CGT: Moyano no para, pero acelera unidad con sector oficialista

• JUNTO CON BARRIONUEVO DESISTIÓ DE OTRA HUELGA.

• LA REUNIFICACIÓN DE LA CENTRAL YA SUMÓ EL AVAL HASTA DE CALÓ.

El sindicalismo peronista dio ayer un paso atrás en su estrategia en contra del Gobierno, pero en simultáneo avanzó en la planificación de la unidad como advertencia a la próxima administración. Como había anticipado este diario, las CGT de Hugo Moyano y Luis Barrionuevodesistieron de lanzar un nuevo paro nacional, en espejo por lo resuelto en la misma línea un día antes por los gremios del transporte. La decisión, que llevó alivio al Ejecutivo en un escenario de tensión por las negociaciones salariales en marcha, estuvo acompañada por un clamor compartido en los gremios oficialistas y opositores por acelerar la fusión en una sola CGT. 

Las idas y vueltas en torno de la reunificación parecieron quedar atrás para la gran mayoría de los sectores de la central obrera, incluso para los más cercanos al Gobierno que recelaban hasta hace pocos días de esa posibilidad. Ayer, el propio Antonio Caló, líder de la versión oficialista de la CGT y de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), blanqueó el cambio de escenario: al mismo tiempo que avisó que hoy anunciará en un congreso de su gremio en Mar del Plata un paro por 36 horas en protesta por la falta de avances en la paritaria, reconoció que podrá haber unidad en la central obrera incluso antes de las Primarias de agosto.

La principal diferencia con anteriores intentos de fusión es que, en este caso, no serán Caló ni Moyano los protagonistas excluyentes de ese proceso sino los sindicatos del transporte, artífices del último paro nacional del 31 de marzo y también de la marcha atrás en la convocatoria a una nueva medida de fuerza por parte del gremialismo opositor. Y dentro de ese grupo, la mayor visibilidad corresponde a Roberto Fernández, de los colectiveros de la UTA, y a Omar Maturano, de los maquinistas de trenes de La Fraternidad. 

Así planteado el panorama, las próximas semanas prometen concentrar intensos tironeos entre sectores para imponer liderazgos en la eventual conducción unificada de la principal central obrera. Ayer se vieron los primeros movimientos en ese sentido durante la reunión del Comité Central Confederal que reunió las jefaturas de las CGT de Moyano y de Barrionuevo para analizar los pasos a seguir luego de la huelga del 31 de marzo. 

Con la confirmación esta semana de los 22 gremios del transporte de que no irían de momento a un nuevo paro, el confederal opositor también dilató al menos hasta mayo una decisión en esa línea y, en medio de críticas al Gobierno, hizo un llamado a la meneada "unidad del movimiento obrero", aunque esta vez con más visos de concreción que nunca. Hasta hubo un aplauso cerrado para la UOM, del rival Caló, por su decisión de disponer una huelga en las empresas del sector. 

Moyano, orador central, les dijo a los dirigentes que intentará no ceder protagonismo en el proceso de fusión: "No me bajo de nada. Cuando era camionero tenía problemas porque no sabía poner la marcha atrás", sostuvo el líder de la CGT opositora al repetir una figura habitual en sus discursos. En otras palabras, advirtió que buscará protagonizar el recambio y no dejarlo en manos de otras organizaciones con mayor peso en las medidas de fuerza. 

El reclamo contra el Impuesto a las Ganancias, que unificó al sindicalismo opositor bajo una misma bandera en la última huelga nacional, es apenas una excusa para ejercitar el músculo gremial. Y ni siquiera contra Cristina de Kirchner, a la que oficialistas y disidentes saben que no podrán sacarle más beneficios que los obtenidos hasta ahora, sino hacia los presidenciables. Bajo esa premisa, los dirigentes reunidos en el confederal de ayer admitieron que impulsar una nueva protesta sin un horizonte de respuestas favorables por parte del Gobierno sólo los debilitaría ante la sociedad y, sobre todo, ante los postulantes que imaginan tenerlos como interlocutores en una próxima administración nacional.

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