Un líder despótico, desconfiado, devoto del whisky y los habanos

Un líder despótico, desconfiado, devoto del whisky y los habanos

Perfil de Omar "Caballo" Suárez

En la sede del SOMU ofrecía whisky y habanos cubanos. Y en la isla Demarchi tenía un contenedor con langostinos y camarones congelados

El número 13 marcó la vida de Omar "Caballo" Suárez, un dato no menor para alguien que cree en los números: le gustaba el 13 de marzo porque era la fecha de su nacimiento allá por 1950. Otro 13 de marzo, pero de 2013, Jorge Bergoglio fue ungido Papa y Suárez bautizó "Papa Francisco" un crucero y la radio del gremio: además hubo encuentro en el Vaticano en una comitiva encabezada por Cristina Kirchner. Pero ayer fue el martes 13 que marca la yeta quinielera: terminó tras las rejas.

Un inventario por el prolijo despacho que tenía Suárez en el 4° piso de Perú 1668 da cuenta de una colección de fotos con el Papa por doquier y otras junto a la presidenta Cristina Kirchner. Para invitados especiales había whisky importado y habanos cubanos. Pero también hacía honor al mar que tanto le dió: se descubrió en la isla Demarchi, lugar en el que se movía a sus anchas, un contenedor con refrigeración lleno de langostinos, camarones y otras delicias que se usaban para las fiestas que organizaba el sindicalista. Con mano de hierro condujo a su gremio pero por las dudas tenía un monitor en su escritorio para monitorear todo el sistema interno de seguridad desplegado en el edificio. Cuando no vigilaba se tomaba su tiempo para descansar: tenía un cuarto con una cama. 

Además de la presión que ejercía puertas adentro hacia sus subalternos, extorsionaba puertas afuera a los empresarios. El resultado fue que desaparecieran casi en su totalidad los servicios marítimos de bandera argentina (sólo quedó funcionando Marítima Maruba y Cristina Kirchner montó, en 2010, un operativo para "recuperar la marina mercante de nuestro país” repartiendo acciones de la empresa a distintos gremios marítimos, principalmente el SOMU que se quedó con el 20% accionario: fue en ese momento que Caballo se convirtió en empresario al ser nombrado director de la marítima). ¿Cómo terminó la historia? Muchas empresas marítimas argentinas se mudaron a Paraguay y Suárez intentó abrir un gremio allí para trasladar su modus operandi local. No prosperó: los empresarios emplazaron al Gobierno paraguayo a echarlo. El comercio exterior mueve mucha plata y las coimas no eran chiquitaje: uno de estos empresarios que sufrió las amenazas de Suárez le terminó comprando un departamento en Puerto Madero para terminar de sufrir los aprietes. 

A ese barrio elitista, el SOMU pensaba trasladar las aulas de capacitación que actualmente funcionan en la avenida Belgrano. Además pensaba abrir un restaurante de lujo, cosa que finalmente no prosperó porque la intervención cortó esta movida que nada tenía que ver con los intereses del sindicato. 

Los que lo odian dicen que se ganó el apodo de "Caballo" por ser un bruto pero los más benévolos dicen que le dicen así porque "primero atropella y después habla”.

Por lo que sea, esta vez no pudo atropellar ni hablar, sólo esperó ser esposado y trasladado a un penal, algo que ocurrió un martes 13. 

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