Moyano reunió a los suyos en la CGT, preocupado por el gremio de Zanola

Fue el jueves, después de la reunión con la Presidenta. Su tropa cree “que le tiran con la Justicia encima”. El interventor de La Bancaria es un hombre de Luis Barrionuevo.
Por primera vez, Hugo Moyano y sus aliados manifestaron su preocupación por la situación de La Bancaria, el gremio que todavía conduce Juan José Zanola desde la cárcel, y que es clave en la balanza de poder de la CGT, por su cantidad de congresales en las elecciones del consejo directivo de la central.

Moyano convocó a una reunión en la sede de la central obrera, el jueves pasado, a las 15, para informar a sus pares sobre las negociaciones con el Gobierno para subir el piso del mínimo imponible en el Impuesto a las Ganancias y tratar “irregularidades en la causa judicial por la intervención a La Bancaria”, según confiaron a PERFIL los convocados al mitin. Suspendida por el anuncio del Gobierno sobre la suba del piso del mínimo no imposible, los moyanistas decidieron reunirse después de su encuentro con la presidenta Cristina Fernández. Moyano demostró por primera vez que el destino del gremio de Zanola, procesado y detenido en el marco de la causa por la “mafia de los medicamentos”, lo preocupa, y que la intervención del gremio –dictada por la Cámara Nacional del Trabajo–es una grieta para el poder sindical. La intervención fue solicitada por la oposición interna en el gremio, que busca acercarse al barrionuevismo.

Moyano tiene por qué preocuparse. La Bancaria puede incidir en la balanza de poder de la CGT en las próximas elecciones internas, y Rodolfo Emilio “Coco” Alonso, el interventor informativo del gremio bancario, es íntimo amigo de su archirival Luis Barrionuevo y se lo señala como un “hombre cien por ciento Coti Nosiglia”, el principal operador del radicalismo, muy cercano, también, al líder de los gastronómicos. Barrionuevo y Alonso se conocen desde hace 27 años, cuando Coco fue interventor del gremio gastronómico.

Uno de los dirigentes que participó de la reunión del jueves por la tarde contó a este diario que “la CGT está muy preocupada y cuestiona la figura que está utilizando la Justicia para entrometerse en la vida sindical”. Para los moyanistas, el interventor informante “es una figura extraña con atribuciones extrañas, que implica una intervención encubierta” del sindicato. De acuerdo con la resolución de la Cámara del Trabajo, el interventor informante “deberá contar con acceso a todos los registros de la asociación accionada y con la facultad de solicitar informes, recibir denuncias y presentarse ante las autoridades de la citada asociación”. Además, deberá remitir al tribunal un informe de la situación de La Bancaraia cada treinta días, en el que deberá especificar “la totalidad de sus actividades” e “indagar sobre la gestión llevada a cabo por las actuales autoridades”. “Nos tiran con la Justicia encima”, se escuchó quejarse a un dirigente de la CGT.

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