"Nuestro tiempo sigue siendo limitado"

"Nuestro tiempo sigue siendo limitado"
Después de la asamblea que realizaron el viernes, los trabajadores papeleros decidieron seguir con la lucha para la puesta en marcha de la planta. No obstante, aclararon que no saben por cuánto tiempo podrán sostenerla ante la tan delicada situación que atraviesan cada una de las 13 familias involucradas. Elisén Pereyra ayer habló con este diario y marcó que "si no se resuelve pronto, no sé qué vamos a hacer porque la necesidad sigue en pie".

Los trabajadores papeleros decidieron finalmente continuar la lucha que iniciaron hace un año y medio, a pesar de los retrocesos y las trabas que pesan -y mucho- en el ánimo de las 13 familias que siguen manteniendo como objetivo la reactivación de la planta y, por ende, el acceso a un trabajo digno.

Ayer al mediodía, este diario dialogó con Elisén Pereyra. Más calmo, luego del cimbronazo que les supuso la audiencia del jueves con el juez que entiende en la causa y de la asamblea de trabajadores que tuvo lugar el viernes, analizó la situación que están atravesando y explicó qué fue lo nuevo que el magistrado interviniente les solicitó.

Se mostró medidamente optimista. Es que el tiempo que llevan de lucha, entre otras muchas cosas les enseñó a todos los papeleros que a veces dos más dos no es cuatro, y que una meta puede estar muy cerca pero también puede alejarse cuanto menos se lo esperan.

Aún con todo y contra todo, seguirán. No obstante, ese continuar no es ilimitado. Según explicó Pereyra, tienen muy en claro que si en el corto plazo no hay una garantía de reactivación, deberán actuar de otra manera porque "la necesidad sigue en pie".

"Teníamos mucha expectativa"

Al comenzar el relato de los hechos, marcó que el jueves mantuvieron la audiencia con el juez Juan Carlos Tato. Fue después de 2 meses de haberla solicitado para informarse sobre el avance de la causa y concurrieron con muchas expectativas.

"Fuimos esperanzados en que después de la audiencia arrancábamos enseguida, porque incluso los abogados Santi y Tácari nos habían dicho que estaba todo bien y que no había nada que pudiese trabar la reactivación. Por eso, teníamos una expectativa enorme", comentó Pereyra.

Pero las noticias no fueron las esperadas. Si bien lo que hace a la quiebra contra Papelera Azuleña "está todo bien", no sucede lo mismo con la reconexión de los servicios, que es lo que está retrasando todo.

Ahora se suma que "el juez interpreta que es necesario un permiso de Pascual Mancuso, persona que figura como propietario del terreno donde está asentada la papelera, autorizando a los papeleros a utilizar la fábrica y explotarla comercialmente", a través de un convenio determinado.

"Si no se resuelve pronto, no sé qué vamos a hacer porque la necesidad sigue en pie", sostuvo ayer Elisén Pereyra al hablar con este diario. FOTO: JOSE BERGER

"Como vemos que hay tantas vueltas, interpretamos eso (el nuevo pedido) como que nos siguen trabando para empezar a trabajar", sostuvo.

Sucede que los papeleros fueron cumplimentando paso a paso todo lo que se les requirió desde la justicia. Primero fue la matrícula provincial, después la nacional, la inscripción en la AFIP, la readecuación de las instalaciones eléctricas y demás. Y todo lo hicieron a base de muchísimo esfuerzo y del dinero del fondo que se fue conformando con el aporte de las distintas organizaciones que los acompañan desde el principio, de los vecinos que han acercado su colaboración y de lo recaudado en los eventos organizados.

Por esto, el nuevo pedido del juez fue un balde de agua fría para ellos.

Consultado si tienen posibilidades de acceder a ese permiso o autorización, dijo que van a trabajar en eso para poder conseguirlo.

"Pelear un poquito más"

Un día después de la audiencia con el juez, realizaron la asamblea de los trabajadores en la que debían decidir si continuar la lucha o abandonarla. Es que el ánimo con el que salieron del encuentro en Tribunales no fue el mejor ni mucho menos.

"Todo eso generó mucho malestar e incluso discusiones entre nosotros, más que nada porque había mucha expectativa. Así que lo primero que pensamos fue que la cosa no iba más", comentó Pereyra.

Y la realidad es que si ese jueves hacían la asamblea, la decisión seguramente hubiese sido abandonar la lucha y dar por terminado todo.

Pero de común acuerdo decidieron hacerla el viernes por la tarde, justo un día después de la audiencia, esperando que el ánimo general estuviese más calmado para poder analizar la situación sin tanta presión.

De esta manera, se juntaron los 13 trabajadores "y decidimos continuar".

En la asamblea "recapacitamos", sostuvo, a lo que agregó que "pensamos que estábamos tan cerquita de poder arrancar, teniendo todo prácticamente armado, así que decidimos pelear un poquito más".

Además, "vinieron a la planta las distintas organizaciones que siempre nos han acompañado ratificando el apoyo y la necesidad de seguir adelante con la lucha", lo que les significó un respaldo importante.

También, y a raíz de que se hiciera pública la noticia de que estaban a punto de dejarlo todo, apareció el municipio. Por la mañana, el secretario de Desarrollo Económico, Carlos Caputo, y el subsecretario de Coordinación de Gestión, Matías García, se hicieron presentes en la fábrica.

Unas horas más tarde, Pereyra se cruzó en los pasillos del palacio municipal con el secretario General, Sergio Cedeño. "Fue de casualidad. Cuando me vio se acercó y llamó al Intendente. No sé si tenían intención de llamarnos o no, pero nos juntamos a hablar", dijo.

Lo concreto fue que tanto Caputo como el intendente José Inza, otra vez "ratificaron el compromiso que tenían de hacer todo lo posible para que la planta se ponga en funcionamiento".

"Nuestro tiempo es limitado"

A todo esto, el papelero entendió que "por un lado, tenemos trabas judiciales, propias del desarrollo de la justicia o como se quiera interpretar; y por el otro, tenemos trabas políticas, falta de decisión política para que todo esto se resuelva".

Añadió en este sentido que "si se hubiese tomado antes una decisión política ya estaríamos trabajando, porque seguro que hay elementos suficientes como para que puedan accionar para que la planta se reactive".

Pereyra advirtió asimismo que "nuestro tiempo sigue siendo limitado. Si bien la decisión es seguir la lucha para no tirar por la borda tanto sacrificio, no sabemos cuánto tiempo más. Si no se resuelve pronto, no sé qué vamos a hacer porque la necesidad sigue en pie".

De esta manera, fue muy claro al decir que no está totalmente descartada la posibilidad de abandonar todo porque "no tenemos la posibilidad de seguir aguantando si no hay una garantía de que la planta va a ser puesta en marcha".

Es que la situación de los 13 papeleros y sus familias es delicada desde muchos puntos de vista. Todos tratan de sobrevivir haciendo otras tareas que les va saliendo, además de cobrar 1.300 pesos de subsidio que les da la municipalidad.

"Hay gente que está muy mal por no tener trabajo, y eso genera conflictos familiares porque son situaciones muy difíciles", comentó.

Por último, volvió a remarcar que esperan concreciones del poder político en general "para volver a trabajar", que en definitiva es todo lo que quieren.

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