Moyano no cambia de socio, pero mira a Massa

Moyano no cambia de socio, pero mira a Massa
Operadores del massismo y del moyanismo están trabajando juntos. ¿Implica que Hugo Moyano se bajará de la lista que comparte con Francisco De Narváez y anunciará su adhesión a la candidatura de Sergio Massa?
No, pero lo que implica es que la alianza con el denarvaísmo está en terapia intensiva y que luego de las elecciones del 27 de octubre, más allá del resultado, el líder camionero estará más cerca del intendente de Tigre de lo que él mismo imaginó hace dos meses, cuando lo calificó de “Peroncito”.

Es curioso: Moyano mira hoy de otra forma al ascendente líder del Frente Renovador porque se afirmó en su papel de principal opositor a Cristina Kirchner y no disimula su incomodidad por compartir el mismo espacio electoral con De Narváez, del que se sospecha que acaba de llegar secretamente a un acuerdo político con Daniel Scioli.

Pero el jefe de la CGT Azopardo no quiere, por ahora, moverse de donde está. Aunque la nómina que comparte con el denarvaísmo obtenga aún menos votos que en las PASO, siente que patear el tablero le traería dos grandes problemas. 1) La corporación política y sindical lo vería como alguien que traiciona a sus socios electorales. 2) Aliados como el canillita Omar Plaini nunca le perdonarían haberles frustrado la posibilidad de mantener su banca de diputado (está segundo en la lista, detrás de De Narváez).

Moyano también tiene presiones de algunos colegas que le recomiendan que deje cuanto antes a De Narváez porque éste “ya está jugando para el sciolismo”. Son los que leyeron, indignados, la forma sugestiva en que se definió el empresario cuando le preguntaron si apoyaría la candidatura presidencial de Daniel Scioli en 2015: “Lo volvería a hacer. Es una persona previsible y a mí me gusta la previsibilidad en la vida”.

Hay muchos dirigentes que están convencidos de que De Narváez llegó a un pacto con Scioli por el cual aquel mantendrá su lista en octubre para tratar de que no sea más amplio el triunfo de Massa y, a cambio, obtener el respaldo para aspirar a sucederlo en la gobernación bonaerense en las elecciones que se harán dentro de tres años.

He aquí el insoluble dilema de Moyano: está atado a un candidato de perfil opositor como De Narváez que termina sospechado de asociarse al oficialismo que él tanto detesta. Si abandona hoy esa alianza, dañará su imagen e irritará a algunos amigos. Si la sostiene, le quitaría puntos a un adversario de Cristina como Massa y no podrá zafar del naufragio electoral: la lista de De Narváez, según coinciden varios encuestadores, bajaría del 10,54% a un 8% en las próximas elecciones. Ningún escenario es bueno.

El denarvaísmo se queja de que Moyano no aportó su prometida estructura de fiscalización a través de los militantes camioneros y que incluso armó un local propio para seguir a solas el escrutinio. Fue significativo que el líder cegetista ni apareciera en la conferencia de prensa en la que De Narváez ratificó que no bajaría su candidatura.

Todo lo que está pasando le da la razón a Facundo Moyano, el único integrante del entorno del jefe camionero que batalló infructuosamente para que éste sellara una alianza electoral con Massa. Pero papá Moyano desconfiaba del intendente tigrense, no quiso que su hijo se alineara con él e incluso, quince días antes del cierre de listas, se dio el lujo de rechazar una oferta de Massa durante un encuentro secreto. Sólo aceptó que un gremio aliado como el de plásticos se sumara a las filas massistas.

Hoy, dicen, está arrepentido. Los que lo conocen mejor afirman que Moyano es muy desconfiado y que nunca entendió la estrategia de Massa de no definir su candidatura hasta último momento: pensaba que le resultaba funcional a Cristina Kirchner y que terminaría acordando con ella. Así es su personalidad: dicen que toma casi todas las decisiones en soledad, confiando en su instinto, y con la certeza de que encarna la representación de los trabajadores. Aun así, el poder sindical que mantiene no es poco y por eso habrían sido los operadores massistas los que buscaron un acercamiento.

Hay más realineamientos para este boletín: luego de haber coqueteado con la CGT Azopardo, otros importantes gremialistas que militan en el kirchnerismo se reunirán esta semana con Massa con la excusa de hablar sobre “la realidad del transporte”: Omar Maturano, de La Fraternidad, y Roberto Fernández, de la UTA, dos de los castigados por varias medidas de la Casa Rosada. También se sumará otro sindicalista K como Pablo Biró, de los pilotos, preocupado por los posibles despidos por la encerrona oficial a LAN.

El éxodo sindical de las filas kirchneristas parece inexorable, sobre todo luego de que Cristina no cede en su negativa a solucionar el Impuesto a las Ganancias: algunas encuestas, y su olfato, le dicen que si lo hace también le estaría dando la razón a Massa.

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