Moyano evalúa hacer un paro el lunes

Lo definirá hoy y será para reclamar por Ganancias; ayer hubo huelga de recolectores

Hugo Moyano no está dispuesto solamente a enfrentar al Gobierno en las urnas. En medio del cruce de acusaciones entre la Casa Rosada y algunos sindicatos vinculados al transporte, el jefe de los camioneros definirá hoy si su poderoso gremio realiza un paro nacional de actividades en todas sus ramas para el lunes próximo. De concretarse, será en reclamo de las quitas por el impuesto a las ganancias y los topes al beneficio de las asignaciones familiares.

"Hay mucha bronca porque el impuesto a las ganancias les comió el aguinaldo a los trabajadores. Es un descuento perverso. El paro será exclusivamente de los camioneros, pero podrían sumarse otros gremios. Lo resolveremos mañana [por hoy]. Del 1 al 10, estamos en 5", dijo Hugo Moyano, anoche, a LA NACION

La medida de fuerza de los camioneros, de hecho, ya se activó: ayer hubo un cese de actividades de los recolectores de residuos. Es más: al filo de la medianoche de anteayer, una decena de camiones cargados con basura intentaron depositar los residuos en la Plaza de Mayo. Rápida de reflejos, la Policía Federal ya había vallado la zona e impidió el acceso de los vehículos.

Desde la sala del cuarto piso de San José 1781, Moyano anunciará este mediodía si convocará a un paro general de su gremio. Y no descartó que se plieguen otras fuerzas sindicales a la protesta. "Seguramente algunos coincidirán, porque sufren las mismas consecuencias con los salarios", dijo el líder de la CGT opositora. Aún se desconoce si el eventual paro sería con una movilización a la Casa Rosada. Aunque anoche, una empinada fuente de camioneros lo descartó. "Sería un paro general y nacional", apuntó.

El sindicato de Moyano cuenta con la fortaleza suficiente para afectar el normal funcionamiento de la recolección de basura en 11 municipios de Buenos Aires y en la Capital Federal, así como la distribución del correo postal y de los diarios y revistas en todo el país. También golpea directamente en el transporte de caudales, lo que afectaría el abastecimiento de dinero en los cajeros automáticos, y en el transporte de combustible y mercadería para los supermercados.

En caso de tomarse la medida, el paro impactará con más fuerza, ya que será después de un fin de semana y en la víspera del feriado del 9 de julio. El año pasado, por un reclamo similar, Moyano había decretado una huelga que fue un tormento para el Gobierno porque coincidió con el feriado del Día de la Bandera. Por entonces, no hubo combustible en los surtidores, faltó mercadería en los supermercados y las calles porteñas lucían pobladas de basura.

EFECTOS EN LA ALIANZA POLÍTICA

Decidido a no bajar la marcha en su pelea gremial, Moyano también desafía al kirchnerismo a través de las urnas. Avanza firme en la alianza con Francisco de Narváez y dispuso a sus hombres de mayor confianza para trabajar en la campaña electoral con el "Colorado".

De Narváez evitó, por el momento, referirse a la escalada de conflictos sindicales que involucran a su socio político. No quiso pronunciarse sobre el violento enfrentamiento entre los camioneros y el gremio de los tintoreros en su disputa por el encuadramiento de 250 choferes de los lavaderos industriales. De Narváez dejó una fugaz respuesta en el programa de televisión La cornisa al ser consultado sobre los habituales bloqueos de los camioneros. "No estoy de acuerdo con algunas prácticas que lleva adelante el espacio de Moyano. Pero ahora él, como yo y [José Manuel] De la Sota, estamos dispuestos a ponerle un límite a la Presidenta. Yo impulso, además, la agenda de los trabajadores: estoy en contra del impuesto a las ganancias, a favor del 82% móvil a los jubilados y de que el dinero de las obras sociales sea de los trabajadores", dijo el diputado.

Moyano no cree que las disputas salariales jueguen en contra de su proyecto electoral. "Yo defiendo a los trabajadores y es lo que priorizo. Lo otro es secundario. Y al que no le gusta... no sé", se plantó el jefe de los camioneros ante un nuevo desafío de llevar sus reclamos a la calle

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