Moyano planea la unidad de la CGT y evita conflictos

Moyano planea la unidad de la CGT y evita conflictos

Está dispuesto a correrse para acordar; busca exhibir su gestión en Independiente y avanzar con su partido

Hugo Moyano negocia una futura unidad de la CGT con la certeza de que abandonará el sillón de mando en caso de que se concrete. Si hay unión sindical, él ya no será más el número uno. Ése es apenas uno de los giros que contempla su estrategia para reposicionarse políticamente de cara a 2015.

Dio una pista de su viraje mucho antes de reactivar el canal de diálogo con la central que está alineada con el Gobierno. Fue cuando rompió su pragmática alianza con Luis Barrionuevo por temor a quedar emparentado con un eventual estallido social en las vísperas de fin de año.

Desde entonces, Moyano insiste en debatir sobre la inseguridad. Nada es casual: está aún atribulado por un violento asalto que sufrieron su hijo Pablo y dos de sus nietos.

Proyecta la unidad de la CGT para después de las elecciones primarias e intentará ubicar a un hombre propio al mando si es que la cúpula termina siendo conformada por un triunvirato. A cualquier acuerdo todavía le falta madurez y consenso.

En lo gremial, salvo algún conflicto muy puntual, Moyano evitará en el corto plazo las grandes acciones de protesta. A lo sumo, organizará en diciembre un encuentro por el Día del Camionero, en el que reclamará un bono de fin año de $ 4000 para compensar la inflación. El pago de un extra para su tropa es una vieja conquista que se repite desde hace ya varios años.

La pasividad que adoptó Moyano en el campo gremial no se corresponde con la intensidad que les imprime a sus gestiones en otros ámbitos.

Está cada vez más entusiasmado con su experiencia como gestor deportivo al frente de la presidencia del club Independiente y retomará en marzo del año que viene su raid académico con charlas por diferentes universidades privadas de Buenos Aires. Apostar tiempo y energías a estos frentes es parte de un reconocido intento de revertir su imagen frente a la clase media.

LA MOVIDA ELECTORAL

En paralelo, Moyano ya comenzó a mover sus fichas en el ajedrez electoral.

Tal vez no defina abiertamente su apoyo a ningún candidato. Hasta ahora, su estrategia de declararse prescindible le está dando resultado: mantiene abiertos los canales de diálogo y negociación con Sergio Massa , Mauricio Macri y Daniel Scioli, todos ellos aspirantes a llegar a la Casa Rosada.

Es más, con Massa y Macri ya concretó acuerdos tanto electorales como comerciales, tal como se informó en la edición de ayer.

El líder camionero avanza, además, en el armado propio, como un sueño utópico. Su fuerza política, el partido de la Cultura, la Educación y el Trabajo (CET), cuenta ya con el aval de la justicia electoral para competir en siete distritos, por lo que próximamente recibirá el reconocimiento como partido de alcance nacional.

"Se está construyendo la estructura partidaria para algo, no es algo en vano", se entusiasma Octavio Argüello, el dirigente camionero a quien Moyano le confió el armado del CET.

Argüello rechaza una eventual candidatura de su jefe, quien en los comicios de 2013 integró simbólicamente el último lugar de los aspirantes a diputado nacional en la alianza que conformó con Francisco de Narváez.

"El partido político propio es un factor de poder más. Lo utilizará para posicionarse en la interna peronista", argumenta el historiador Santiago Senén González, creador del Archivo del Sindicalismo Argentino, de la Universidad Torcuato Di Tella, y autor de la obra Laborismo. El partido de los trabajadores.

En el epílogo de este libro, el sociólogo Juan Carlos Torre se refiere a las supuestas intenciones políticas de Moyano: "Un candidato de origen sindical a la presidencia debería estar en condiciones de llegar con su convocatoria a sectores más amplios del electorado. El obstáculo al que se confrontaría si lo intentara es la baja reputación de los dirigentes sindicales en la opinión pública".

Después de dos años de furiosa rivalidad con el kirchnerismo, con el que estuvo aliado desde 2004 hasta la ruptura, Moyano ya puso en marcha la estrategia para acomodarse en el nuevo mapa de poder.

Si bien reparte su tiempo y energías, entre todos los desafíos que le esperan, Moyano reconoce en la intimidad que el que más lo entusiasma es el de Independiente. Anhela ser recordado como el presidente que puso en orden la economía del club, cuyo pasivo ascendería a 600 millones de pesos..

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