Un muestrario de conflictos, pero nunca paro por tres días

A los reclamos de UTA les sobran hitos de violencia y reiteración. Aun así, el corte de servicios por tres jornadas acaba de marcar un récord.
Desde 1983 a la fecha han habido decenas de conflictos con el transporte urbano de Córdoba. Los archivos y la memoria de los sucesivos funcionarios dan cuenta de esa situación, pero nadie recuerda una medida de UTA con vigencia plena y paro total durante tres días, como ocurrió ahora.

“Tuvimos muchos problemas, pero la verdad no recuerdo uno cómo este, en cuanto a su duración”, señaló Alberto Zapiola, quien manejó los servicios públicos durante la primera gestión de Ramón Mestre (padre).

Por la virulencia de la protesta y también por la consecuencias de la misma, otra tenida muy recordada fue la que se produjo en marzo de 2001, cuando la empresa Ciudad de Córdoba quedó fuera del sistema, al perder su lugar en la licitación convocada por el entonces intendente Germán Kammerath.

En aquel momento la ciudad quedó prácticamente sitiada mediante la colocación de colectivos atravesados en al menos 25 esquinas y varios directivos de la Fetap fueron detenidos por la Policía. Lo que se discutía en esa ocasión, era la estabilidad de la totalidad de los trabajadores en el nuevo esquema.

También 2007, durante la gestión de Luis Juez, tuvo varios conflictos de magnitud. En enero, las asambleas sorpresivas de la UTA tuvieron a maltraer a los usuarios.

La pelea era por la paritaria y también por la pretensión patronal de reducir la bonificación por antigüedad e incluir una octava hora de trabajo. Esa discusión tuvo ingredientes similares a los actuales: ausencia de la autoridad municipal y titubeos de Trabajo a la hora de encauzar el conflicto por medio de una conciliación.

Luego, en septiembre de ese mismo año, hubo un paro de dos días por reclamos salariales.

Ya en la gestión de Daniel Giacomino, la municipal Tamse fue una permanente usina de conflictos (por juicios laborales, subsidios no rendidos, mal estado de unidades).

Hasta hubo un episodio que puso al descubierto la fortaleza del gremio y la debilidad municipal: fue cuando Giacomino fue en persona a la punta de línea de Tamse y amenazó que los choferes lo “iban a conocer” si no levantaban una medida de fuerza que llevaban adelante.

A la mañana siguiente el propio intendente anunciaba un incremento en la oferta económica que el municipio había elevado a los choferes.

Por otro lado, los paros por reclamos salariales y por la insuficiencia de subsidios nacionales fueron constantes.

Un 2011 movidito

16 de febrero. Una intervención de Trabajo provincial dictando conciliación obligatoria frenó un paro por 24 horas. El gremio exigía el pago de un no remunerativo, que terminó cubriendo el municipio.

29 de abril. Una decena de líneas no funcionaron por asambleas de choferes que reclamaban pago de un aumento del 23 por ciento retroactivo a enero. La plata debía llegar de la Nación, pero no estaba depositada.

5 de mayo. Una promesa de pago de un retroactivo permitió levantar asambleas que hicieron irregular la prestación en varias líneas. Otra vez, el municipio salió a auxiliar a las empresas.

16 de mayo. Trabajo declaró ilegales asambleas originadas en la falta de pago de un retroactivo. Paralelamente, el municipio pagó el retroactivo correspondiente a un mes anterior.

27 de julio. El municipio ofreció aportar fondos propios, a cuenta de los que debía enviar la Nación, para frenar un paro. Igual, UTA realizó asambleas.

Diciembre. Ya con Ramón Mestre como intendente, hubo asambleas (paros encubiertos) en al menos dos ocasiones, por falta de pago en la empresa Ciudad de Córdoba.

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