Levantan el bloqueo en el puerto y reanudan el diálogo en el Ministerio

Levantan el bloqueo en el puerto y reanudan el diálogo en el Ministerio
Fuerte presencia de uniformados en los muelles sirvió para desalentar acciones violentas como las del martes. La medida de fuerza del Simape quedó acotada a ese lugar por el despliegue de Gendarmería y Prefectura. El secretario de Seguridad de la Nación piloteó negociaciones para descomprimir el conflicto. Al concluir la jornada se acordó poner fin a los piquetes aunque el paro sigue.
Al caer la tarde de ayer se pudo descomprimir la tensa situación que vivió el sector pesquero en las últimas semanas y esta tarde el conflicto volverá a la mesa de negociación salarial, aunque con resultado incierto porque las posiciones siguen lejanas.

Rodeados por compactas formaciones de fuerzas de Gendarmería y Prefectura movilizadas directamente por la Nación para aplacar los ánimos, anoche los afiliados al Sindicato Marítimo de Pescadores (Simape) resolvieron levantar el bloqueo a las terminales portuarias aunque mantendrán el paro de actividades, al menos por hoy. Paralelamente, rindieron frutos gestiones políticas y quedó formalizada una reunión de conciliación en la sede local del Ministerio de Trabajo nacional, a la que aceptaron concurrir tanto los dirigentes gremiales como los representantes de las cámaras empresarias en conflicto.

Pablo Trueba, secretario adjunto del Simape, confirmó que anoche mismo se retiraban de los piquetes en el puerto y que seguían con el paro por tiempo indeterminado hasta ver los resultados de la audiencia convocada por Trabajo para esta tarde. Allí, el gremio -que representa a la mayoría de los marineros marplatenses- irá con su propuesta de recomposición salarial del 25% más un básico de 4.000 pesos, claramente superadora de la que firmó el SOMU con los empresarios el viernes pasado (22% pagaderos en dos tramos de 11%, el primero retroactivo a abril y el segundo desde octubre).

Por su parte las tres cámaras empresarias que participan de estas negociaciones (Caipa, CEPA y Armadores) hicieron saber también anoche que si bien acatarán la convocatoria ministerial, van a sostener la propuesta salarial de aumento escalonado, ya acordada con el SOMU. "Este convenio es aplicable a toda la marinería de buques fresqueros del país y ya está en vigencia", advirtió una fuente empresaria ante una consulta de LA CAPITAL.

De manera que las perspectivas de un acuerdo rápido esta tarde no parecen favorables: después de haber ido tan lejos con las medidas de lucha al Simape le resultará muy difícil terminar aceptando el convenio del SOMU, al que calificaron de "una aberración".

Una jornada de tensión

Tras el ataque ocurrido este martes en la sede de la Cámara de Armadores, ubicada en Alem al 3200, las posibilidades de que la escalada de violencia se acrecentara fueron contenidas con la intervención directa del Ministerio de Seguridad de la Nación.

Luego de que la sede de Armadores fuera víctima de serios daños a causa de un incendio intencional y en medio de una protesta del Simape consistente en bloquear los accesos a los muelles, decenas de efectivos de la Gendarmería se hicieron presentes ayer a la mañana en el puerto de Mar del Plata, para seguir muy de cerca los movimientos de los trabajadores que desde hace varios días se mantenían apostados en el acceso a las terminales 2 y 3.

A primera hora los marineros vieron llegar a bordo de camionetas a más de cien gendarmes pertrechados con bastones y escudos, que se instalaron en dos frentes, a pocos metros de ellos.

Al mismo tiempo, en el sector interno del puerto, hizo su aparición un grupo especial de Prefectura que también se alineó a la espera de instrucciones. La escena se mantuvo estática durante varias horas mientras que, a pocas cuadras de allí, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, ocupó las oficinas de la Prefectura para realizar una serie de negociaciones destinadas a descomprimir el conflicto.

Durante toda la mañana y buena parte de la tarde, Berni salió una y otra vez a la calle para observar el panorama y realizar llamadas telefónicas.

En un momento, el funcionario se cruzó con el secretario general del Simape, Juan Domingo Novero, quien le resumió su postura: "O nos matan a palos o traen a los empresarios para que negociemos porque nosotros queremos discutir salarios", le aseguró el dirigente. De este modo Novero trató de dejar en claro la decisión del Simape de continuar impidiendo la salida de los buques para forzar una negociación salarial con los empresarios pesqueros.

La interna gremial

Las cámaras del sector ya firmaron la semana pasada con el otro gremio que representa a los marineros, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), un acuerdo para implementar una suba en los haberes del 22%.

En este caso, el método utilizado por el SOMU para presionar consistió en bloquear las exportaciones pesqueras durante varios días.

Pero ese aumento fue rechazado por el Simape, que pretende llegar a un arreglo propio con las empresas.

Lo cierto es que por estas horas el Simape no sólo está tratando de conseguir un acuerdo que supere al de su eterno rival, sino también, aspira a retener su personería gremial, cuestionada por el SOMU ante la Justicia en una causa que en estos momentos está en manos de la Corte Suprema.

En todo momento, Berni se mostró ayer hermético respecto de cuál era su estrategia para descomprimir la situación y liberar de los accesos a los muelles. "Todavía falta mucho", dijo a LA CAPITAL en las primeras horas de la tarde, al describir en qué estado se encontraban las conversaciones.

Las empresas, por su parte, se habían llamado al silencio. De todos modos, tras haber repudiado el ataque contra la Cámara de Armadores y de plantear que en medio del clima de violencia no existían posibilidades de alcanzar un entendimiento, algunos empresarios observaron con alivio la intervención del Ministerio de Seguridad.

De hecho, para algunos la llegada de Gendarmería previno la posibilidad de que ayer ocurrieran nuevos episodios de violencia, en un ámbito que desde hace dos meses se encuentra convulsionado por las protestas laborales y la caída de la actividad productiva.

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