Moyano ahonda el quiebre con Macri

Fue una orden precisa, tajante. Uno a uno los diputados de extracción sindical recibieron ayer el mismo llamado telefónico: del otro lado de la línea Hugo Moyano reclamaba su compromiso irrestricto para aprobar hoy en la Cámara baja el proyecto de ley antidespidos que tiene media sanción del Senado.

Rato después también el metalúrgico Antonio Caló exigió la misma disciplina.

La bajada de línea detonó en el seno del bloque del Frente Renovador de Sergio Massa, que terminó dividido. Pero sus efectos denuncian un mensaje político mucho más profundo y complejo, que golpea de lleno las puertas de la Casa Rosada. 

Dos días después de la tensa y durísima reunión que Mauricio Macri mantuvo con un grupo de dirigentes de las tres CGT, la gestión personal de Moyano para encolumnar al sindicalismo con la ley antidespidos supone un renovado desafío al Gobierno. Y un principio de quiebre en la relación con el mundo gremial, cada vez más envalentonado por el exitoso ensayo de su control de la calle que significó la masiva movilización del 29 de abril.

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