Moyano tiene un problema de reconocimiento

Moyano tiene un problema de reconocimiento
Caló recibió la “certificación provisoria de autoridades” que había pedido. Moyano anunció que seguirá con la batalla judicial.
Por Julián Bruschtein

El Ministerio de Trabajo reconoció de manera oficial a la Confederación General del Trabajo (CGT) que encabeza el metalúrgico Antonio Caló. Esa central recibió un certificado de autoridad de parte del Departamento de Asuntos Sindicales que la señala como la única con legalidad para participar de discusiones oficiales como el Consejo del Salario. En contrario, Hugo Moyano recibió documentación en la que se le anunciaba el rechazo a la apelación sobre la anulación del Congreso que lo eligió como secretario general el 12 de julio en la cancha de Ferro. El camionero anunció que seguirá insistiendo en la Justicia para que lo reconozcan como secretario general.

“La apelación que presentó el 25 de julio pasado para que el ministerio revea la anulación de la reunión de Consejo Directivo fue rechazada y la solicitud de anulación del Congreso realizado por la CGT el 3 de octubre también”, informaron en el Ministerio de Trabajo sobre las disposiciones enviadas a Moyano en las que no se aceptaron sus objeciones. A su vez, explicaron que “el certificado que recibió Antonio Caló fue solicitado por la CGT una vez que presentaron la documentación del Congreso en el que fue electo”.

Caló recibió la “certificación provisoria de autoridades” que había pedido y se quedó con la legalidad de la CGT. “El término provisorio se debe a que aún pueden continuar por la vía judicial las acciones hasta tanto no haya un fallo firme”, detalló el funcionario de la cartera laboral. Al anunciar la llegada de la disposición ministerial, el camionero destacó que “los que no hicieron un congreso como corresponde son ellos –por la CGT que encabeza Caló– porque ni siquiera tenían padrones, fue una desprolijidad tremenda” (ver aparte). Moyano hizo esas declaraciones antes de ingresar a la sede de la CGT, donde lo esperaban sus aliados para evaluar la posibilidad de sumarse al paro que la CTA de Pablo Micheli plantea para fines de noviembre.

El inicio de la disputa por la CGT comenzó cuando se reunió el Consejo Directivo en abril para tratar el cronograma electoral. Allí, de forma sorpresiva, Moyano anunció su propia candidatura para un nuevo mandato. Las diferencias internas que arrastraba con el grupo de los Gordos –encabezados por gremios como Luz y Fuerza, Sanidad, Comercio y Alimentación– se acrecentaron con los demás sectores que veían con malos ojos cómo Moyano se concentraba en pelear de forma personal con el gobierno nacional llevando a la CGT a un conflicto que no estimaban necesario. Los independientes –dialoguistas como la Uocra, los estatales de UPCN y Obras Sanitarias–, para los que el camionero no era del todo de su agrado pero reconocían en él un liderazgo fuerte y una llegada a la Casa Rosada que beneficiaba a la central, también le soltaron la mano una vez que Moyano definió seguir en su camino hacia la re-reelección para un tercer mandato al frente de la CGT.

En aquella reunión de abril, Moyano definió el cronograma electoral para elegir autoridades. Fue el inicio de la fractura de la organización de gremios confederados, porque más tarde sus antiguos aliados –que intentaron convencerlo para que decline su candidatura y no se rompa la central obrera– presentaron ante la Dirección Nacional de Asuntos Sindicales (DNAS) del Ministerio de Trabajo una impugnación por “falta de quórum” ante la ausencia de al menos seis integrantes del secretariado, que habían enviado reemplazantes pero que no estaban autorizados por estatuto. La cartera laboral resolvió declarar nulo el encuentro en el que se definió la convocatoria. Anuló también el Comité Central Confederal y el congreso del 12 de julio y prorrogó el mandato de la gestión vigente hasta que se definiera y concretara un nuevo cronograma.

“Su personalismo lo fue aislando hasta de los gremios que lo apoyaban. Si no mirá dónde terminó (el secretario general del gremio de los taxistas Omar) Viviani, que fue un incondicional de él y fue parte de la mesa chica que definía lo que se hacía y lo que no se hacía en la CGT”, explicó un dirigente gremial de la ahora oficial central obrera. Viviani integra ahora la CGT que encabeza Caló. Como él, un importante grupo de sindicatos que lo apoyaba desde la primera hora –algunos incluso desde el Movimiento de Trabajadores Argentinos que lideró en los ’90– también decidió finalmente dejar a su antiguo líder al “verlo encerrado en sus ambiciones personales”: “No puede ser que se pelee con el gobierno nacional, es decir que perjudique a la mayoría del movimiento obrero, porque quiere que sus amigos y familiares vayan sí o sí en las listas de legisladores. El secretario general de la CGT está para otra cosa”, confió un antiguo seguidor del camionero.

La última señal de aislamiento la dio el propio Moyano hace unas semanas cuando atacó directamente a su histórico asesor legal Héctor Recalde, diputado y presidente de la Comisión de Trabajo en la Cámara alta, a quien le gritó que era “servil al poder”. Terminó de esa forma con una relación de más de veinte años.

Moyano presentó ante la Dirección Nacional de Asuntos Sindicales un escrito de setenta páginas en los que fundamentaba la legalidad y legitimidad del Congreso en el que había sido reelecto. Los moyanistas esperaban el rechazo de la presentación, pero los sorprendió la certificación que se le reconoció a Caló. “La disposición es coherente porque va en el mismo sentido en el que se había expresado el ministerio cuando pedimos la nulidad del congreso de Moyano en la que prorrogó el mandato de la Comisión Directiva”, confió a este diario el gremialista al analizar la decisión de la cartera laboral. Los abogados de Moyano ya anticiparon que continuarán el reclamo en la Justicia.

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