El moyanismo abrió el juego de la sucesión

El moyanismo abrió el juego de la sucesión

El camionero quiere apuntar a la AFA, y en su entorno ya hay candidatos para reemplazarlo. Su hijo Pablo representa un postulante “puro”. 

Las acciones políticas delsindicalismo estarán cada vez más marcadas por el camino a la unidad y la consecuente redistribución de poder. Cada declaración y acción deberá ser leída, de aquí hasta la elección de un nuevo secretario general el 22 de agosto, como un gesto con mensajes hacia fuera y hacia dentro.

Dos hechos marcaron esta tendencia: la irrupción del moyanismo sin Hugo Moyano, por un lado, y las acciones de todos los diputados sindicales en la truncada sesión por la ley antidespidos que impulsaban los diputados del FpV por el otro.

El propio Moyano mantuvo silenzio stampa y todos saben que nadie es su vocero privilegiado, porque el dirigente sabe como pocos jugar con distintas caras y distribuir sus fichas en el tablero. Por esta razón, no se deben interpretar las últimas iniciativas como una luz roja del camionero a la postulación de Juan Carlos Schmid, quien tejió la construcción de la estratégica Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte y ganó la adhesión de numerosos gremios pequeños a su candidatura.

El núcleo más duro del moyanismo dejó trascender esta semana la intención de impulsar un candidato “puro” para la dirección gremial. Se hizo sentir, siempre en off, la idea de que Pablo Moyano, hijo del líder de la CGT Azopardo y adjunto de Camioneros, podría postularse para ser el segundo del futuro secretario general. Pablo viene manteniendo un fuerte perfil combativo y es el único cegetista de peso que habla, insistentemente y a micrófono abierto, de la necesidad de convocar a un paro. También realizó la última semana fuertes medidas de protesta por conflictos de afiliación.

El tema fue tratado el jueves pasado en una reunión del Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA) en el gremio de ceramistas. Sobre el encuentro hubo distintas versiones: algunas abonaron el consenso en impulsar el nombre, y otras hablan de enojo entre algunos secretarios generales. Más allá de las versiones, un día después salió otro moyanista puro a autopostularse como aspirante a dirigir la CGT.

Guillermo Pereyra, cabeza de los petroleros privados y senador por el Movimiento Popular Neuquino, se propuso como candidato a la vez que insistió en la necesidad de que Hugo Moyano siga gravitando sobre el devenir del gremialismo. “Creo que Moyano es el único dirigente que está en condiciones de conducir a las tres centrales obreras que existen”, evaluó el petrolero. Pero, a su vez, confesó que tenía “aspiraciones” y dijo que el planteo central es: “¿Queremos una CGT adicta a los gobiernos de turno, o una CGT que defienda a los trabajadores?”.

Schmid, en tanto, no sumó su voz a este debate y mantiene la convicción de que lo principal es mantener cohesionada a la Confederación del Transporte. Si llega la hora de elevar el tono de las protestas contra el Gobierno y activar un paro general, la CATT será tan fundamental como lo fue en las últimas medidas.

Comentá la nota