, íbamos a quedar muy pegados con el Gobierno", opinó un dirigente de la Unión Ferroviaria.

"El alquiler de la nueva sede será por tiempo indeterminado. Aspiramos algún día volver a Azopardo, pero sobre todo a lograr la unidad del movimiento obrero", dijo un dirigente de jerarquía de la CGT oficialista.

La disputa con Moyano será por la legalidad representativa de cada central. Pero la batalla de fondo en la Justicia será por la sede de Azopardo. No es por capricho ni por la simbología del edificio, que remite al peronismo más puro y a viejas gestas sindicales. Adueñarse de su control también es supervisar el patrimonio y administrar el aporte mensual de fondos de los gremios afiliados y de las seccionales del interior del país.

Más allá de la definición de la flamante sede sindical, una delegación de la CGT de Caló será recibida el lunes próximo por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, para evaluar lo que serán las negociaciones salariales que se aproximan en los primeros meses del año.

Para enfrentar estos acuerdos los sindicatos unificaron una postura: exigirán al Gobierno que haya una mejora del impuesto a las ganancias previo a la discusión por las paritarias. Es decir, que el beneficio impositivo se anuncie antes de marzo..

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