Una muerte con repercusión sindical y política

Jorge Villalba, el operario del EPEN que recibió una descarga y sufrió quemaduras en más de 40 por ciento de su cuerpo, durante un hecho que fue calificado como intento de sabotaje en una línea de media tensión, falleció el domingo por la noche, en la clínica San Agustín, de la capital neuquina.

La muerte de Villalba provocará, además del tremendo dolor en su familia y amigos, una fuerte repercusión político-sindical. De hecho, el incidente y sus heridas ya la habían profundizado. Ahora, la certeza de su muerte no hará más que acentuar las responsabilidades penales, si es que la Justicia avanza en la investigación, y políticas, si es que se demuestra que Villalba accedió a llevar adelante una acción de otras coordinadas por un sector de la dirigencia del gremio ATE.

Villalba resultó electrocutado en un episodio que todavía no fue perfectamente explicado. Estaba en un paraje cercano a El Chocón, junto a otro empleado del EPEN. Se encontró allí una cadena de unos cinco metros, que habría sido utilizada para sacar de servicio una línea de media tensión. Por ese presunto sabotaje, quedaron sin servicio Piedra del Aguila, Picún Leufú, e instalaciones de la empresa petrolera Apache, según informó el gobierno en su momento.

Eso ocurrió en un día que se sucedieron hechos similares en otros puntos de la provincia. Fueron calificados de “ola de atentados” por el gobierno de Jorge Sapag, y marcaron un punto de inflexión en el conflicto del EPEN y en la interna sindical de ATE y de confrontación política por la adhesión o no al partido Unidad Popular, que impulsan Víctor De Gennaro y Julio Fuentes.

Después de ese día, 19 de diciembre, siguieron las negociaciones entre el Gobierno y ATE. El ofrecimiento salarial del gobierno fue aceptado, y resta un acuerdo por el despido de una empleada contratada por seis meses.

Villalba fue una víctima, más allá de su propia responsabilidad, que será o no probada. Una víctima más de esa confrontación permanente que distingue al Estado neuquino. La situación, ahora, no solo queda a esclarecer totalmente por la Justicia. Queda además afectada para siempre por la certeza de una muerte que no debería haber ocurrido nunca.

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