Moyano, junto al macrismo, hizo un duro diagnóstico

En una actividad de Pro dijo que el Gobierno "ya no tiene salida"

Un puñado de militantes camioneros abre el paso como cuando una lancha divide el curso del agua. Por los pasillos de la Sociedad Rural aparece Hugo Moyano, el invitado estelar a un seminario sobre producción y trabajo organizado por el gobierno porteño.

El líder de la CGT opositora recorre los stands de la feria y bromea cuando se acerca a uno vinculado a Pro: "Ahora los titulares de los diarios van a decir que tuve un acercamiento con [Mauricio] Macri". Risueño, frena su marcha y deja que los flashes lo retraten con los colores que identifican al macrismo. En la imagen faltaría solamente el rostro del jefe de gobierno porteño y alguna referencia a 2015.

A unos metros, en un salón ornamentado con globos amarillos y eslóganes de laboratorio, lo aguarda a Moyano un auditorio dispuesto a conocer "las expectativas del mundo del trabajo para 2015", como se denominó la temática del panel que encabezó.

"El relato [del kirchnerismo] es poco creíble. Se están cerrando industrias y hay despidos en todas las actividades. Esta situación se percibe en el transporte de cargas. No hay visos de una solución inmediata. El Gobierno ya no tiene salida. Y si no hay una reacción, la situación se agravará aún más", pronostica Moyano durante su exposición de casi una hora. En el escenario lo acompaña el subsecretario de Trabajo porteño, Ezequiel Sabor, y tres dirigentes sindicales.

Al mismo atril se subirá esta tarde Facundo Moyano, que disertará sobre legislación laboral. Pasarán, además, otros personajes vinculados con Pro: el economista Carlos Melconian y el diputado nacional Federico Sturzenegger.

"El Gobierno alentaba y apoyaba las políticas neoliberales de los 90. Y ahora quiere aparecer como un revolucionario. La única revolución que está llevando a cabo es la de los impuestos, la revolución recaudadora. El impuesto al salario, el IVA a los que menos tienen?", enumera con malestar el jefe de los camioneros.

Casi a modo de justificación ante un auditorio poblado de empresarios y personas de clase medida que no son afines a los sindicatos, Moyano explica: "Convocar a un paro es un efecto de la discusión. Es cuando no se dan soluciones a los reclamos".

La mención no pasa por alto en un contexto de conflictividad y en el que la CGT opositora está a un paso de definir la fecha de una huelga nacional. Moyano llamará para la semana que viene a un plenario de seccionales de su central y acordarán allí activar una medida fuerza para septiembre.

Es casi un hecho que se sumaría a la protesta la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo, la CTA disidente de Pablo Micheli y los poderosos gremios del transporte público de pasajeros.

Mientras tanto, Moyano tiende puentes con el jefe de gobierno porteño, con quien lo une hoy mucho más que su enfrentamiento con la Casa Rosada..

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