Moyano sabotea la cumbre del Gobierno con el sindicalismo

Moyano sabotea la cumbre del Gobierno con el sindicalismo

Hugo Moyano desairó al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, al rechazar su invitación a una cumbre de funcionarios y dirigentes sindicales de las tres versiones de la CGT prevista para hoy a las 15, que había anticipado en exclusiva este diario. 

La reunión, que quedó en duda, tenía como propósito dar una primera señal de la inminente convocatoria al diálogo social. El jefe de los camioneros le comunicó a Triaca que esperará una convocatoria directa del presidente Mauricio Macri, y que tampoco le interesó compartir el espacio con el metalúrgico Antonio Caló, de la otra versión de la central obrera. 

Fue una demostración de poder de Moyano, que ya había forzado a Macri a declinar su primer postulante a la cartera laboral, el empresario cordobés Jorge Lawson, quien esta mañana asumirá como director del Banco Nación en el equipo que manejará el economista Carlos Melconian. El gremialista vetó a Lawson por sus antecedentes como portavoz empresarial en conflictos con Arcor, y apenas validó la llegada de Triaca en su lugar. En cambio, vio con mejores ojos el nombramiento como número dos de Trabajo de Ezequiel Sabor, quien venía de encabezar la misma cartera porteña y que en ese lugar negoció con Camioneros los contratos de recolección de basura en el distrito. 

Ayer el gremialista buscó dar otra señal de fuerza ante el Gobierno. Por la tarde encabezó una reunión de la poderosa Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), que además de los camioneros nuclea a colectiveros, ferroviarios, portuarios y aerocomerciales. Moyano les transmitió a sus pares que Triaca recién lo había llamado ayer mismo para invitarlo a la reunión en la Casa Rosada, de la que ya había dado cuenta este diario. 

Sus interlocutores conocían menos todavía de la convocatoria. Estaban Roberto Fernández y Mario Calegari de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Omar Maturano, de La Fraternidad (maquinistas de trenes), el portuario y líder de la CATT, Juan Carlos Schmid, y Juan Pablo Brey, del gremio de aeronavegantes. Ninguno de ellos había sido invitado por Triaca. Moyano estuvo de acuerdo en que el ministro había incurrido al menos en una desprolijidad al dar por hecho que se haría el encuentro sin una organización formal y con más tiempo, y resolvió llamarlo para sugerirle que la suspendiera.

En el posible aplazo del encuentro gravitan en Moyano dos razones: por un lado, hacerle saber al equipo de Macri que sólo reconocerá como interlocutor al Presidente, en un intento de recobrar el vínculo que el camionero estableció conNéstor Kirchner hasta su muerte. Por otro, erigirse como el principal referente del sindicalismo ante el Gobierno al impedirle compartir ese podio a Caló. De hecho, el metalúrgico le avisó anoche a este diario que todavía no había recibido una invitación formal. Sobre este punto, el desplante del camionero contaba con el sorpresivo respaldo de los "gordos" de los grandes gremios de servicios, entre los que se cuenta uno de sus enemigos históricos, Carlos West Ocampo (Sanidad). 

A Moyano y a West Ocampo los une hoy su aversión a Caló y el interés en ser, junto con los "independientes"Gerardo MartínezJosé Luis Lingeri Andrés Rodríguez, los únicos gestores de la nueva encarnación de la CGT durante el Gobierno de Macri. A los "independientes", y en particular a Lingeri, los dirigentes de la central sindical les deben el nombramiento de un técnico afín, el médico Luis Scervino, al frente de la estratégica Superintendencia de Servicios de Salud, el organismo que se encarga de controlar las obras sociales y distribuir fondos que este año alcanzaron los 7 mil millones de pesos. 

La crisis diplomática de ayer sembró de dudas los planes de Triaca de impulsar una convocatoria al diálogo social para enero, con la eventual fijación de pautas de precios y salarios para 2016 y quizás hasta la fijación de una nueva modalidad de negociación paritaria, por sectores de actividad en lugar de la habitual discusión individual por sindicatos.

Además del episodio con Lawson, la relación entre el sindicalismo peronista y el Gobierno volvió a tensarse cuando hubo una clara negativa oficial al otorgamiento de un bonus generalizado a todos los trabajadores y jubilados que habían pedido las tres CGT, como compensación por la escalada de precios que se produjo luego del balotaje. Ese adicional, que algunos gremios negociaron de manera individual (algunos, como Camioneros y Peajes, ya lo consiguieron) fue descartado como mecanismo dispuesto por decreto. Desde el Gobierno se informó, en cambio, que cada sindicato podrá mantener en pie su demanda, tal como sucede con los aceiteros de Rosario, los trabajadores de la Alimentación y los propios metalúrgicos, entre otros.

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