Nadie le hace frente a Pereyra

Nadie le hace frente a Pereyra
Guillermo Pereyra, en su mejor momento, ganó las elecciones para elegir la conducción del Sindicato de Petroleros privados de Neuquén, Río Negro y La Pampa porque no se presentó ninguna lista opositora.
A las 24 horas del martes 31 de julio se produjo el cierre de recepción de listas en la sede de la Junta Electoral del Sindicato, ubicado en calle Chubut de esta ciudad sin que se presentara alguna lista que se animara a disputarle el poder al histórico dirigente.

Guillermo “Caballo” Pereyra, también conocido como “Guillote” viene llevando las riendas del sindicato desde el regreso de la democracia, cuando ganó los comicios acompañado por José Tello como secretario adjunto en la lista celeste y blanca.

En estos comicios de lista única, y que por formalismo se llevarán a cabo el próximo 28 de septiembre, los aspirantes debían presentar un mínimo del 3 % de firmas de afiliados que avalaran a las mismas.

Vale decir que de un padrón habilitado estatutariamente de 14.247 afiliados, cada lista al menos tenía que contar con 428 avales.

Con 9.270 avales, el 65 % del padrón, sólo se presentó la histórica lista “Azul y Blanca” que postula a Pereyra como Secretario General y Ricardo Astrada como Secretario Adjunto para repetir así un nuevo mandato.

Pereyra llega a estos comicios con la particularidad de no ser dirigente regional sindical sino que forma parte de la conducción de la CGT a nivel nacional que encabeza el hoy opositor Hugo Moyano.

Además es director de la nacionalizada YPF en representación de los trabajadores y a la vez es una de las voces de los intereses provinciales, por su alineación con el Movimiento Popular Neuquino (MPN) en el ajedrez de las disputadas y cada vez más tensas relaciones provincias-Nación.

Maneja una caja mensual de varios millones de dólares por demás envidiable gracias al aporte de cada uno de los afiliados y es reconocido por el sector empresarial por saber tensar la cuerda de las negociaciones salariales sin llegar al extremo de la conflictividad.

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