En Mendoza se vivió un jueves a media máquina por el Paro Nacional

En Mendoza se vivió un jueves a media máquina por el Paro Nacional

Hubo dispar acatamiento a la medida de fuerza e influyeron los piquetes y el transporte. Los trabajadores independientes fueron los más afectados. En los hospitales hubo atención, pero los que faltaron fueron los pacientes.

“Gente hay pero no es como un día cualquiera. Yo vengo igual a lustrar porque si no, no comemos. En una mañana, puedo hacer 6 o 7 clientes, hoy hice uno. Para mí, este paro es una estupidez, es para los que tienen plata, para los que después al mediodía se hacen un asadito. Nosotros, los laburantes como yo, que trabajo de lunes a lunes de 8 a 20, estamos a puro café y yerbeado no más”, explica Daniel Agnello (50), sentado en la esquina habitual de Peatonal y España, de Ciudad, esperando a que alguien más pida sus servicios, mientras fuma un pucho y sonríe resignado. Por la noche, cuando el tarjetero de esa esquina se vaya a casa, él probará hacer unos pesos más con el estacionamiento, aunque sabe a ciencia cierta que este jueves perdió sus habituales ingresos.

A metros de allí, Cristian Farina (25), un empleado de la construcción espera que pase el micro que lo lleve a la obra en la que está trabajando. “Mi capataz ya me había comentado lo del paro y me dijo que fuera igual. Estoy hace 40 minutos esperando y aún no puedo llegar a trabajar, pero si no voy, no sólo pierdo el día –que me lo descuentan– sino que me pueden suspender”.

Como estos dos casos, los trabajadores independientes (quiosqueros, cafeteros, peluqueros, empleados de taxis, vendedores ambulantes), quienes obtienen sus ingresos día a día, fueron parte de los más afectados por la medida de fuerza dispuesta por los gremios opositores al Gobierno nacional.

A la par, el centro mendocino trabajó a media máquina porque si bien el Centro Empleados de Comercio no adhirió a la convocatoria realizada por la CGT de Hugo Moyano, la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo y la CTA disidente, muchos negocios permanecieron cerrados o atendieron con las persianas bajas, por temor a que hubiera algún tipo de incidentes.

Sin duda, el peso del paro del transporte urbano determinó que los pacientes en los centros de salud y hospitales fueran los grandes ausentes. Es que, en general, los profesionales de la salud de los servicios de internación, guardias, especialidades y técnicos para hacer análisis, radiografías, etcétera, trabajaron.

En consultorios externos y en quirófanos ,donde había cirugías programadas, la atención fue muy dispar. Por ejemplo, los traumatólogos del Hospital Central operaron con normalidad, pero en el Notti varias intervenciones se cayeron por la falta de algunos miembros del equipo quirúrgico, según datos proporcionados por jefes de servicios hospitalarios.

En las escuelas hubo un panorama similar: docentes presentes y escasa cantidad de chicos, incluso, en los barrios, cuyos niños podían llegar caminando, pero los padres prefirieron dejarlos en casa.

“Tenemos el 100% de docentes y un 35% de chicos, más o menos. También llegaron docentes de otros colegios para cumplir horario, pero no hay alumnos. Siempre que hay un paro pasa así porque la cercanía con la ruta hace temer piquetes”, dijo Raúl Herrero, el vicedirector de la escuela primaria Leandro Alem, de Guaymallén.

Aún con los micros de larga distancia funcionando en la terminal, también se vio la ausencia de pasajeros y más de una empresa debió suspender servicios programados. También colaboró que en varios accesos a otras provincias, como en Córdoba, había piquetes establecidos y prefirieron no vender boletos.

Los gremios convocantes asociados a las centrales cegestistas y la CTA de Pablo Micheli estimaron que el acatamiento al paro rondó en el 80% de forma general y como pasa en estas jornadas, el Gobierno minimizó el impacto de la huelga, indicando que la actividad fue normal en el 60% considerando todos los sectores implicados.

Fue Rubén Boris, subsecretario de Trabajo de la provincia, quien dijo: “Teniendo en cuenta la convocatoria en la que participan gremios del sector privado y público, el acatamiento a la medida ha sido dispar. Por supuesto, que el paro del transporte, los bancos y las estaciones de servicio, ha provocado que gran cantidad de mendocinos no concurran a su lugar de trabajo, sobre todo en el Gran Mendoza, porque en el resto de la provincia, la actividad casi ha sido normal”.

El funcionario aclaró que el 20% de presencia de los micros urbanos había sido cumplido y que no hubo incidentes durante la jornada. Además, detalló que en algunos hospitales hubo asambleas en lugar de huelga.

Sobre la lectura política del paro, Boris indicó: “La inmensa mayoría de los trabajadores estaban de acuerdo en los reclamos centrales de la protesta, pero la diferencia está respecto de la metodología y la oportunidad del paro”.

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