Moyano presiona por un aumento de emergencia para los jubilados

Moyano presiona por un aumento de emergencia para los jubilados

Tras reclamar un bono de fin de año, la CGT pide elevar $ 1200 la pensión mínima

Mientras negocia la posible reunificación de la CGT con los sindicalistas que se mantienen aliados al Gobierno, Hugo Moyano no cede en sus presiones para reclamar mejoras salariales.

Después de haber sumado a 30 de los 36 gremios del transporte a su pedido por un plus salarial de fin de año, el jefe de los camioneros siguió ayer con su estrategia, aunque con una exigencia por los jubilados y pensionados.

Mediante un comunicado de la CGT que él encabeza, pidió "un aumento de emergencia" para los jubilados. Como "mínimo", sugirió elevar $ 1200 la pensión más baja para así equipararla con el salario mínimo vital y móvil, que es de $ 4400. Argumentó su pedido en que "la inflación real no cede y que proyectada rondará el 40%".

Desde que decidió congelar la convocatoria a un paro nacional junto con Luis Barrionuevo, Moyano barniza un nuevo perfil: intenta mostrarse más dialoguista para encarar el proceso de reunificación de la CGT. Le pidió a su tropa evitar los conflictos callejeros por temor a convocar una protesta y que entre la multitud se engendre el caos. No quiere quedar como uno de los responsables de la violencia, y mucho menos en la víspera del fin de año.

En paralelo, dio luz verde para activar reclamos como los del bono de fin de año para compensar la inflación o como el de ayer por mejoras a los jubilados. Moyano lo hace de manera estratégica, para presionar al Gobierno, pero también para apurar a los dirigentes que están todavía indecisos ante un eventual reagrupamiento sindical.

"La unidad de la CGT está a la vuelta de la esquina", dijo Abel Frutos, un moyanista que tiene un rol importantísimo a la hora de conciliar posturas. Hace unos años, Frutos logró lo que parecía imposible: reunir a Moyano con Barrionuevo. Luego surgió la alianza, que derivó en paros y movilizaciones.

Moyano planifica un nuevo encuentro con el sector "independiente" de la CGT oficialista. Abrió los canales de diálogo con Gerardo Martínez (Uocra) y con los estatales Andrés Rodríguez (UPCN) y José Luis Lingeri (AySA). Volverían a estar cara a cara la semana que viene y, según dicen desde ambas orillas, hasta podría haber una foto del cónclave.

En el Gobierno ya advirtieron el distanciamiento de algunos sindicalistas afines. Desde el Ministerio de Trabajo, por ejemplo, observan con desconfianza a Martínez, tras sus pronósticos casi apocalípticos sobre la inflación y por haber sido uno de los primeros de la CGT oficialista en reclamar un plus salarial. De todos modos, lo del bono será incontenible: lo pidió hasta la Unión Obrera Metalúrgica, el gremio que conduce Antonio Caló, el jefe de la central afín.

La CGT Azul y Blanca de Barrionuevo no es ajena a estos movimientos. El aeronáutico Ricardo Cirielli es el nexo para negociar la unidad, mientras que los reclamos salariales serán en bloque, en coincidencia con Moyano..

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