La lluvia paralizó 20 días las obras de construcción

La lluvia paralizó 20 días las obras de construcción

Las empresas tuvieron que asumir el costo de pagar y mantener empleados que en muchos casos no pudieron realizar ningún trabajo. En otros, se reasignaron tareas.

Con estos días de sol y cielo despejado, se reactivaron algunas obras de construcción que durante 20 días estuvieron paradas por las constantes lluvias. Por este motivo, obreros y ayudantes tuvieron que detener su trabajo, en algunos casos se les reasignó actividades y en otros directamente se volvían a casa luego de detectar mucha agua en las obras.

Es que las lluvias que trajo el Niño a Mendoza fue una constante durante días y noches en las últimas semanas. Esto trajo aparejado un costo no contemplado para las empresas de construcción que tuvieron que seguir pagando los días a los trabajadores a pesar de que no podían asistir a sus puestos de trabajo.

No obstante, ante las contingencias climáticas, algunas empresas constructoras decidieron reasignar actividades para no perder tantos días en obra; además buscaron darles algún tipo de trabajo para no tenerlos tantos días parados.

En la actualidad, a pesar del sol y cielo despejado, hay trabajadores que están a la espera de que las superficies se terminen de secar para continuar con sus labores. Además, entra la desesperación ya que según los anuncios, las lluvias seguirán durante algunos días más.

Hugo Gamboa, del Colegio de Constructores de Mendoza, especificó este panorama. “Para nosotros tener 20 días paradas las obras genera un quebranto en las empresas. Pero no es culpa de los trabajadores”. Con respecto a quién es el que asume el costo, el empresario contó que el subcontratista es quien inflige en ese gasto. “La empresa constructora contrata por un monto de ejecución y los riesgos de trabajo, climáticos, entre otros, los asume el subcontratista”, señaló el también, secretario de la Unión Industrial de Mendoza (UIM). 

En números aproximados, Gamboa estimó que un ayudante gana aproximadamente 500 pesos de bolsillo por día, mientras un oficial 650 pesos. Teniendo en cuenta que en un barrio se están construyendo aproximadamente 100 casas y cada una de ellas necesita promedio dos trabajadores, se podría estimar que una obra de estas características tendría una pérdida -supuestamente- de 100 mil pesos, si tenemos en cuenta que todos ellos son ayudantes, y no trabaja ninguno de los días.

Sin embargo, del Colegio de Constructores de Mendoza dijeron que a pesar de que están paradas las obras o los trabajos que estaban planeados hacerse, también lo que se hace es reasignar actividades, y tratar de hacer algunas cosas bajo techo, como tabiques o pisos.

Atilio Calzetta coincidió en los números expresados por sus colegas en cuanto a los días que las obras han tenido que estar paradas.

“Lógicamente, todos estos días de obras paradas son un costo extra que tienen que asumir las compañías ya que deben pagar sueldos por un personal que no está trabajando”, remarcó. Dijo que no les queda otra alternativa, “ya que si optás por suspender se van. Es peligroso desmantelar cuadrillas, ya que después es muy difícil volver a retomarlas”.

Asimismo, un punto que indicaron los representantes de las Cámaras es que muchos materiales quedan en obra y al estar vacíos los lugares se encuentran ante el flagelo de robos. Es por esto, que han tenido que reformar custodia todo el día y con armas, un costo extra que también deben asumir ante las contingencias climáticas y que no estaba contemplado.

Otra problemática que indicó Calzetta es que hay lugares que hasta hoy aún no pueden ingresar; ya sean barrios, loteos o terrenos. Es que según especificó, las constante lluvias han dejado zanjas con agua y mucho barro que impide el ingreso de camiones con materiales -que son muy pesados- o de algún auto. Por ende, es que el directivo señaló que en algunos casos particulares el retraso por lluvias se extendió más de 20 días.

Concordó también Fernando Porreta, vicepresidente de la Cámara de la Construcción de Argentina -Filial Mendoza- y director de la constructora Ceosa. Según dijo, las lluvias no sólo provocaron el costo extra recién especificado por sus colegas, sino también una reorganización del trabajo en las obras. De este modo brindó dos casos.

Por un lado, para el caso de las viviendas tenemos aquellas que aún no tenían el techo puesto y “se hacía imposible trabajar, más que doblar hierros, y algunas otras cosas”. Para aquellas que sí lo tenían colocado, “podíamos hacer algunas cosas dentro de la casa como piso, tabiques, conexiones, entre otras cosas”. “Claro, -continuó Porreta- que con estas lluvias no se puede hacer nada de techo con membrana, ni pintura, ya que la humedad es muy perjudicial y es un trabajo seguramente perdido”.

Y el otro caso que ejemplificó Porreta es el de las obras más grandes. “Está el caso de algunas rutas que teníamos que asfaltar y arreglar que no se puede hacer nada de movimiento de suelo con las lluvias. Tenemos que esperar a que se seque todo bien para empezar, por ende aún hay obras que no hemos podido hacer mucho”.

Es que según señaló el director de Ceosa S.A, el asfaltado es un tema delicado y si se hace mal, luego tenemos los problemas que hoy vemos en las calles de Mendoza”.

Según explicó, las últimas lluvias han dejado los suelos saturados, como es el caso de los arreglos que estamos haciendo en el Acceso Sur. "Normalmente en obras como estas teníamos que hacer pozos de 40 o 50 centímetros, ahora tenemos que excavar pozos de más de dos metros. Es un costo extra que tenemos que hacer sí o sí a causa de las contingencias”, remarcó el empresario.

Así como la obra del Pehuenche, que a causa de los fríos, lluvias y ahora nevada, no pudieron terminar y tendrán que finalizar la obra -que quedan 2 kilómetros- en setiembre.

Finalmente, y con respecto al trabajo de los obreros, dijo que como algunos días no han podido trabajar en las obras, la empresa que conduce Ceosa les ha reasignado trabajo, como hacer mantenimiento de máquinas o algunas cosas bajo techo.

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