Mezzapelle: "Hoy trabajo tanto como el día que llegué a Mar del Plata"

Mezzapelle:

El dirigente cumplió 50 años en la obra social de los mercantiles. "Me desviví siempre por la gente", le contó a LA CAPITAL. Y reveló que debe su formación a lo que aprendió en la calle.

A los 4 años perdió a su padre. A los 6 salió a "ganarse el pan" con un cajón de lustrar zapatos. A los 9 ingresó a una despensa y a los 11, a una casa de ramos generales. Pero esa dura infancia en Chivilcoy no le impidió a Pedro Mezzapelle convertirse en secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio y director de la obra social de los mercantiles (Osecac), institución en la que ayer cumplió 50 años de trayectoria.

Su recorrido comenzó el 2 de mayo de 1965 como inspector verificador. Después, con el paso de los años, fue encargado, subdelegado, delegado e integrante de la comisión asesora nacional, la comisión normalizadora y vicepresidente del sector gremial. "Después vino un nuevo presidente y nos tuvimos que volver a Mar del Plata, donde fui gerente general", cuenta a LA CAPITAL. Y no duda: "Pasé por todo, sólo me faltó la presidencia".

En medio siglo hubo de todo. "Tuve tres interventores durante el proceso militar: un contador público, un capitán de navío y un sociólogo. Vinieron a intervenirme la obra social, pero no tuve ningún inconveniente y continué en el cargo debido a que cumplía con la actividad por la que me habían designado. Es decir que nunca quedé afuera, siempre estuve trabajando", comenta.

"Lo importante es que yo me desviví siempre por la gente agrega. Porque no solamente cumplía la tarea para la que me habían designado, sino que visitaba a los enfermos en las clínicas, atendía el mostrador... Por más cargo que haya tenido, siempre me gustó estar al lado de la gente y tratar de solucionarle los problemas".

Aunque dejó en claro que ahora, a los 73 años, trabaja tanto como el día que, con 22, llegó a Mar del Plata, a lo largo de la entrevista Mezzapelle también dejó flotando la posibilidad de un retiro "para darle paso a la juventud".

¿Cómo fue cambiando en todo este tiempo la obra social?

En aquella época, cuando arranqué, era mixta: de los empresarios y los dirigentes. Se llamaba Instituto Médico Mercantil Argentino. Después, en 1972, se convirtió en Osecac, manejada por el gremio a nivel nacional. Creo que esta es una conquista muy importante del gremio en general porque tener un servicio como una obra social realmente vale la pena. Desde entonces han cambiado varios presidentes. El último, el que tenemos actualmente, Armando Cavalieri, conoce mucho la asistencia médica.

¿En qué han avanzado?

Hemos hecho sanatorios de primero y segundo nivel en distintos lugares del país, una clínica de las más importantes de la Argentina y a la par de las mejores de Sudamérica y Estados Unidos, con 200 camas y ocho quirófanos, que está en la calle Bartolomé Mitre y Ayacucho, de Buenos Aires. Tengo el honor de que me han designado director ejecutivo de esa clínica. Realmente es un orgullo, está permanentemente llena, se hacen trasplantes. A veces, cuando hay algún inconveniente en Mar del Plata, tenemos la posibilidad de trasladar a la gente. El afiliado de todo el país tiene el servicio totalmente gratuito, el transporte, la comida, la intervención quirúrgica del servicio que necesita. Por eso esta es la mejor etapa.

¿Cuáles son los principales cambios que percibe en la dirigencia gremial en este medio siglo?

No comparto la división del movimiento obrero. Creo que la unidad agranda la representatividad por la cual hemos sido elegidos. Debemos olvidarnos si somos de tal partido y de tal otro y trabajar para el empleado en general porque a nosotros no nos vota solamente un partido. Nos votan los trabajadores, por lo que nos debemos a ellos. Tal es así que, a los pocos años de llegar a Mar del Plata, empecé como sexto vocal titular del gremio, después segundo vocal titular, luego subsecretario y en el 89, tras la renuncia de Ramón Ismael, que era el secretario general, quedé al frente. En el 90 convoqué a elecciones. Tuve dos listas opositoras. La que yo representaba le ganó a las otras dos juntas. Pero siempre fui de ideas democráticas. Y convoqué a las listas opositoras y llegamos a la unidad en el 93. Creo que eso ha sido muy importante para el gremio.

¿Esa es una de las claves de su gestión?

- Claro, trabajar mancomunadamente, aceptar el disenso y llegar a tener un sindicato como el que tenemos, que es un orgullo no solamente para los empleados de comercio sino para la ciudad en general. Nuestro gremio cuenta con media manzana y servicios como una clínica ambulatoria. No todos tienen la suerte de tener lo que tenemos nosotros. Por lo tanto, espero que la gente que me suceda el día de mañana pueda seguir en el sentido de la unidad. Creo que puede conducir el sindicato tanto como lo conduje yo o mucho mejor, porque realmente este gremio ha sido un gremio donde ha habido mucha participación de las distintas secretarías y hay una infinidad de compañeras y compañeros preparados para asumir 'ayer' la conducción del sindicato. Ese es un orgullo que uno se va a llevar el día que se retire de esta actividad.

¿Qué es lo que más lo hace sentir satisfecho?

Acá no hay ninguna foto de políticos. El gremio es de los trabajadores. Eso es lo que yo soñé, lo que pensé. Soy un soñador, seguiré soñando. Ha sido el primer sindicato que puso en vigencia el cupo femenino, que superamos enormemente: hay muchas mujeres trabajando en el quehacer de nuestro gremio. Creo que uno se siente satisfecho de llegar a este momento. Estos 50 años tienen un sabor muy especial porque nunca negué de donde vengo. Ante cada uno que se sienta a contarme su problema, yo recuerdo los que pasé durante mi niñez y entonces se me hace un poco más fácil atender a la gente, porque el problema que me cuenta seguramente es inferior al que yo viví.

A lo largo de su carrera, ¿tuvo algún referente, algún modelo al cual imitar imitar?

Es una pregunta que me hice muchas veces. Debido a cómo fue mi niñez, la única experiencia que tuve en mi vida ha sido la calle. No tuve profesores, no tuve maestros, no tuve padres. O sea que me tuve que hacer en la vida de acuerdo a cómo iba viviendo. Hice el primario nocturno, con gran sacrificio. Para algo me sirvió. Pero si me pregunta por un referente... el referente es Pedro Mezzapelle. Creo que me lo gané al cargo, porque fueron años de lucha, de sacrificio, siempre mirando un poco más allá, preocupándome por la gente como lo hago hoy. Porque hoy trabajo tanto como el primer día que llegué a Mar del Plata.

Tal vez ese sea el secreto del éxito.

La gente ha confiado en uno y no puedo fallarle. El día que le falle es porque me voy. Porque uno tiene que entender que todo tiene un tiempo en la vida. Y yo soy uno de los que de chico pensaba: '¿Cuándo le van a dar paso a la juventud?' No quisiera cometer ese mismo error.

"Es un disparate tener cinco centrales obreras"

Para el secretario general de los mercantiles de Mar del Plata y la zona, Pedro Mezzapelle, el hecho de que en el país haya cinco centrales obreras (tres CGT y dos CTA) es "un disparate".

"Uno apoya a un candidato, otro a otro... Yo creo que a un candidato lo tiene que apoyar el pueblo. No puedo salir a decir que apoyo a un candidato determinado porque soy el representante de los trabajadores y no puedo embanderar a nuestro gremio con una figura determinada", advirtió.

Indicó además que, en las elecciones de este año, "el pueblo sabrá elegir", y pidió que el gobierno que venga le "abra las puertas a todos" para que "haya un diálogo permanente" más allá de cómo piense cada uno.

"Llegó el momento de pensar en abrir el juego y aceptar el disenso. Tuve la suerte de decirle al intendente que nos convoque a nosotros, a los empresarios y a los industriales, que no espere la temporada y que tratemos de charlar antes para ver si podemos aportar algo. "Yo quiero una Mar del Plata de todo el año, donde haya más fuentes de trabajo. Hoy, es el lugar con más desocupación de la República Argentina", lamentó.

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