CGT: negocian un salvataje legislativo de modelo sindical

CGT: negocian un salvataje legislativo de modelo sindical
Las centrales de Caló, Moyano y Barrionuevo están lejos de unificarse, pero podrían acordar un proyecto de ley
La reunificación de la CGT está cada vez más lejos, pero un proyecto para salvaguardar el modelo sindical puede agrupar a todos los sectores en los que está dividida. Esa posibilidad fue uno de los ejes de la reunión que mantuvo el jueves la cúpula del sector oficialista, que encabeza Antonio Caló. Desde esa vereda se acordó tender puentes de negociación con Hugo Moyano y con Luis Barrionuevo para avanzar al menos en el plano técnico de un proyecto de ley orientado a emparchar la normativa vigente, amenazada por fallos de la Corte Suprema y los señalamientos de la Organización Internacional del Trabajo.

La chance de una iniciativa legislativa surgida desde el sindicalismo ya había sido analizada por la central de Caló. Los dirigentes no aceleraron por creer que un proyecto impulsado por la CGT tendría nulas chances de prosperar en el Congreso. Bajo esa premisa, los contactos también se mantendrán de manera paralela con el Gobierno en la búsqueda de endosarle la autoría a un legislador del oficialismo.

La problemática volvió a ser debatida el jueves pasado en la reunión del Consejo Directivo de la CGT oficialista, en el gremio de peones de taxis. Los abogados laboralistas más reconocidos de esa central, Alberto Tomassone (Comercio), Marta Pujadas (albañiles, UOCRA) y Mónica Risotto (taxistas) expusieron sobre los riesgos de un eventual nuevo fallo de la Corte Suprema que golpeara los cimientos de la Ley 23.551, de Asociaciones Sindicales.

Reclamos

Esa normativa es la columna vertebral del modelo que en la Argentina garantiza el monopolio de representación para un sindicato por rama de actividad, y de una sola central obrera. Sin embargo, en los últimos años el máximo tribunal convalidó reclamos de sindicatos de los denominados "simplemente inscriptos" (es decir, que no cuentan con la personería gremial formal) y de delegados sindicales de base.

En junio, la Corte declaró inconstitucional un artículo de la norma que sólo les permite a los gremios con personería ejercer la defensa de trabajadores en un conflicto. Ese fallo se sumó a otros tres de años anteriores: uno que apuntó en contra del sistema electoral de los sindicatos; otro amplió la protección para los simplemente inscriptos. Y uno más que les brindó estabilidad a delegados que no integraban el sindicato reconocido.

La resolución de mediados de este año fue la que terminó de encender todas las alarmas. Y no sólo en la CGT de Caló sino en la de Moyano y en el núcleo Azul y Blanca de Barrionuevo, que comparten con sus colegas la condición de haber crecido y multiplicado su poderío al calor de la 23.551.

Los abogados que expusieron el jueves abrieron una ventana de esperanza: comentaron que, a contramano de la tendencia mundial a promover criterios de "libertad sindical" como los que fija la OIT, la Confederación Sindical de las Américas (CSA) habría comenzado un sendero de revisión del modelo argentino, uno de los que en la región cuentan con mayor número de afiliados a sindicatos.

Tras el diagnóstico, los técnicos de la CGT se encargarán de la redacción de un borrador, y los dirigentes de interesar a Moyano, Barrionuevo y a los seguidores de ambos. El objetivo será encontrar una reforma de la ley actual que pueda brindarles protección a los dirigentes que no integran los sindicatos formales y, eventualmente, retocar aspectos de los sistemas electorales de cada organización para disipar la permanente sospecha de comicios amañados y reelecciones garantizadas.

Algunos gremialistas comentaron con ironía que se trataba del proyecto de readecuación de la CGT, en alusión al presentado por el Grupo Clarín para el cumplimiento de la ley de medios. Y confirmaron que cualquier cambio estará apuntado a solidificar el modelo actual de monopolio y en modo alguno a debilitarlo.

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