La marcha agudizó las diferencias en el sindicalismo

La marcha agudizó las diferencias en el sindicalismo

Tras la masiva protesta, Moyano insistió en que no conviene hacer una movilización; Micheli y Barrionuevo quieren salir a la calle

Por Lucrecia Bullrich |

No hubo ni uno solo a la vista. Tal como habían adelantado, los dirigentes sindicales enfrentados con la Casa Rosada evitaron el Obelisco y la Plaza de Mayo. Tampoco mandaron a su gente. Pero siguieron la marcha minuto a minuto y evaluaron el impacto que podría tener en el paro que preparan para fines de mes.

El debate en torno a cuál debería ser la modalidad de protesta para ese día -aún no se definió la fecha, pero será la semana del 20- se reactivó ayer a partir de la masiva convocatoria del cacerolazo.

Hugo Moyano, Pablo Micheli y Luis Barrionuevo siguen firmes en sus posturas, que difieren, aunque hay un punto en el que coinciden: igualar la cantidad de gente que ayer se movilizó es imposible.

Moyano está convencido de que combinar el paro con una movilización es un riesgo. Sabe que las comparaciones llegarán enseguida y que no le convienen.

También, que la cercanía en el tiempo entre la plaza de ayer y una convocatoria en menos de dos semanas le jugaría en contra si, como calcula, logra una concentración mucho menor.

Mientras madura la decisión, que podría tomar el próximo martes, cuando reúna al consejo directivo de la CGT, en su entorno hay cierto grado de autocrítica respecto de si estuvo bien haber escenificado el acuerdo con Barrionuevo antes del cacerolazo.

El acercamiento le costó a Moyano la aparición de afiches en las horas previas a la marcha en los que se lo señalaba como uno de los organizadores, junto con el dirigente gastronómico.

"Algunos chicos traviesos nos han querido mezclar y salieron a decir que Moyano convocaba o algunas imbecilidades de ésas. Quizá llaman a alguno a que se ponga una remera nuestra, haga algo raro y después nos echan la culpa a nosotros", despotricó ayer el camionero, pocas horas antes de la movilización. Finalmente, nada de eso ocurrió.

Frente al episodio de los afiches, razonan cerca de Moyano, tal vez hubiese sido más conveniente sellar la "unidad de acción" con Barrionuevo una vez pasado el cacerolazo.

De hecho, el jefe de la CGT Azul y Blanca no comparte la modalidad de protesta que gana peso entre los moyanistas: insiste en que el día del paro hay que marchar. "La movilización de hoy [por ayer] nos entusiasma y nos empuja a movilizarnos. Y no creemos en las comparaciones. Son dos marchas totalmente distintas", evaluaron cerca del dirigente.

Sin embargo, admitieron que la cantidad de gente que protestó ayer los sorprendió. "Todavía tenemos tiempo para discutirlo", dijeron.

Contra el paro dominguero

Micheli, por su parte, no duda de que ir a la huelga sin pisar la calle no tiene sentido. "La cantidad de gente que se juntó es impresionante. Es un llamado de atención para toda la dirigencia, en la que me incluyo", analizó el líder de la CTA ante la consulta de LA NACION.

Sin embargo, lejos de disuadirlo, afirmó, la masividad lo incentiva. "Me hace confirmar que tenemos que marchar. La huelga es con la gente en la calle. El paro dominguero no va", graficó.

Hay malestar en la CGT de Caló

La cúpula de la CGT oficialista que encabeza Antonio Caló expresó ayer su "malestar por la falta de respuestas" a los reclamos formulados al Gobierno en torno al mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, las obras sociales y las asignaciones familiares. Así lo manifestó a DyN un dirigente de la central. Caló, en tanto, gestiona una nueva audiencia con la Presidenta..

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