Moyano rechazó el pedido oficial de moderar el reclamo

Criticó el diálogo social, del que fue excluido, y dijo que Capitanich es "un che pibe más"
Pocas horas después de haber comparado la designación de Jorge Capitanich en la Jefatura de Gabinete con haber recibido "el mejor camarote del Titanic", Hugo Moyano volvió ayer a la carga contra el flamante ministro coordinador.

"Pasa a ser un che pibe más en el Gobierno y eso no ayuda nada en la respuesta que la gente está esperando", fustigó el jefe de la CGT al funcionario en declaraciones radiales.

Antes de la dura sentencia, Moyano había expuesto los ejes de su razonamiento. "No creo que Capitanich pueda cumplir una función relevante; primero, porque no se la van dejar cumplir y, además, no creo que él tenga el coraje de pretender hacerlo", disparó.

El jefe de la CGT enfrentada con la Casa Rosada evaluó los movimientos de Capitanich en su primera semana como jefe de Gabinete. Y se detuvo en la reunión que mantuvo anteayer con la cúpula de la CGT y la CTA alineadas con el Gobierno.

"El Gobierno convoca siempre a los mismos: a sus amigos, aliados, subordinados, a sus aplaudidores. Se olvida del resto y de que casi el 70% [del electorado] les votó en contra en las elecciones legislativas", se quejó. En la misma línea, el líder del sindicato de camioneros cuestionó el pedido del Gobierno, transmitido por Capitanich a empresarios y gremialistas, de moderar subas de precios y reclamos salariales.

Advirtió de hecho que su central no acatará ninguna solicitud del Gobierno que vaya en ese sentido.

"Cualquier convenio de control salarial lo aceptarán los que lo acuerden. Los que estamos afuera de ese acuerdo, que somos una cantidad muy importante de trabajadores, si no hay un beneficio real y concreto, no los vamos a aceptar", advirtió.

A modo de cierre, se preguntó: "Si no hemos tenido ningún tipo de participación, ni hemos podido dar ningún tipo de opinión, ¿cómo vamos aceptar algo si no sabemos cuál va a ser el resultado?" Y planteó que el Gobierno "sigue cometiendo errores" y "no ha entendido el mensaje del 27 de octubre", en alusión al duro revés oficialista en las elecciones legislativas del mes pasado.

"Más allá de los actores, el Gobierno no ha cambiado absolutamente nada. Sigue con la misma actitud de creer que arreglando con sus subordinados, con quienes lo rodean, va a poder lograr un acuerdo general y esto no va a ser así", sentenció.

A la reunión con Capitanich no fueron invitadas ni la CGT que conduce Moyano ni la CTA de Pablo Micheli, que el miércoles pasado marchó al Ministerio de Trabajo, justamente, para reclamar la reapertura de las paritarias por el avance de la inflación y lo que describen como la "pulverización" de los aumentos acordados a lo largo de este año.

Tampoco fue invitada la CGT Azul y Blanca, que comanda el gastronómico Luis Barrionuevo.

Anteayer, Capitanich les anticipó a los jefes gremiales que pretende que la discusión paritaria arranque no bien comience el año y no recién en marzo, como es habitual. Les pidió mesura y responsabilidad a la hora de reclamar aumentos. Justamente esa exigencia fue la que despertó la ira de Moyano que, desde que rompió con la Casa Rosada, repite que no acepta "ni piso ni techo" para negociar aumentos salariales.

La CGT, con el metalúrgico Antonio Caló al frente, aprovechó el encuentro cara a cara con Capitanich para exponer sus inquietudes más urgentes: la inflación, que ubican en por lo menos el 25% este año; el freno en la creación de empleo, y la pérdida de competitividad en algunos sectores. Llamativamente, también exigió respuestas por el avance de la droga en el ámbito laboral y los episodios de inseguridad.

Por su parte, la CTA que encabeza Hugo Yasky pidió avanzar con el combate al trabajo en negro, que alcanza al 34,5% de los asalariados..

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