Moyano acepta postergar el paro, pero no quiere marchar

Moyano acepta postergar el paro, pero no quiere marchar

Hugo Moyano evalúa impulsar la huelga nacional del sindicalismo opositor para el jueves 21 de agosto, sin movilización, como alternativa salomónica frente a los sectores que lo presionan para anticipar una medida de fuerza contra el Impuesto a las Ganancias y los gremios del transporte que le reclaman diferir hasta septiembre cualquier acción de protesta.

 En tanto que la idea de no promover una marcha durante el día del paro está relacionada con evitar eventuales desbordes de los partidos de izquierda.

El camionero reunirá hoy a las 11 al consejo directivo de la CGT opositora, en la sede de Azopardo 802, para analizar las alternativas de una protesta que en su entorno creen indetenible. Como en casi todos los pasos de esa central sindical, las posiciones más rígidas están en cabeza de Gerónimo "Momo" Venegas (peones rurales) y de otros dirigentes como Abel Frutos (panaderos), mientras que la cautela corre por cuenta de Facundo Moyano, diputado nacional e hijo del camionero, y Guillermo Pereyra, senador y jefe de los petroleros de Neuquén, Río Negro y La Pampa. 

Pero el enigma mayor pasará por acordar una fecha de concreción para la huelga que pueda conformar a todos sus protagonistas: además de Moyano, los líderes de la CGT "Azul y Blanca", Luis Barrionuevo, de la CTA disidente,Pablo Micheli, y de los gremios del transporte de colectivos (UTA), Roberto Fernández, y de los maquinistas ferroviarios de La Fraternidad, Omar Maturano. Se trata del mismo conglomerado que en abril pasado desplegó una huelga contundente en todo el país.

Durante el fin de semana, Moyano conversó con Micheli sobre la chance de disponer el paro el 14 o el 21 de agosto. Pero en público, en un acto que compartieron en la provincia de Córdoba, sostuvo lo mismo que había afirmado en las últimas semanas: que la medida de alcance nacional debería llevarse a cabo durante la primera quincena de agosto. 

Fernández y Maturano hicieron saber su interés en postergar hasta septiembre o bien octubre la convocatoria. Ambos, junto con otros dirigentes, estarán en la capital búlgara de Sofía entre el 10 y el 16 de agosto para participar del congreso anual de la Organización Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF, por sus siglas en inglés). Como informó este diario, ambos sindicalistas recibieron en las últimas semanas todo tipo de señales de parte del Gobierno y de sus colegas de la CGT oficialista. 

En un escenario con tantos intereses cruzados, los sindicalistas están imposibilitados de obviar la presión de sus bases, en particular en los gremios más afectados por el alcance del Impuesto a las Ganancias. Entre esos sindicatos están los del transporte. Y dentro de ese segmento, los del sector marítimo que responden a Moyano harán hoy un paro desde el mediodía. 

La Federación Marítimo Portuaria (Fempinra), que lidera Juan Carlos Schmid (Dragado), impulsará a partir de esa hora un "cese de actividades" que incluirá una movilización a la sede de la CGT de Azopardo a las 13. Allí, Schmid se acoplará a la reunión del consejo directivo de esa central obrera y luego participará de la conferencia de prensa.

El otro frente para contemplar por parte de los organizadores del paro nacional será la postura de las agrupaciones de izquierda, ansiosas de plegarse a la medida de fuerza. Y si bien los colaboradores de Moyano están en permanente contacto con sindicalistas más inorgánicos como Rubén "Pollo" Sobrero (ferroviarios disidentes) y Carlos "Perro" Santillán (estatales jujeños), carecen de una interlocución fluida con las conducciones de partidos como el Obrero (PO) y el de los Trabajadores Socialistas (PTS). Esos partidos y otras agrupaciones de izquierda, con presencia en plantas fabriles del conurbano bonaerense, siempre aparecen dispuestos a exceder los parámetros impuestos por las conducciones tradicionales de los gremios para sus protestas y medidas de acción directa.

Cerca de Moyano dijeron que en este caso harán lo posible por evitar que esos partidos, mediante bloqueos y piquetes, puedan robarles protagonismo a los sindicatos opositores pero nucleados orgánicamente en las distintas versiones de la CGT.

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