San Luis: el transporte condicionó las actividades

San Luis: el transporte condicionó las actividades
Recién a la noche salieron algunos micros del servicio de emergencia de Transpuntano y de empresas del interurbano.

Paradas de colectivo desiertas, ni un micro dando vueltas por la ciudad ni en las rutas que conectan a la capital con las localidades más cercanas y la terminal de ómnibus casi vacía. Así vivió este jueves San Luis gran parte de la jornada de paro convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) opositora a nivel nacional. La medida tuvo un fuerte acatamiento de los sindicatos locales, en especial los que agrupan a los choferes, y dejó a pie hasta la noche a los usuarios de Transpuntano y de las líneas que recorren el interior, que entre las 20 y las 21:30 recién sacaron algunos micros a la calle del servicio de emergencia.

Dejó a pie hasta la noche a los usuarios de Transpuntano y de las líneas que recorren el interior.

La mañana arrancó con una manifestación de los colectiveros y directivos de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) en la puerta de la empresa de transporte local, que impidió que las unidades de emergencia salieran a la calle y prestaran un servicio mínimo. Alberto Ayala, secretario del gremio, explicó que los choferes que habían ingresado a la compañía bien temprano eran trabajadores contratados. “Antes de entrar nos pidieron que no los dejáramos salir porque en realidad ellos no querían trabajar y se presentaron porque no querían perder la fuente laboral”, dijo el sindicalista, quien comentó que después del mediodía el grupo de empleados que había quedado dentro de Transpuntano se retiró y ya no había personal para iniciar ningún recorrido.

“Vinieron un par de personas en una camioneta del Municipio que filmó y sacó fotos. En un momento apuntaron a un trabajador con el dedo, entonces él se acercó y ahí lo increparon. Otros compañeros lo vieron y eso causó un pequeño disturbio. El señor que conducía salió bruscamente con el vehículo y llevó por delante a un compañero de él. Yo conozco de vista al que quedó lesionado, pero al otro señor que conducía no lo conozco”, comentó Ayala, aunque destacó que no tuvieron otro inconveniente. Incluso a la tarde, cuando un comisario fue a corroborar si los manifestantes estaban obstruyendo el portón de la empresa, constató que los gremialistas estaban afuera, pero no en la puerta.

El arribo de la Policía al predio ubicado por ruta N°3 fue por disposición del juez correccional y contravencional Bustamante Marone, que le ordenó a la UTA que libere el acceso de los colectivos. La Intendencia, a través del asesor letrado Ricardo Bazla, había intentado hasta la madrugada de ayer que otra jueza les tomara la denuncia, para garantizar un servicio mínimo y el derecho de los trabajadores a cumplir su jornada si no querían adherirse al paro. Pero no lo lograron durante toda la tarde. Recién a las 20 micros de Transpuntano salieron a brindar los primeros recorridos del día. Una decisión que una hora y media más tarde se replicó en empresas interurbanas.

En la terminal de ómnibus casi no hubo movimiento. Las dársenas estuvieron vacías tanto en el sector de micros de larga distancia como en el de los interurbanos. Y es que varias empresas no pudieron sacar sus vehículos a la ruta y las que quisieron hacerlo, debieron cancelarlos. “El servicio de emergencia se empezó a prestar a la mañana temprano en algunos corredores, pero como los choferes tuvieron algunos inconvenientes, los propietarios de las empresas decidieron suspenderlos”, dijo Víctor Cianchino, jefe del Programa Transporte para Todos, quien agregó que los circuitos afectados fueron los que unen San Luis con Candelaria, Villa Mercedes, Juana Koslay y Potrero de los Funes de las compañías Blanca Paloma, Transporte Barloa y Transporte Juana Koslay.

Los trayectos fueron interrumpidos cerca de las 10, cuando sólo habían logrado salir algunos coches. El funcionario comentó que había malestar entre los usuarios y que los inspectores del programa habían recorrido las paradas para avisarles del cambio a las personas que estaban esperando.

El resto de los gremios

José Farías, secretario de la CGT de San Luis, dijo que la medida de fuerza fue un éxito en la provincia y que muchos trabajadores se sumaron al reclamo y sólo en algunos rubros, como el de las estaciones de servicio, dejaron una guardia mínima. Sin embargo, El Diario comprobó en una recorrida por la capital que sólo la YPF de Maipú y avenida España tenía cortada la atención mientras que los locales de Héroes de Malvinas y Sarmiento, Lafinur y Bolívar, Bella Vista, Lafinur y España, Julio A. Roca e Ituzaingó, Lafinur y Pedernera, Mitre y España y Lafinur y Julio A. Roca, funcionaban con normalidad, pero la demanda era baja debido a las precauciones que tomaron los usuarios ante un posible paro.

El sindicalista recordó que también habían adherido algunos docentes de escuelas privadas y los camioneros. “Nos agrupamos en el arco de Desaguadero y eran unas 350 unidades que pararon a las 0 y que todavía están ahí hasta que se levante la medida”, dijo Farías cerca de las 18 y comentó que a la mañana recorrió Villa Mercedes y después la capital, para ver cómo había sido el movimiento y en las dos ciudades encontró un paisaje “desolado”. Además, adelantó: “Hace una semana tuvimos un plenario de secretarios generales, en el que decidimos este paro y, si no tenemos ninguna respuesta, seguramente llamen a otro de 48 a 72 horas, pero obviamente eso lo van a decidir a nivel nacional”.

Poca asistencia a clase

El paro de transporte complicó la llegada a clase de muchos estudiantes puntanos y las aulas de muchas escuelas locales quedaron ocupadas sólo por profesores. Es el caso del ex Colegio Nacional, de la "Mauricio Pastor Daract", la "Paula Domínguez de Bazán", el "Lucio Lucero", la "Bernardo Houssay" y la "Manuel Belgrano". El Diario hizo una recorrida por los centros educativos de la capital y sólo encontró alumnos en las escuelas La Rioja y Rivadavia, que dictan primaria y hasta el ciclo básico del secundario respectivamente. En colegios privados, como el San Luis Gonzaga, la cantidad de chicos que asistieron fue tan baja que juntaron a todos los cursos para mirar películas o realizar alguna actividad recreativa. En todas las escuelas, los preceptores y empleados administrativos que dialogaron con este medio aseguraron que sólo habían faltado los chicos y los docentes cumplieron con el horario de trabajo.

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